“No hay paro, pero nadie trabaja. Nadie trabaja, pero los planes se cumplen. Los planes se cumplen, pero en las tiendas no hay nada. En las tiendas no hay nada, pero las despensas de la gente están llenas. Las despensas esán llenas, pero todos están descontentos. Todos están descontentos, pero votan a favor”.

El de los siete milagros del socialismo es un chiste que tuvo cierto éxito en la URSS durante los últimos años de Breznev, según he podido leer esta mañana en el interesantísimo libro La Gran Transición. Rusia, 1985-2002, de Rafael Poch de Feliu, a quien alguna vez hemos citado en este blog, y que les recomiendo vivamente. Y es que tanto viaje a Rusia -este martes me vuelvo para Moscú-  ha hecho que me pique la curiosidad más de lo habitual, y llevo unos días leyendo compulsivamente sobre Rusia y la URSS. He leído hasta la fecha dos de los cuatro libros de doña Anna Politkovskaya -los otros dos los tengo en cola- y he empezado esta mañana el de don Rafael Poch, que les he citado más arriba. Y por cierto, con provecho, ya que en apenas quince páginas que he leído sobre la época de Breznev, he podido comprender algunas de las cosas que cuenta Politkovskaya sobre la Rusia actual, e incluso algunas cosas que he visto en mís estancias en Moscú… Y ahora pues les dejo a ustedes, a ver si leo un rato antes del festival de fritos de congelados de pescado con el que pienso comer -mi paladar es multicultural y globalizado, yo qué quieren que les diga, peor es lo de don Mitxel- este domingo caluroso  y desagradable, si no fuera por el aire acondicionado…

Venga... meta ruido por ahí



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