La indecencia de Juan José Güemes no tiene límites. Acaba de publicar una nueva nota en su blog donde asegura que

tengo que decir que es absolutamente falso que yo haya escrito estas definiciones, si bien estaban alojadas en este diccionario en el que escriben y participan abiertamente todos los internautas que así lo quieran. En este diccionario han ido escribiendo ciudadanos anónimos que han arrojado algunas definiciones que tengan por seguro, si hubiera conocido, habría eliminado por completo

Y asegura que el diccionario se componía de una “serie de definiciones totalmente desmesuradas y fuera de lugar sobre diferentes temas como el aborto y la homosexualidad, u otros temas de política en general”, para intentar hacernos creer que le “ha sido imposible eliminar todos los comentarios y todos los enlaces que la gente me ha ido dejando puesto que no lo moderaba con censura previa, en un intento por crear en mi bitácora un punto abierto y libre para la opinión“.

Miente también el yerno de Fabra cuando dice que en su blog “participan abiertamente todos los internautas que así lo quieran”. Yo he intentado participar, porque en una de sus entradas -que ha borrado también-, un cobarde anónimo de esos que pululan por la red, deja un comentario en el que con medias verdades, recuerda mi paso por la cárcel, y lo relaciona con mi etapa como concejalde Las Roza. Intenté publicar un comentario aclarando las razónes por las que pasé por la cárcel, que no tenían nada que ver con mi concejalía, ni con la corrupción, sino con mi negativa a cumplir el servicio militar, y hasta que desapareció la entrada, no fue publicada. O Güemes es un mentiroso, o yo soy muytorpe, y no conseguí participar en un blog tan abierto y generos como el del notas este.

En fín, les dejo con unas reflexiones de don Antonio Pulido, que es el héroe cívico que ha obligado al pijopelos Juan José Güemes a retirar su nauseabundo diccionario progresí de su blog. Él fue el que leyó la definición de “gay” que el impresentable consejero de Sandidad puso en su blog, y, razonablemente ofendido, escribió un comentario protestando, y recordándole que su escrito podía ser delicitivo. Inmediatamente el consejero retiró la definición y puso una advertencia falsa según la cual las definiciones no eran suyas, ya que iban muchas de ellas firmadas por otras personas, aunque ese no era el caso de la de “gay”, que no llevaba firma alguna, ni la de ciudadASNOS.

Gracias al espacio que me brinda un aliado con clase, Don Ricardo, puedo exponerles cómo hoy he llegado al convencimiento de que cuando la derecha saca su vena sarcástica y cómica nos permite analizar, más fácilmente si cabe, su verdadero y casi patológico discurso retrógrado. Y más cuando se trata de ser socarrón con las mujeres, los mariquitas y los sindicalistas, entonces… ¡¡¡menuda risa tía Felisa!!!

Así lo demuestra el Consejero de Sanidad Juan José Güemes, que parece haber encontrado un filón en monologar sobre un supuesto lenguaje progresista: el “progresí”. Todo un tesoro de definiciones de términos y realidades que se han inventado los “progres”, que van desde el aborto a los ciudadASNOS, pasando por los antisistema.

En esta bacanal del humor, para el Consejero es propio definir a las personas Gay como “homosexual con estudios que, haciendo uso de sus conocimientos, consigue prebendas políticas y subvenciones del erario público, con la anuencia de toda la izquierda española”. Vaya, gracias a nuestro Consejero de Sanidad ya sé que existimos los gays (sólo en la cabeza de los progres) porque les ha dado por poner un nombre a esos otrora llamados mari… que han terminado la ESO y se dan aires de ciudadanía, eso sí, con el único objetivo de llevarse el dinero de todos.

Pues resulta que a mí no me ha hecho gracia, y tampoco me la haría que definiese a otra comunidad o grupo social, como judíos o inmigrantes. Por ello no hemos de quedarnos cortos en poner coto al discurso de la derecha madrileña en contra de los derechos civiles. Aquello que les parecen graciosas y acertadas opiniones no son más que un bien hilado discurso de atentados machistas, xenófobos, homófobos, e incitadores al odio (además de contra la libertad sindical, la pluralidad política y otros).

Por ello tras leer el texto recién publicado por el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, decidí enviarle un mensaje indicándole que su definición de los gays, como grupo social con intereses espurios y minusvalorado en su estatus de ciudadanía, era claramente homófobo. Y además que la homofobia en este país no es una opinión, sino un delito tipificado en en el artículo 510 del Código Penal, por lo que se podría llegar a iniciar acciones legales.

A los 10 minutos -previa denegación de publicar mi comentario en su foro- el señor Güemes se apresuró a eliminar la entrada de “gay” y a resaltar lo siguiente “Aclaración: las entradas y palabras de abajo NO son mías enteramente, cada una tiene su propio autor al lado”.

La pequeña batalla me ha sabido a poco, y desde estas lineas que me ofrece Don Ricardo insisto en aplicar la ley y la opinión pública contra el discurso de la derecha, que intenta hacer creer que los derechos humanos y los civiles y políticos recogidos en la Constitución y en las leyes sólo existen en el imaginario de la izquierda. Pues vamos a hacer uso de ellos, a ver si les hace gracia también.