En relación con las nuevas tecnologías, la propuesta incluía que los menores de 14 años no puedan participar en ninguna red social y que los menores de 18 años necesiten de una autorización paterna para poder pertenecer a estas redes de Internet. No creo que se deba prohibir el acceso de los menores a las redes sociales, puesto que considero que las redes sociales, bien utilizadas, son un mecanismo fundamental para que las personas se relacionen y por supuesto también es un medio válido para los menores. Además estas redes pueden ser herramientas útiles de información y  aportan soltura para aprender a manejarse en Internet y en el cada vez más presente espacio 2.0..

Creo que la mala utilización de las redes sociales no se soluciona prohibiendo -sin contar las dificultades técnicas de llevar a cabo esta prohibición- sino educando. Si bien es cierto que Internet plantea riesgos y que muchos menores pueden estar teniendo acceso sin ningún tipo de control a contenidos violentos, las medidas a tomar para evitarlo deberían pasar por aumentar la  seguridad en la propia Red y por implicar a las familias en el uso de Internet para que conozcan los riesgos asociados a su uso y la manera de solucionarlos.

No lo digo yo, lo dice -y lo dice muy bien, y empleando el sentido común, que es el menos común de los sentidos, como bien saben quienes habitan por aquí- Cristina Cifuentes, diputada del PP en la Asamblea de Madrid, que, por cierto, estrena un bonito blog.

Venga... meta ruido por ahí



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