Cada día soy menos partidario de la libertad, así, en líneas generales, y creo que si desde la derecha sin complejos y la izquierda idiota se han decidido a poner límites a la libertad, y visto que es imposible romper la baraja, pues deberíamos ponernos a jugar todos.

Otro ejemplo: cada día soy menos partidario del sufragio universal, a la vista de los hechos revelados en A vivir que son dos días de la Cadena Ser de que lo más leído en los medios digitales del grupo Prisa no ha sido ninguna de las revelaciones sobre la podredumbre del PP que estamos conociendo estos días, ni el hecho de que la sandidad madrileña esté haciendo aguas, como consecuencia de todos estos años de gobiernos ultraliberales, sino que Risto Mejide no va a aseguir como Jurado de Operación Triunfo, hecho que, pro cierto a Inés Sabanés, mucho más comedida y modosita que yo, también le ha llamado la atención.

Y ya para terminar, un ejemplo más:  las libertades de expresión y de circulacióncada día me gustan menos. En concreto, me refiero a la actividad antiespañola que está desarrollando el expresidente del gobierno José María Aznar (sin don) por tierras americanas, amparándose en las libertades de expresión y de circulación, y de la que da cuenta la información de Público que les he enzalazado más arriba. La libertad de expresión no ampara la traición a la patria, el trabajo para potencias extranjeras, y los intentos de perjudicar a la economía española a los que se dedica este miserable traidor desde que perdió las elecciones, y quizás incluso antes. Ya ven: la libertad de expresión de Aznar y de los que le ayuden debería ser limitada también. Y quizás, habría que hacerle sitio en la grúa, que es lo que merecen los taidores.

Que ya se lo dijo Lenin a don Fernando de los Ríos, cuando éste se personó en Moscú a evaluar si el PSOE se sumaba a la III Internacional o se quedaba en la II, y le dijo que la Revolución muy bien, pero que faltaba libertad, a lo que don Vladimir respondió: “¿Libertad para qué?“.

Pues eso.

Y ahora, sigo haciendo el vago. O casi mejor me voy con mis perros a la calle.