Estados Unidos es un país extremadamente contradictorio. Tienen en su constitución la prohibición de realizar castigos inusuales o especialmente cruentos, y no sólo mantienen la pena de muerte, sino que además, la aplican en algunas de sus variedades más terribles: la silla eléctrica, la cámara de gas. Entre sus contradicciones hay otra curiosa relacionada con la anterior: dedican grandes cantidades de recursos a la investigación en las más diversas materias, entre ellas, la de encontrar una forma de ejecutar que no cause dolor al reo. La semana pasada experimentaron con un reo -es cecir, con un ser humano- una de esas nuevas formas de ejecución: la inyección letal con una sola sustancia, y no sólo contres como hasta la fecha.

Kenneth Biros es el quincuagésimo primer preso ejecutado en Estados Unidos en lo que va de año. Antes que él, desde que en 1977 se iniciaron los asesinatos estatales en Estados Unidos, han muerto en las cámaras de gás, en la sillas eléctricas y en los paredones y horcas norteamericanos 1.191 personas, y no parece que parar las 3.297 ejecuciones ue hay pendientes en todo el país sea una de las prioridades –ya lo dijo en la campaña electoral– del despreciable nuevo Presidente y Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

Parar las ejecuciones

En fin, si quieren ustedes tratar de evitar alguna de las tres ejecuciones que hay pendientes para lo que queda de año, pueden contactar con los Gobernadores de Georgia, estado en el que está prevista la ejecución de Carlton Gary, para este miércoles, y de Pennsylvania, que tiene previstas las ejecciones de John Amos Small, el miércoles y de Antoine Ligons, el jueves.

En Texas no hay prevista ninguna ejecución para lo que queda de año, pero es uno de lo estados que aplica la pena de muerte con más fruición, por eso, no está mal que, de vez en cuando nos dirijamos al gobernador de dicho estado, usando su página web, mediante fax (+1-512-463-1849) o por teléfono (+1-512-463-1782). También se puede escribir a la Comisión de Libertad Condicional de Texas (bpp-pio@tdcj.state.tx.us), enviarles un fax (+1-512-467-0945) o telefonearles (+1-512-406-5852).

Toda esta información procede de Amnistía Internacional, que nos pide que tratemos de evitar las ejecuciones y luchemos contra la pena de muerte.

Venga... meta ruido por ahí



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