A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Vivimos rodeados de proyecciones, en un mundo de proyecciones, un mundo en el que se proyecta constantemente, con premeditación y alevosía, y con mucho descaro. Se proyecta hasta en la sopa, a todas horas. Las proyecciones se han convertido en el pan nuestro de cada día, desde muchas de las conversaciones que se producen cotidianamente hasta las noticias de los medios de comunicación. Yo proyecto, tu proyectas, ella (o él) proyecta, nosotras (o nosotros) proyectamos, vosotras (o vosotros) proyectáis y ellas (o ellos) proyectan. Todos proyectamos y, a veces, lo hacemos obsesivamente. El nivel de proyección ha llegado a un punto en el que se hace de forma inconsciente, sin premeditación y sin alevosía, con naturalidad. Hemos llegado al extremo de proyectar sin concebir siquiera que lo estemos haciendo.

Los que me han leído alguna vez saben que me interesan especialmente los asuntos relacionados con el totalitarismo capitalista, el imperialismo y su condición inequívocamente criminal, incluyendo a Falsimedia y, claro, siendo fiel a dichos asuntos, he considerado imperativo hablar de Somalia. Hoy no pretendía elaborar un artículo recargado de enlaces ni especialmente exhaustivo, pero empiezas a navegar y la cosa se desmadra sola. Me hubiera conformado con sacar a colación la descarada proyección observada durante esta última semana respecto a ese país africano, pero me temo que hay muchas aristas que merecen ser comentadas. Verán, Somalia es un país sin estado, un estado sin control, disuelto de facto, un espacio vacío (políticamente hablando), carente de unidad desde aproximadamente 1990. Dicho de forma esquemática, la crisis económica y humanitaria de los años 80 desembocó en el surgimiento de una oposición armada que tomó el control del país en aquel año, fragmentándose  poco después en distintos clanes debido a feroces luchas internas que mantienen al país en diversas manos. Desde entonces, proliferan en sus costas los “piratas”.

Los piratas llegaron a las costas de Somalia desde muchos países. Unos traían cosas mientras que otros se llevaban, a su vez, otras cosas. Los primeros venían cargados de residuos tóxicos (1) y los segundos esquilmaban los caladeros (ya saben, donde se calan las redes de pesca) (3) frente a las desprotegidas costas de un estado incapaz de controlar a unos y a otros. Naciones Unidas, a través de PNUMA (5) dio un serio aviso en 2005 a raíz del famoso tsunami que alcanzó a las costas orientales africanas, pues empezó a detectarse un agravamiento de la contaminación provocada en las costas y playas de Somalia por los residuos radiactivos vertidos durante años por las industrias de los países ricos. Me pregunto, así, a bote pronto, si en los lugares de procedencia de los pesqueros que esquilman aquellos caladeros se ha comercializado pescado contaminado. ¿Son capaces de imaginar a un mercante cargado hasta las cejas de bidones con residuos tóxicos, que lanza frente a las costas somalíes y que, justo a continuación, aparezca un pesquero español faenando en el mismo lugar?

Y llegamos a la gran proyección, porque en estos momentos estamos viviendo una crisis en la que el pesquero Alakrana, propiedad de Echebastar, ha sido secuestrado por los denominados piratas somalíes. En algunos frentes se ha incidido en la bandera de muchos de estos pesqueros (hay que decir que los pesqueros de Echebastar son de bandera española, o así aparece en el registro de Lloyd’s) a causa del enorme dispendio de nuestro hipócrita gobierno en la protección de aquellas conflictivas costas, pero es obvio que se está desviando la atención, ignorando el porqué de esa “piratería”, proyectando descaradamente, esto es, señalando como piratas a los que luchan, con mayor o menor razón, legitimidad o criminalidad (que de todo eso hay), contra los verdaderos o, como mínimo, los primeros piratas. Terroristas ecológicos (6) y ladrones denunciando a secuestradores. Piratas denunciando “piratas”, eso es lo que estamos viendo en nuestros medios. Pura proyección (7).

Desde La Habana me preguntan: ¿has leído el artículo de Isaac Rosa en Público? Mi respuesta que sí. Me parece una minúscula gota de agua fresca en un océano de inmundicia periodística y consuela ver que al menos hay alguien en los grandes medios que no proyecta pero ¿cuántos ciudadanos ven sólo a los “piratas”? ¿Cuántos ciudadanos proyectan? ¿Y tú, proyectas?

Notas:

(1) Leamos estas declaraciones de Mohamed Abshir Waldo, analista keniata (2) de origen somalí, en una entrevista con Amy Goodman:

Y esto se ha sabido tanto en los países del Oeste que cuentan con este tipo de flota pesquera, entre los que se incluyen España, Italia, Grecia y, mas tarde, Reino Unido y otros, como Rusia. Y por supuesto, hay también muchos otros países del Este. Este problema continua desde 1991. Las comunidades pesqueras y los pescadores lo han denunciado, se han quejado, y han apelado a la comunidad internacional a través de diferentes organismos como la ONU o la Unión Europea, sin haber, de hecho, obtenido respuesta alguna. Fueron totalmente ignorados.

(2) Curioso comentario en Wikipedia sobre el gentilicio somalí:

El gentilicio más aceptado por los medios de comunicación hispanohablantes es “keniata”, que ha sido aceptado por la Real Academia Española. El origen de este gentilicio extraño, y sin parangón en otras lenguas, parece estar en la confusión causada por el nombre del primer presidente keniata, Jomo Kenyatta. Las menciones en televisión y radio al “Presidente Kenyatta” llevaron a algunas personas a malinterpretar el nombre propio como un gentilicio. Muchos hablantes rechazan el uso de “keniata”, y prefieren la forma “keniano”, más acorde con la morfología del español.

(3) Continúa Mohamed Abshir Waldo:

Bien, vertidos tóxicos, vertidos de desechos industriales, vertidos nucleares, como usted estará al tanto y ya habrá escuchado, y como mucha gente sabe, por mucho tiempo, principalmente en los años 70, en los 80, en los 90, había muchos residuos de este tipo de los que las compañías se querían deshacer siguiendo las estrictas leyes medioambientales de sus respectivos países. ¿Así que, que otro lugar donde trasladarlas que a países débiles o en conflicto que no se pudiesen oponer o que se pudiesen comprar? Así que muchos de estos residuos han sido llevados a Somalia. Ha salido en los periódicos. Ha sido publicado por medios como Al Jazeera, como la CNN, creo. Muchos han hablado sobre la Mafia, la mafia italiana, la cual lo admitió, admitió deshacerse de residuos en Somalia durante bastante tiempo, durante mucho tiempo. (4)

(4) Un dato de lo más interesante que he descubierto está relacionado con el control de los residuos en el país transalpino:

Representantes del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente han venido señalando desde entonces que en las poblaciones del norte de Somalia se da una anormal concentración de hemorragias abdominales y problemas cutáneos. Estos efectos son propios de una contaminación nuclear: se estima que cerca de 300 personas podrían haber fallecido por causa directa de estos residuos, mientras que los efectos sobre la fauna marina no han sido aún evaluados. Según Ahmedou Ould-Abdallah, enviado de Naciones Unidas, las evidencias muestran que se han venido arrojando toneladas de residuos tóxicos, metales pesados producto de desechos hospitalarios y residuos nucleares. Además, se denuncia la posible implicación de la mafia italiana, que controla un tercio del procesado de residuos y basuras en el país europeo.

(5) Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

(6) Ya sólo faltaba el que ve terroristas en todos los rincones, a raíz de la captura de un par de “piratas”:

Garzón deja la puerta abierta a la calificación de los hechos como delito de terrorismo.

(7) No es de extrañar por tanto que se publiquen artículos tan demenciales como éste, en El País, de Mayo de este mismo año, porque esta crisis no es nueva ni es la primera vez que los “piratas” secuestran a piratas. Fíjense en este fragmento:

Las graves dificultades de Somalia no son desconocidas para el mundo desarrollado y los organismos multilaterales. Situado en la cola de la periferia económica mundial, el país ha salido de la intrascendencia a partir de la piratería marítima. Otero cree que esta amenaza para las tripulaciones y las mercancías es una oportunidad para llamar la atención sobre el drama humanitario que padece la población somalí. “Vemos que se habla mucho sobre la cuestión comercial y de la seguridad de los barcos que pasan por aquí, pero lo que urge es pacificar Somalia. No hay otra forma de resolver el problema.

Bajo la aparente referencia a las difíciles condiciones de la población somalí, no hay ni una miserable referencia a la piratería propia, limitando las causas de la piratería (de forma harto sibilina o escurridiza) a causas humanitarias, omitiendo u olvidando razones más relacionadas con la dignidad. Este artículo del diario global en español nos explica a la perfección hasta qué punto se ha llegado a construir la sesgada visión del primer mundo sobre el tercero. Tras un estudiado discurso de preocupación por asuntos humanitarios, por las difíciles condiciones de vida de los desgraciados habitantes de, en este caso, un depauperado país africano, subyace la más que evidente falta de autocrítica e incapacidad para analizar las causas de la citada depauperación. Se aprecia en dicho análisis ese discurso racista que sólo es capaz de concebir a los habitantes de aquellos lugares como estúpidos seres humanos incapaces de organizarse, incapaces de crear una civilización a imagen y semejanza de la “ejemplar civilización occidental”.

Y así es como destacan las palabras del jefe de la sección de Médicos sin Fronteras, cuando afirma que esta gente armada y violenta claramente aumenta la inseguridad y los riesgos para la población civil que escapa de Somalia, palabras que contrastan con la revelación de encuestas o sondeos entre la población somalí, mayoritariamente favorable a las acciones de sus “piratas”, a pesar de que, no lo voy a negar ni a afirmar, éstos puedan tratarse de elementos violentos y peligrosos, sin nada que perder y capaces de cualquier fechoría. En Project Censored se centran en este asunto y podemos leer cosas como ésta:

El periodista británico Johann Hari observó en el “Huffington Post” que, mientras nada de esto justifica la toma de rehenes, los “piratas” tienen, de manera aplastante, el apoyo de la población local que les da la razón. El sitio web independiente WardherNews, de Somalia, condujo la mejor investigación que tenemos sobre qué está pensando el somalí ordinario. Encontró que el 70% “apoya fuertemente la piratería como una forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”

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