El otro día, uno de los nuestros, creo que El Hijo Rojo -aunque podría equivocarme, en contra de lo habitual- dijo en alguna parte -en el interesante debate sobre la figura de Carrillo y el eurocomunismo desatado a raiz de esta entrada de don Rafa Hortaleza -creo, aunque, de nuevo, podría equivocarme- que el Partido Comunista de Moldavia es en realidad un partido político neoliberal, que conserva los símbolos y el nombre por simple tradición. Lo dudo mucho, pero no lo discuto, porque no sigo la política interior moldava. Lo que no hay ya quien me quite de la cabeza es que IU es una fuerza neoliberal que profesa, eso sí, un neoliberalismo de rostro humano. No de otra forma se puede entender la generosa propuesta de reforma fiscal solicitada por IU al ejecutivo pusilánime, griposo y dubitativo de don Zapatero: subir apenas seis puntos la tributación de las rentas del capital, para igualarlas en sus obligaciones fiscales a las del trabajo, eso sí, en su tramo más bajo. Una propuesta de reforma generosa. No me digan ustedes que no, que tiene en cuenta los miedos, los riesgos y las tribulaciones de nuestros pobres especuladores, que tanto sufren con sus pisos vacíos y con las evoluciones del peligroso NASDAQ.

Para que luego digan…

Venga... meta ruido por ahí