Silencio, los cimientos de un arte

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A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Hoy no me dirijo a ustedes, audiencia moscovita, para enfangarme en algún asunto de fragancias políticas o sociales. En los dos próximos escritos quiero hablarles de algo que la mayoría de la gente desconoce o, a lo sumo, conoce vagamente. Quiero reivindicar el silencio en movimiento, el silencio cadencioso como origen y fundamento de la palabra, pero también como realidad necesaria e imprescindible así como, al mismo tiempo, insolente y aterradora, el silencio en imágenes como fin y no únicamente como paso previo de la palabra filmada o, lo que es menos recomendable, del ruido igualmente filmado. Finalmente, les hablaré en el escrito que sucederá a éste del silencio como arte y dentro de un arte donde, como demasiadas veces sucede en el devenir cotidiano de cualquier realidad en la que pensemos, la palabra pasa por encima de la imagen. Porque se trata de un arte, el de las imágenes en movimiento, etimológicamente asociado al silencio.

Uno de los aspectos más curiosos del silencio en movimiento es que franceses y estadounidenses lo reclaman como propio; dos países tan ruidosos reclamando la patente del silencio filmado es toda una paradoja. El silencio como medio de confrontación diplomática. Quién sabe si, como dicen algunos, fue Tomas A. Edison el inventor, como tantas cosas, de ese silencio, cuando todavía no se consideraba más que una graciosa y dinámica derivación de la fotografía. Su herramienta de silencio se llamaba kinetoscopio y entre las primeras demostraciones del mismo capturó un beso, el primero de la historia del silencio en movimiento. El silencio como ternura, como pasión. ¿Acaso hay un silencio más tierno y agradable?

Quién sabe, repito, si Edison inventó el que con posterioridad sería conocido como séptimo arte, pero la experiencia pública del silencio en movimiento, la primera proyección pública y documentada de la historia fue en el Boulevard des Capucines de Paris, en una sesión organizada por los hermanos Lumière, donde se dice que el primero de los diferentes fragmentos de silencio en movimiento que allí se exhibieron fue la salida de unos obreros de su fábrica, que se considera como la primera proyección pública de silencio cadencioso de la historia. El silencio como reflejo de la clase trabajadora. No tardó el silencio en hallar a un aliado, que terminó con asociarse a él sin perturbarlo, lo cual no deja de ser paradójico. Vuelvan a ver la silenciosa salida de los obreros con la inequívoca presencia de dicho aliado, únicamente silencioso cuando el silencio se mueve. Ahora ya no tenemos un reflejo, sino que tenemos el silencio como síntoma de la clase trabajadora. Cuentan las crónicas que los pocos espectadores congregados en el Boulevard des Capucines se aterrorizaron ante la llegada de un tren, pues no eran capaces de codificar aquellas primitivas imágenes. El silencio se convirtió, desde entonces, con aliado o sin él, en motor principal del miedo cinematográfico. El silencio como aliado del miedo.

Pero el silencio pedía algo más que la mera filmación de su cotidianeidad y se sirvió del que probablemente fue el primer artesano del silencio en movimiento, George Méliès, cuyo viaje a la Luna, aquí narrado siguiendo sus escritos originales acompañando al silencio, puede ser considerado como el embrión de lo que hoy conocemos como séptimo arte, entonces hijo predilecto de las llamadas artes escénicas, pero indudablemente ágil e, insisto, silencioso. El silencio como viaje. El silencio se movía, no ya como mimetización de la realidad, sino como manifestación o consecuencia creativa de la susodicha. Mientras tanto, en España, Segundo de Chomón hacía virguerías con la filmación compulsiva de múltiples tomas de silencio, instantes capturados para crear revolucionarias sensaciones en el espectador. El silencio como fantasía. Su Hotel Eléctrico se considera precursor de eso que se han llamado los efectos especiales.

En aquellos tiempos, hasta las pistolas eran silenciosas. El primer “western” de la historia del silencio en movimiento, realizado por Edwin S. Porter, llegó en silencio, pero fue un éxito rotundo y sonoro, reflejo de una época de la historia de América que todavía no había concluido, como si casi les hubiese bastado con poner la cámara y hacer lo que hoy llamamos un documental. El silencio como testigo de la historia. Con todos sus defectos, sus chiquilladas para el espectador contemporáneo, con la postiza teatralidad de algunas muertes y a pesar del aroma primitivo que desprende, ya se aprecian las características más reconocibles del silencio norteamericano. Aquí ya no se trataba de impresionar al espectador con la llegada de un tren. No se trataba sólo de apelar a los más elementales recovecos del miedo; aquí se pretendía crear un molde para constreñir la conciencia colectiva mediante imágenes que pudiesen conseguir un impacto social, poco menos que controlar y acentuar los temores ya arraigados en el imaginario estadounidense a través de una nueva y poderosa herramienta de control de las masas, la de las imágenes en movimiento. Es el silencio como violencia y, en consecuencia, como arma de control social.

Desde La Habana esperan a preguntarme en el próximo escrito, aunque amenazan con criticar posibles alusiones al silencio en movimiento soviético, de características controvertidas, como veremos, porque tanto el arte como la ideología se han nutrido del silencio a lo largo de un periodo apasionante del que tiempo habrá de escribir. El silencio como expectativa.

25 Responses to "Silencio, los cimientos de un arte"
  1. epmesa dice:

    OIga, D. Lucien, dos cosas:
    1.- ¿Le importaría llamarlo cine mudo? Es que no sé, como yo soy un incapaz he tardado un rato en descubrir que se refería a eso.
    2.- Aparte de la cursilería, espero una segunda parte, no le diré que ansioso, donde explique eso tan rimbonbante sobre aquí se pretendía crear un molde para constreñir la conciencia colectiva mediante imágenes que pudiesen conseguir un impacto social, poco menos que controlar y acentuar los temores ya arraigados en el imaginario estadounidense a través de una nueva y poderosa herramienta de control de las masas, la de las imágenes en movimiento.

  2. @epmesa:

    1. Seguro que comprende que no emplear esa expresión ni una sola vez es consecuencia de una decisión reflexionada y no una simple veleidad lingüística.

    2. No veo que haya que explicarlo, y menos en el próximo escrito, donde no toca.

  3. sukoi-27 dice:

    De todos es sabido, aunque algún incapaz se libre, que uno de los primeros grandes cineastas norteamericanos fue D. W. Griffith y ya en su cine comienza ha utilizar dicha arma. El miedo, el arma definitiva en manos del gobierno USA. El arma que permite invadir, exterminar, torturar, bombardear…. Es el precursor de la tv, que permite llevar el mensaje al hogar. Desde aquellos primeros pasos ha llovido mucho y las cosas han cambiado otro tanto, pero nuestro subconsciente colectivo está marcado ya por ese torrente de imágenes que a los de nuestra generación nos ha acompañado desde el nacimiento.
    Nuestras mentes han sido moldeadas por horas y horas de celuloide, de todas clases y colores. El mundo de hoy no es comprensible sin el séptimo arte, que como las demás formas de arte a tenido su parte de utilización para el control de masas, aunque no olvidemos que también ha tenido su parte en la crítica al sistema.
    Recuerdo un amigo yankee que me contó como el y muchos otros salieron llorando del cine tras ver Missing, y el decía que lo que mas rabia le daba era que antes de ver la película el no sabia nada de lo que la misma contaba. Así que, si, el silencio es junto con el ruido y el miedo son los mas eficaces sistemas para el control de masas y esto lo saben muy bien los coinventores de las imágenes en movimiento.

  4. epmesa dice:

    @sukoi-27: a ver D. Sukoi-27. Sin ser un F-22 le pregunto humildemente que me explique en qué película del autor que usted nombra se ve eso y especialmente el porqué. Y como me imagino que me va a nombrar, con buen criterio fíjese, El nacimiento de una nación, sepa que yo le nombraré Lirios rotos
    Y D. Lucien, hay una diferencia entre la veleidad y la pura pedantería. Y sigo sin comprender la causa de que la película que cita se refiera a eso que señala.

  5. sukoi-27 dice:

    @epmesa: La película mas clara la nombra usted, tiene otras casi 500, pero esa es su mas famosa película y en la que ya se hace una primera incursión en generar miedo. Miedo al otro, a lo que no se conoce, al diferente. Y ni que decir que en ella se presenta al delincuente tipo de los US, negro, pobre y malo, muy malo. Y hoy perdura el estereotipo. Quiere decir que trata otros temas y otras resortes, pues si, faltaría mas. En sus films siempre esta presente el enfrentamiento entre la injusticia y la crueldad con la inocencia y si la película a la que usted hace referencia es una maravilla. Pero una cosa no quita la otra. Y sin ser S.A., y humildemente le diré que una apología del KKK por ser una obra de arte en sus formas no de ja de ser lo que es….

  6. sukoi-27 dice:

    http://www.youtube.com/watch?v=qmWLz1ErVWM

    Breve historia del miedo en USA, riánse un poco, si les quedan ganas….

  7. @epmesa: veo que ha cambiado el tono y pregunta sinceramente. “Asalto y robo a un tren” fue una película (un corto, pero en aquella época era lo normal) de gran impacto y mucho éxito. Si lo ha visto verá que es la típica historia en la que unos forajidos bla bla bla. Vaya, que el título lo dice todo. sukoi-27 ha entendido perfectamente el mensaje, la idea que subyace tras mi comentario, pues baste analizar el cine norteamericano para comprender la utilización propagandística de la violencia, del miedo del espectador ante los robos, los atracos, los crímenes o, como se dice en estos tiempos, los atentados terroristas. Fíjese en la diferencia: George Meliès imaginó por aquel entonces un viaje a la Luna mientras que Edwin S. Porter filmó un asalto al tren. Que la sociedad estadounidense sea bombardeada a base de miedo, a base de estímulos preparados para inocular la necesidad de protección frente al enemigo X es algo que no se le debería escapar a cualquier analista de dicha sociedad o de su cine. El cine como arma de control social, como generador de necesidades, de mayor protección, de mayor gasto militar-piolicial, el cine como estimulador de los más bajos instintos aunque camuflado bajo el paraguas del entretenimiento, de la acción y de la testosterona. Y, como insinúo en el escrito, esto es algo que, antes de la llegada del cine, estaba perfectamente abonado. El subconsciente colectivo estadounidense está muy arraigado en el miedo. Piense en los primeros colonos que llegaron desde Europa, su llegada a un nuevo mundo desconocido, inquietante, pero piense también en su condición social, en sux base cultural. No era la élite intelectual y social del imperio británico (por citar su principal procedencia) sino que eran emigrantes.

    La “civilización estadounidense” no ha tenido miles de años para forjarse, para evolucionar, para crear unas determinadas bases científico-filosóficas; hablamos de una civilización con una base mínima. Esto, cuidado, no significa que la base de Europa (por ejemplo) sea maravillosamente civilizada. Aqui hubo de todo, bueno malo, pero HUBO. Hay unos cimientos que marcan el subconsciente colectivo. Cuando Donald Rumsfield habla despectivamente de la vieja Europa no hace más que reconocer los diminutos fundamentos de su cultura. EEUU es como un niño gigante, un niño poderoso y capaz de cuyalquier cosa, pero un niño al fin y al cabo, con sus miedos absurdos (infantiles) a la vista de un adulto.

    “Asalto y robo a un tren” forma parte de una linea de funcionamiento (casi la ingura en el cine) que enmarca a la perfección a ese subcvonsciente colectivo tan peculiar, que alimenta y refuerza los eternos miedos, las eternas obsesiones pior la seguridad y la amenza, sea interna o externa, así como insufla el inevitable espíritu dominante, pues hablamos de un niño que desde muy pronto quiso dominar. No hablo de mandar, hablo de dominar. Su alusión a “El nacimiento de una nación” como prevención ante el comentario de sukoi-27 junto a “Lirios rotos” puede entenderse como razonable, porque Griffith pasó de la apología del Ku Kux Klan a filmar uno de los más preciosos poemas cinematográficos, pleno de sensibilidad, con una Lilian Gish (por cierto) maravillosa. Pero eso ha sido una constante en el cine norteamericano. Que un cineasta o un genio del cine haga propaganda imperialista o racista para terminar filmando prodigios de sensibilidad repletos de humanismo es típico a más no poder en hollywood. Piense en Clinteastwood, un ejemplo de actualidad. ¿Como es posible que el responsable de una obra propagandística, tan apropiada para la era Reagan como “El sargento de hierro”, que es un panfleto anticubano y un spot de propaganda del espíritu de los marines (a pesar de todo ridiculizados por momentos, pero finalmente héroes por una misión ridícula), cómo es posible, digo, que ese mismo señor haya dirigido películas de gran sensibilidad, antibelicistas y de un tacto sublime como “Cartas desde Iwo Jima”. ¡Coño, si es que parecen obras de mentes antagónicas! Hasta los más grandes genios o artistas de Hollywood son capaces de estas cosas y estar al servicio de la industria del miedo (que lo es cuando le ha convenido) a ratos.

  8. Por cierto, hablando de estos asuntos, ¿han visto “Bowling for Columbine” de Michael Moore? En aquela documental sobre el uso de las armas en su país hay un segmento de dibujos animados que podríamos considerar como una rápida historia del miedo de la sociedad estadounidense. Es un resumen genial de lo que quiero decir. A ver si lo encuentro…

    Lo encontré. Creo que está en castellano, porque en este ordenador no tengo altavoces. Parte de la parrafada que he escrito en el comentario anterior, resumida genialmente en unos dibujos animados con tanta mala uva como puntería, porque explican mucho con muy poco:

    http://www.youtube.com/watch?v=N4OtW8v8rOo

  9. @sukoi-27: oiga, le prometo que no había leído todavía su comentario 6.

    ¡Ya puso el corto!

    Excelente.

  10. ostap dice:

    Tiene mérito ver en las pelis de Griffith un elaborado y maquiavélico plan/conspiranoia para transmitir el miedo en la sociedad americana y enlazarlo con Michael Moore. Igual era un recurso narrativo para mantener en tensión al espectador mientras llega el final feliz en forma de rescate en el último momento, pero…Porque según ese argumento Frizt Lang y su hablada “M el vampiro de Dusseldorf ” pretendía extender el miedo a los vampiros.

    Las pelis de Keaton o Chaplin también formaban parte del intento manipulador?

  11. sukoi-27 dice:

    @ostap: Pues no lo había visto desde ese punto de vista, se está volviendo usted un paranoico/conspiranoico, un día estos se sube al campanario mas cercano y se lía a tiros con el vecindario.
    No hombre, no. El Maine fue un acto de sabotaje del CNI y los castristas cubanos. El Lusitania fue hundido sin un solo arma a bordo y de Pearl Harbour los Yankees no sabían na de na, hasta dos dias despues del ataque. En Tonkin Vietnam del norte atacó a la mayor flota del mundo de la época pa joderles no más y en Granada se iba a instalar la avanzadilla del pacto de Varsovia. También es conocido el hecho de que el minado de los puertos de Nicaragua se debió única y exclusivamente a que de ahí partían terroristas hacia todo el mundo cristiano. Ya en Irak nadie duda hoy en día de la existencia de terribles armas de destrucción masiva en manos del dictadorzuelo de turno, que jamas de los jamases recibió ni ayuda ni armas de los pacifistas europeos y americanos, además todos sabemos de la gran amistad que unía a Sadam y a Bin Laden, vamos hermanos de sangre….. y por último no olvidar la magnífica misión de paz en Afganistan, con el saldo de dos países en guerra permanente donde antes no la había, todo un logro para las fuerzas de paz de la Organización del Tratado del Atlántico Norte….
    Algún otro caso de manipulación, mediante el miedo se me ocurrira, pero creo que ya es mas que suficiente. Pobre USA todos los enanos del mundo le odian y le atacan….. Que remedio que defenderse!!!
    Ah!! Y ni el cine, la prensa ni la televisión han participado de todo este entramado, no, eso es pura paranoia.

  12. sukoi-27 dice:

    Aquí http://www.masmenosuno.com/el-poder-del-cine-the-birth-of-a-nation-y-el-kkk/ se explica mejor la influencia de la película.
    Al final da un mensaje positivo, que se puede creer o no, y explica un poco como desde el cine se generan, movimientos de masas. Si en este caso es algo buscado por su creador o no, es motivo de controversia…. Yo creo que es muy pronto para que se supiera la capacidad de generar movimientos de masas o su capacidad de penetrar en el subconsciente de las personas, pero tampoco se puede descartar. Lo que es indiscutible es que con el tiempo el cine , la tele, internet etc, etc… se han convertido en medios para muy diferentes fines.

  13. ostap dice:

    Veo que lo dicen en serio. Y quién organizó ese plan? Como digan la CIA me parto.

  14. sukoi-27 dice:

    Pues creo que fueron capitalianos de la galaxia Moneymoon en la penúltima espiral de galaxias elipticas de Dolarión. Ya saben los que tienen abducidos a varios políticos a los que han sustituido por extraterrestes gracias al poder mental y a la interferencia de las ondas de radio y tv. En fin, nada que no se sepa de hace mucho.

  15. @sukoi-27: oiga, en cuanto tenga tiempo me miraré ese enlace sobre la influencia de aquella película, y no descarto utilizarlo en el próximo post, que aún estoy barruntando (el enfoque que le daré más que nada).

  16. Inocente dice:

    Sobresaliente y fiel a su estilo don Lucien.
    Le ha faltado la interpretación más obvia: el silencio como limitación técnica, como deseo de querer decir cosas y no poder. De contar historias sea como sea.

  17. @Inocente: tiene su parte de razón sobre lo que dice (el silencio como limitación técnica) aunque debo avanzarle que (en cierto modo) discuto esa limitación en el próximo escrito sobre el silencio en movimiento. Vaya, que es obvio lo que dice pero al mismo tiempo no. Ya verá.

  18. Ultimolunes dice:

    Busco y no encuentro al padre (y la madre) del documental, el señor Flaherty, autor de varias piezas que cimentan ese muro de silencio tan bien traido.
    Dos de ellas empapadas de sal marina, “hombres de Arán” primera obra, que yo sepa, acusada de ser un documental falseado y tendencioso y Tabú, cuyo visión convirtió en protohipies a tantos europeos cultos.
    Entonces el paraiso al que huir no era Marruecos y sus porros, eran los Mares del Sur (y sus doncellas de senos desnudos).

  19. @Ultimolunes: debo apuntar algo sobre su comentario, que me ha parecido muy interesante porque recuerda a un artesano imprescindible, Flaherty que, indudablemente, es el padre del género documental, se dio a conocer con “Nanook el esquimal”, obra maestra de gran precisión y, obviamente destacó con su impresionante “Men of Aran”. En cuanto a Tabú, si bien es cierto que figura su nombre y allí estuvo, en las islas de los mares del sur, no es menos cierto que la codirigió con el gran maestro F.W. Murnau, en la que fue su última película. Hay algo muy evidente en Tabú que no aparece en las otras dos, una suerte de sensibilidad y elementos emotivos que a mi juicio son culpe del gran director aleman, gran maestro del cine mudo. Para mí, Murnau es la culminación del silencio cinematográfico y espero dar cumplida cuenta de dicha admiración en el próximo post.

  20. @Ultimolunes: por otro lado, este post le venía un poco precipitado a Flaherty, porque aquí me he limitado a los orígenes, al principio del principio. Aquí he hablado de los cimientos. El arte, firmemente consolidada a finales de la década de los 10, y abundante e indiscutible durante la década de los 20, llegará en el próximo post donde, seguramente, no estarán todos los que fueron, pero fueron todos los que estén.

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