Llevo y aun rato levantado, y he intentado recorrer un poco el dial. En la COPE andaban tanteando al nuevo director del CESID, a ver si pueden culparle de trata de blancas o algo, pero en Radio Naciona y en la SER algo han dicho del golpe en Honduras. Ayer, la cúpula golpista militar-eclesial-hacendada puso a los pobres soldados como escudo humano, interponiéndoles entre el avión en que viajaba el presidente legítimo y la pista de aterrizaje, para evitar que tomara tierra. Ya sabemos a qué se referían los obispos criminales cuando decían que si Zelaya intentaba aterrizar, habría un baño de sangre: era literal. Si el avión presidencial aterrizaba, aplastaría y descuartizaría a cientos de soldados puestos allí por el sanguinario gobierno de Micheletti a modo de escudos humanos.

Y la que ha sentado cátedra -con las tímidas protestas de Juan Ramón Lucas, que después de protestar se acallaba a sí mismo recordándose su papel exclusivo de moderador y no de opinador- es la periodista Pilar Marcos, la ex redactora de El País que de la noche a la mañana se metamorfoseó de autora de las crónicas sobre el PP que sacaban de sus casillas a principios de siglo a los jefazos del partido de Génova, en responsable de publicaciones de la FAES, y recientemente ha sido la candidata número 24 de la lista por Madrid del PP en las elecciones del 2008.

Pues esta señora ha explicado que lo ocurrido en Honduras no ha sido un golpe de estado, sino todo lo contrario: el Ejército ha actuado según lo previsto en la ley y en la Constitución hondureña -“Constitución” se está convirtiendo en una especie de palabra totem para la derecha, y les vale lo mismo para un roto que para un descosido- y ha evitado precisamente un golpe de estado que estaría preparando -a la manera de Fujimori- el presidente legítimo de Honduras. No se ha conformado con la hipócrita equidistancia que tan bien funciona a la derecha para engañanar a los incautos. No. Se ha puesto claramente del lado de la derecha golpista hondureña, reclamando el cumplimiento de la legalidad “por todos“, prácticamente con las mismas palabras que empleó su mentor José María Aznar el otro día para evitar condenar el golpe. Y muchos de los otros contertulios le han hecho coro diciendo cosas como que claro, que Hitler también ganó las elecciones o que la voluntad popular no es lo principal en un estado de derecho. Juan Ramón Lucas debía estar muy incómodo porque no ha dicho ni pío.

Yo supongo que Pilar Marcos debe de saber mucho de fujimoradas, porque quizás fuera una de las periodistas que estaban en la Moncloa la noche del 11 de marzo de 2004 y presenciaron cómo iba y venía el misterioso borrador de aquel real decreto al que finalmente no se atrevieron a dar vigencia, pero del que hablan algunos de los que allí estuvieron. En fin, no sigo, que luego me meto en un lío…

Y digo yo, a qué esperan Nicaragua, Venezuela y Bolivia para poner a sus ejércitos en Tegucigalpa, detenern a los responsables del  golpe y a sus cómplices de la Conferencia Episcopal, y reponer en sus funciones al presidente y al pueblo hondureños?

Es que no lo entiendo…