A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Hace poco más de un año, el 30 de Mayo de 2008, Pascual Serrano presentó su libro “Medios Violentos. Palabras e imágenes para el odio y la guerra” en el InfoEspai de la Plaça del Sol del barrio de Gràcia, en Barcelona. Estuve allí y recuerdo perfectamente las 3 intervenciones que precedieron a las del cofundador de Rebelion.org, periodista cercano a la órbita de Izquierda Unida. En primer lugar habló Dardo Gómez, elegido recientemente como presidente de la federacion de Sindicatos de Periodistas (FeSP). A continuación intervinieron Xavier Giró, profesor titular de Periodismo Especializado (política) en la Universitat Autònoma de Barcelona, que llevaba un ejemplar del libro repleto de anotaciones y Manuel Márquez, historiador, profesor de secundaria y fundador de Kaosenlared.

Así pues, en su intervención, Xavier Giró dejó claro que le haríamos un flaco favor al libro en cuestión y a las críticas que le lanzaba si nos sumergíamos en una inoperante complacencia o vacuo ‘buenrrollismo’, de modo que fustigó con cierta severidad al bueno de Pascual con ejemplos que denotaban una presunta carencia o limitación del libro: la necesidad de más referencias. Vino a decir que en el libro se hablaba de manipulación o intoxicación y se explicaban muchos casos, pero que en ocasiones no se daban nombres y apellidos, no se concretaban los ataques mencionando a los periodistas o a los medios responsables de las numerosas ignominias hábilmente señaladas. Básicamente le dijo a Pascual, de ese modo que se agradece entre amigos a los que se les pide franqueza, que hubiera preferido un trabajo más académico, exhortación que no dejaba de ser coherente si tenemos en cuenta la trayectoria universitaria de este profesor. Como Pascual Serrano dejó claro en su intervención, no había escrito el libro con la intención de  conseguir lo que Xavier Giró reclamaba, pero algo de todo aquello debió quedar en su propio subconsciente porque…

A principios de la pasada primavera, el pasado 27 de Marzo, Pascual Serrano presentaba en Bilbao su antepenúltimo libro, titulado “Conjura contra Cuba“, una especie de repaso a la realidad cubana de ayer y de hoy a través de los parciales ojos de los medios de comunicación, ampliación del capítulo dedicado a la isla caribeña en su penúltimo libro, “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo” (1). “Desinformación” es el libro más ambicioso y me atrevo a decir que el más logrado de su autor, especialista en la cirugía mediática, rastreador de tumores informativos, redactor de las imprescindibles “perlas informativas” con las que cada mes nos alerta sobre las mil y una miserias de los medios de comunicación. Pero en esta ocasión, como si se hubiese tomado a pecho las críticas de Xavier Giró respecto a “Medios Violentos“, Pascual Serrano ha intentado reforzar su análisis mediante multitud de referencias, poniendo muletas allí donde, aparentemente, más se necesitaban.

Desinformación” está dividido en siete partes. La primera explica el funcionamiento del modelo comunicacional imperante. En los siguientes capítulos se analiza respectivamente la realidad mediática respecto a Europa (‘Sin conocer lo que pasa en casa’), América Latina (‘¡Qué viene el populismo!’), EEUU (‘Todo bajo control’), Asia (‘La “guerra contra el terrorismo”‘) y África (‘El gran olvido’). Para terminar, nos obsequia con un interesante capítulo en el que se proponen posibles acciones a emprender ante el dramático panorama de los medios de comunicación (‘Qué hacer’). Con prólogo de Ignacio Ramonet y una esquemática cronología final en la que se detallan en forma de titulares los hechos más significativos del periodo comprendido entre Enero de 2000 y Diciembre de 2008, estamos ante un libro imprescindible para todos aquellos que consideramos necesario conocer la cruda realidad de Falsimedia, un documentado canto acerca de la ignominia mediática que sólo dejará indiferente a los que no quieran darse por enterados. Todos los capítulos se presentan con sus respectivos contextos históricos, culturales y sociológicos que permiten procesar con mayor precisión los múltiples ejemplos de intoxicación aportados. En este sentido, por ejemplo, considero altamente instructiva la primera parte del capítulo dedicado a Asia, titulada ‘El islam, los musulmanes, los árabes‘, que pone de manifiesto la corrupción del lenguaje a la que todos estamos abocados a causa de las temerarias imprecisiones conceptuales que cada día pueblan periódicos, televisiones y emisoras de radio, por no hablar de nuestros discursos, que desde el punto de vista de nuestra vida cotidiana nos hipotecan dramáticamente, de modo que Pascual Serrano consigue algo más que un reflexión sobre los medios, empujándonos a pensar como ciudadanos y no sólo como lectores, telespectadores u oyentes.

Desde La Habana me preguntan: ¿tan mal están las cosas? Mi respuesta es que el panorama descrito, desarrollado y radiografiado por Pascual Serrano es demencial y escandaloso. Ya lo decía Dardo Gómez en aquella presentación de “Medios violentos“, y es que el gremio periodístico subsiste en la precariedad más absoluta, moral y económica, presa de unos dueños entregados a sus propios intereses, lejos de hipotéticos códigos deontológicos o sus hipócritas manuales de estilo. Tras la lectura de este libro no pueden albergarse dudas: los medios ocultan el mundo, y no estamos ante algo casual sino que se trata de un plan perfectamente orquestado. Nos enfrentamos desarmados a la información y somos carne de cañón, presa fácil de la indiferencia hacia nuestro entorno, presa fácil de la pasividad política que acostumbra a derivar en el inexorable empuje de la extrema derecha, candidatos a que nos tomen el pelo sin que nos demos cuenta, fatalmente aislados de un mundo que estábamos seguros de conocer y del que apenas percibimos sombras, y ése no es el mejor modo de volver a Platón (2).

Notas:

(1) “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo“. Ed. Península, 2009. Colección Atalaya.

(2) Leer el tercer párrafo a partir del punto enlazado.

Venga... meta ruido por ahí