En este XVIII Congreso, el PCE se reafirma en la defensa del socialismo como desarrollo coherente y aplicación plena de la democracia. Comprende, por tanto, el reconocimiento del valor de las libertades personales y de su garantía, los principios de laicidad del Estado y de su articulación democrática, de la pluralidad de partidos, de la autonomía de los sindicatos, de la libertad religiosa y de culto practicado en el ámbito privado, así como la total libertad de investigación, y de las actividades artísticas y culturales. Este Congreso ratifica la afirmación que el socialismo es una forma avanzada de la democracia.

Celebro mucho, de hecho lo celebro todo lo que se puede celebrar algo en tiempo no navideño, que el párrafo anterior forme parte de las tesis aprobadas en el XVIII Congreso del PCE, porque ello significa que mis tesis eran infundadas y que el PCE sigue siendo un partido democrático. Y va a tener razón Willy Meller en que lo que les ocurre es que tienen un grave problema de comunicación. No sé cómo se habrá gestionado la entrevista de El País que desde esta mañana se comenta en la entrada anterior, así que no voy a especular, pero no parece de recibo que se presente como portavoz oficiosa de los comunistas más jóvenes a quien en un par de preguntas tira por tierra la importantísima tesis aprobada y reproducida más arriba, que he conocido gracias a un comentario de don Pepe en el párrafo anterior.

Esto me hace sentirme un poco más cerca del PCE, aunque mantenga mi discrepacia con ellos en temas fundamentales, y les reclame que traten de que su práctica política diaria y sus portavoces no contradigan las tesis que aprueban, porque si elsocialismo es una forma avanzada de la democracia -y estoy de acuerdo en ello- no entiendo qué razonamiento es el que les impide condenar, o al menos cirticar, el régimen cubano precisamente por la falta de pluralismo político del que hablan en la tesis citada, que es lo único que yo le echo en cara a Cuba, pero que es esencial, a mi modo de ver.

Dicho lo anterior, tengo que decir también me siguen preocupando mucho algunos comunistas, como la propia Esther López Barceló, de la que tenía una imagen mucho más amable, por lo poco que la conocía, y algunos otros cuyos comentarios pueden ustedes leer en la entrada anterior. El PCE, como tal, quizás no dé miedo, pero algunos comunistas a los que se oye bastante, demasiado quizás, lo dan, y mucho.

Venga... meta ruido por ahí



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