En el título no he querido poner la palabra “sinvergüenzas”, porque parece que esta noche estoy algo pacífico. Pero son unos sinvergüenzas. Despúes de toda la murga indecente que nos han dado, tirando de la cuerda institucional hasta casi romperla, ahora van y dicen que lo mismo lo arreglan todo y se ajuntan de nuevo. Gallardón ha utilizado a la justicia para hacer chantaje a los aguirristas, y cuando Mariano le dice que ya está el asunto arreglado, porque parece que Esperanza acepta a Rato, Gallardón va y retira el recurso. Lo que antes le parecía que podía vulnerar la Ley al alcalde despilfarrador, ya no la vulnera. Lo que antes era inasumible para los intereses de la ciudad de Madrid -perder la mitad de sus representantes en la Asamblea General de Caja Madrid, ahora es perfectamente asumible. Había sido una broma. Aguirre, preocupada por la institucionalidad, y preocupada porque los hábitos sovietizantes del PP nacional le impusieran un candidato a presidir Caja Madrid a ella, a quien la ley reservaba esa prerrogativa, deja a un lado sus inquietudes porque alguien le promete que a Cobo se le va a caer el pelo. Y mañana Cobo, seguro que dice que es que el periodista que le entrevistó no fue capaz de entender sus encendidos elogios de la lideresa, a la que admira con desafuero incluso antes de conocerla. Mañana, después del enjuague, estos sinvergüenzas que usan a la justicia, a las instituciciones finacieras y al Ayuntamiento de la Capital de España como rehenes en su lucha por el poder personal dentro del PP casi seguro rodearán al lider y le mirarán con la sonrisa del coyote y el gesto atribulado por la emoción, cuando nos explique a todos en tono indignado que el verdadero problema es que el PSOE persigue al PP, y que quieren saber qué es lo que está pasando realmente.

Y aquí paz y después gloria.

Venga... meta ruido por ahí