Aviso a tirios y a troyanos de que esta casa que es la de ustedes, pero sólo en sentido figurado, porque en realidad es mía, de mi propia propiedad privada y no social, por más que les deje pintar mi muro y decir cositas en los comentarios, va a quedar inactiva -en realidad, ya estaba inactiva desde hace un par de meses- durante unas cuantas semanas, que espero que no pasen de seis. Debo ponerme al día en cuestiones de trabajo que tengo muy atrasadas, y además, la irrupción de un pequeño eslavo -raza superior entre las razas superiores que existen en el mundo, que son muchas y de varios colores- en calidad de hijo, ha convertido la gestión de mi tiempo en un caos incomprensible que no he resuelto con éxito, ni in él. Pero lo haré.

Así que les dejo, pero antes quiero decir un par de cositas de la más rabiosa actualidad. Los tránsfugas no son necesariamente malos: cuando un representante del PP en las instituciones se da cuenta de que trabaja para el mal hecho partido, y decide pasarse al bien -sea al bien moderado, a veces incluso camuflado, o al bien absoluto- no es un tránsfuga, sino una persona razonable que ha visto la luz. En cambio, cuando el camino es en sentido contrario, entonces se trata de una persona despreciable de todo punto, que se ha vendido por un puñado de licencias o por cualquier otra cosa, como ha ocurrido en infinidad de ocasiones. Así que no se debe tratar a todos los llamados tránsfugas de la misma manera, ni medir por el mismo patrón. Lo digo en serio y sin asomo de ironía, como es costumbre en esta casa. Si empezásemos a pensar en las listas abiertas y desbloqueadas, para que los partidos y sus caciques no se pudieran sentir sus propietarios, esto del transfuguismo sería cosa del pasado.

También quiero decir, antes de cerrar por colapso, que se equivocan los que creen que son los franquistas o la extrema derecha quienes están acosando al magistrado Garzón por intentar encasuar a los responsables que pudieran quedar vivos por los crímenes de la dictadura, y facilitar la recuperación de la dignidad y el reconocimiento a los miles y miles de resistentes contra el fascismo que aún están en las cunetas de nuestras carreteras. No son los franquistas, sino la derecha española, en su conjunto, incluyendo a Rajoy y las aspirantes a moderadas Cospedal y Sáez de Santamaría, así como el muy moderado Feijoo y muchos otros moderados que se han puesto de moda en el PP.

Cuando el PP -como representante de la mayor parte de la derecha española- diga que le parece aberrante que se persinga judicialmente a un magistrado por hacer su trabajo; cuando el PP condene clara y explícitamente al fascismo español, como han hecho otras derechas eurpeas con sus respectivos fascismos, entonces podremos dejar de responsabilizar al PP del acoso al que se está sometiendo al valiente magistrado de la Audiencia Nacional, en culposa pinza con los terroristas de ETA, por cierto.Lo que pasa es que la derecha española, el PP de hoy, el Movimiento Nacional de ayer,  nunca va a condenar al fascismo español, porque la derecha española, a diferencia de las derechas europeas, se ha beneficiado extraordinariamente política y económicamente, durante los cuarenta años en los que el franquismo -cada vez menos fascista y más de derechas- asoló el suelo patrio con sus ominosos crímenes.

Dicho lo cual, cierro por colapso unas semanitas. Ustedes lo pasen bien, sean malos, no recen y perjudiquen a su patria, sea la que sea, todo lo que puedan…

Venga... meta ruido por ahí