Escaleta Informasiu Canal 9

A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

El otro día apareció un cuadro muy interesante en el diario Público a raíz del tratamiento dado por el informativo estrella de Canal 9 a la apertura de una tercera parte del sumario del caso Correa, quiero decir, cinturón, esto…, Gürtel. Lo que llamó con mayor intensidad mi atención no fue que la noticia sobre dicho sumario apareciera en un discretísimo undécimo lugar, sino la naturaleza monocromática de las tres primeras noticias, dedicadas íntegramente a temas relacionados con la migración. Eran, por este orden, “Detenidos una banda latina en Torrevieja”, “Desarticulación de una banda de rumanos” y “Ola de inmigrantes ilegales en la costa alicantina y murciana”.

Que España es un país racista no es algo que se pueda poner en duda sin temor a quedar en ridículo pero la pregunta central ante un asunto como éste sería algo así como “¿qué fue antes, el huevo o la gallina?” O sea, ¿qué fue antes, el racismo inherente al español medio o el racismo inducido por los grandes medios de comunicación? Cierto, no existían medios de comunicación tal y como hoy los conocemos cuando España, o lo que el engendro actual fuese antaño, presumía de una dilatada tradición discriminatoria pero, sea como sea, creyendo que siempre fue primero el huevo porque la primera gallina, de poder ser señalada, procedía de un huevo y el primer huevo con gallina dentro no pudo ser puesto por una gallina, obviamente, algo esta claro: en la era de los grandes medios de contaminación masiva resulta muy fecunda la estrategia del miedo, de modo que basta con acudir a determinados asuntos cuando la realidad se presenta inconveniente, por decirlo matizadamente, como ahora sucede con la trama de corrupción del Partido Popular.

Desde La Habana me preguntan si creo que el estado español es racista. Mi respuesta, como cualquier respuesta sensata, debería plantear de entrada, más allá del riesgo inherente a la personificación de un ente administrativo, objeciones a la generalización de algo que, no obstante, parece muy extendido, y eso sin tener presente que buena parte del racismo cuantificado por estos lares no es más que pura y simple xenofobia. El caso es que, y esto puede ser afirmado con absoluta convicción, el racismo, la xenofobia y el desprecio a lo ajeno, están seriamente incrustados en el subconsciente colectivo español. Es algo innegable. Los comentarios despectivos, las bromas de mal gusto, el lenguaje corrompido por siglos de tradiciones poco ejemplarizantes, el permanente goteo de menosprecio mostrado hacia determinadas minorías y un sinfín de razones cotidianas, apuntan a la condición racista del estado español, aun sabiendo que no son pocos los que reprueban dicha condición, pero la cruda realidad no miente, y los medios la alimentan con acentuada fruición, y más si ven a sus amos acorralados.

Venga... meta ruido por ahí



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