A diferencia de todos los demás, yo no sé cómo se puede solucionar el secuestro de los pescadores de Alakrana, ni tengo solución para el conflicto político, jurídico y ético planteado. Soy tonto, qué le vamos a hacer. Escucho a las familias y pienso que tienen razón, y que yo en su lugar, pues haría y diría cosas parecidas. Escucho al PP y pienso lo que suelo pensar, que son unos miserables y unos rastreros que en este asunto, como en el del terrorismo, juegan con los sentimientos y las vidas de la gente para sacar de ellos el máximo rédito político. Y al gobierno no le escucho, porque dice poco, no termino de comprender muy bien su actitud, pero confío y espero que se trate de la necesaria prudencia de quien se encuentra entre varios puntos de tensión y con la responsabilidad de encontrar una solución al problema. Pero me limito a escuchar, porque no tengo ni idea de qué se debe hacer, que es lo único que se puede hacer.

Pero lo cierto es que los ejércitos existen. Y en Estados Unidos, no, pero en España, el ejército, la verdad es que tiene poca utiilidad práctica al común de los ciudadanos. Participan con presencias más o menos grandes en guerras de legitimidad dudosa en las que entramos y nos mantenemos al calor de la simpatía que el inquilino de turno de la Moncloa siente por el de la Güait Jaus, y se dedican a tareas desconocidas en sus oficinas en Madrid. ¿Qué hacen los militares españoles? ¿A qué se dedican? Son un inmenso cuerpo administrativo que se autoregenera constantemente en oficinas en Madrid, y juegan al risk en preparación y entrenamiento de una situación que nunca se va a dar. En cambio, no tienen solución para las agresiones a los intereses de los españoles que sí se dan realmente.

Y digo yo, que mientras decidimos si disolvemos o no al Ejército, pues podíamos ponerles a trabajar de verdad. Que dejen sus expedientes de contratación, sus juegos de guerra y sus cosas, y se pongan manos a la obra en, por ejemplo, la protección de la flota pesquera española que produce riqueza y que faena en la lejanas aguas del Índico, y con presencia real, y no testimonial.

Seguro que no había secuestros, y sin un sólo tiroteo, sólo con presencia visible y ostentosa.

Venga... meta ruido por ahí



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