El nivel de doblez de las autoridades democráticas raya, en ocasiones, con la miseria moral. Es el caso del juez danés que mantiene encarcelados a los cuatro activistas ecologistas -entre ellos el director de Greenpeace España, Juan López de Uralde- que les dijeron cuatro verdades bien dichas a los memos de los jefes de estado en una cena de gala que tenían en la Cumbre de Copenhage, mientras en la calle, la policía danesa apaleaba a los ecologistas. Me informa Greenpeace en un correo electrónico que lo mismo han recibido ustedes también, de que:

A través de contactos diplomáticos hemos conocido que la investigación policial respecto a la acción realizada por los activistas de Greenpeace en la cena de Jefes de Estado, podría haber concluido ya, sin embargo los activistas de Greenpeace siguen detenidos argumentando riesgo de fuga.

En sus casi 40 años de historia, no hay ni un solo caso en el que un miembro de Greenpeace haya eludido la acción de la Justicia, es por ello que desde Greenpeace, con el apoyo de grandes sectores de la sociedad civil, pedimos que Juan, Nora, Christian y Joris sean liberados de inmediato para que puedan regresar a casa con sus familias y seres queridos y solicitamos tu colaboración.

Se ve que el juez danés será muy danés y muy pintón, pero es un analfabeto integral, ya que no sabe algo elemental, como es que las acciones de de desobediencia civil nunca pasan por eludir las consecuencias penales, que, muy por el contrario, forman parte de la propia acción, por las contradicciones que le plantean al sistema democrático.

¡Ciberactúen, por favor!

Y también pueden:


AVISO PARA COMENTARISTAS DE DEDOS LARGOS
: Estoy firmemente convencido de que Arnaldo Otegi es un preso político, porque no ha hecho otra cosa que intentar articular en varias ocasiones un partido político a través del que participar en el proceso electoral. También sé, como he denunciado varias veces en este blog, que la Ley de Partidos es una ley injusta, que PSE y PP pueden gobernar hoy en el País Vasco porque se ha “quitado de circulación” a una de las fuerzas nacionalistas. Igualmente, estoy al tanto, y de acuerdo con ello, de que Colombia es una democracia simulada, y de que los medios de comunicación comerciales -por aquí llamados Falsimedia- lo manipulan todo. Además de Cuba, hay otras despreciables dictaduras en el mundo, y todos los demócratas de corazón puro deseamos que Ahmanideyá nos gobierne. Espero no haberme olvidado de nada.

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