Los huevos (y/de) Falsimedia

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A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Desde hace semanas circula por la red una presentación en la que se denuncia la calidad de los huevos que comemos. Por lo visto, todos los huevos comercializados en España deben llevar inscrito un código cuya primera cifra indica la procedencia del mismo, código que puede ir desde el 0 (huevos considerados como ecológicos) hasta el 3, que serían los más alejados de dicho calificativo o consideración. No han tardado numerosos medios en hacerse eco del asunto. Me gustaría que analizásemos las diferencias de tratamiento entre dos medios escritos, claramente enfrentados por su metodología periodística, sus respectivas audiencias y, especialmente, por su antagónico grado de respeto hacia la dignidad de sus lectores.

Me gustaría empezar con El Periódico de Catalunya, el diario más leído en dicha región que, en el espacio El lector/El experto, una voz aparentemente autorizada respondía a una pregunta por el código numérico de los huevos. Leamos con atención qué significa la primera cifra que aparece en ese código rojo que llevan todos los huevos según dicha voz:

El primer dígito se asocia a la forma en que ha estado criada cada gallina. El dígito se debe situar en el intervalo de 0 a 3. Si el primer número es el 3, se refiere a la cría convencional; es decir, a la gallina que crece en jaulas. El 2 es para la puesta de las aves en el interior, el 1 se usa cuando las especies pueden salir al exterior, y el 0 se utiliza para las aves que han sido tratadas de una forma ecológica.

Permítanme que ahondemos un poco en lo que el experto dice sobre los huevos cuyo primer dígito es el 3:

En concreto, cuando el huevo incorpora el código 3 la gallina que lo ha puesto vive en jaulas de un tamaño equivalente a un folio y suelen cortarle el pico para evitar que pueda herir a las compañeras de la multijaula.

A continuación continúa “profundizando” en los otros tres códigos, llegando finalmente a los huevos del código 0, para los que añade:

En el caso de los huevos de tipo 0, las gallinas se integran en una explotación ecológica, viven al aire libre y su alimentación debe proceder en un 80% de agricultura ecológica. También se limita el uso de antibióticos y medicamentos en su crianza.

En principio todo parece correcto, quizás algo pobre, hasta que leemos un artículo dedicado al mismo asunto en el periódico quincenal Diagonal titulado Códigos que delatan la calidad. Leamos atentamente algunos fragmentos de ese artículo:

El primer número nos indica la forma de cría de la gallina: 3 si vive (o ha vivido) en una jaula; 2 si está en suelo (léase nave industrial); 1 si es campera (alguna vez está al aire libre) y 0 si es ecológico (nada de piensos transgénicos en la alimentación). Los siguientes dígitos y letras nos dicen el país de origen de la ponedora, su provincia, localidad y granja.

Hasta aquí nada que desentone con la información ofrecida por el experto de El Periódico de Catalunya. Es más, me atrevería a decir que la información sigue siendo pobre, pero cometeríamos un error si pensásemos que el artículo no irá a más. A continuación, la articulista de Diagonal nos da un dato que la mayoría desconocíamos, incluso tras leer al experto de El Periódico:

(…) las cifras cantan. En 1970 existían en el Estado español unos 42.627 millones de aves que ponían 662 millones de docenas de huevos; en 2007, 42.754, ponían 928 millones de docenas huevos.

Este sencillo dato numérico debería ponernos en alerta, y los lectores más perspicaces se preguntarán lo mismo que la articulista:

¿Cómo se ha incrementado tanto el volumen de producción con apenas 100 millones de gallinas más?

Claro, si con apenas 100 millones de gallinas más se ha conseguido aumentar la producción total en 266 millones docenas de huevos, esto es, 3.192 millones de huevos, no cabe otra cosa que pensar que esos 100 millones de recien llegadas son poco menos que supergallinas o que de algún modo dichas recien llegadas han conseguido estimular la producción de sus perezosas y veteranas compañeras lo cual, de ser cierto, merecería entrar con letras de oro en los anales de la biología. Especulaciones a parte, deberíamos leer lo que tiene que decir la articulista, que a estas alturas se ha empezado a ganar el calificativo de periodista:

Pues volvamos al código y centrémonos en el primer dígito. Probablemente sea un 3, ya que el 98% de las gallinas ponedoras del Estado español viven en jaulas o baterías (si queremos ser más políticamente correctas) con un espacio equivalente al de medio folio. Probablemente le habrán cortado el pico (el estrés provoca que se ataquen las unas a las otras), tendrá osteoporosis y las patas deformadas.

En cierto modo, aunque con algo más de crudeza (¡osteoporosis y patas deformadas!) la periodista de Diagonal dice más o menos lo mismo que el experto de El Periódico, que ya hablaba de jaulas, del corte del pico y de un espacio reducido, aunque algo superior (un folio). Aquí hay una diferencia aparentemente insustancial, aunque disponer del doble de espacio seguramente no sea moco de pavo, quiero decir… de gallina. Como no dispongo de herramientas que puedan permitirme dar mayor credibilidad al tamaño del folio en cuestión lo dejaré aquí, porque el dato aportado por la periodista de Diagonal para entender el prodigioso aumento de la producción de huevos en España es el siguiente:

Está en la naturaleza de la gallina mudar la pluma para volver a poner huevos. Pues bien, para que la ponedora en cuestión sea más ‘productiva’ se le fuerza la muda: nada de agua, ni de comida ni de luz. La gallina baja de peso y, si sobrevive, en dos semanas habrá realizado una muda que de manera natural habría tardado cuatro meses en hacer. Y otra vez a poner.

Izaskun Sánchez Aroca, así se llama la periodista cuyo nombre merece por fin ser escrito, no es una experta en nada o, al menos, no parece que sea preciso que se vista de experta para conseguir mayor credibilidad con sus palabras. Izaskun ha escarbado en un asunto tan cotidiano o trivial como la producción de huevos y el código numérico con el que éstos son etiquetados. En Diagonal hemos podido leer un artículo crítico en el que se ofrecen una serie de datos que, en términos generales, coinciden con los aportados por el experto de un medio masivo pero, curiosamente, nos damos cuenta de que el experto en cuestión no ha mencionado una serie de puntos oscuros que, una vez conocidos gracias al periódico alternativo, no parecen ni despreciables ni insignificantes.

Supongo que la conclusión a la que llaga Izaskun Sánchez Aroca debería bastar para situarnos frente al problema de la producción de huevos:

Lo cierto es que la gallina es otra víctima más de nuestra lógica absurda de consumo donde prima la avaricia de las grandes multinacionales de la alimentación y nuestra desmesura. Consumir a costa de cualquier derecho, cualquier bienestar, humano o animal.

Desde La Habana me preguntan: ¿qué concluyes tú? Mi respuesta es que Falsimedia no necesita contar mentiras para ganarse su execrable condición. El mal periodismo, la contaminación o la mera desinformación se pueden practicar sin necesidad de mentir, pero para entender algo así, para poder apreciar matices como éstos, es preciso prestar atención tanto a los intereses económicos y/o políticos que yacen tras los medios de comunicación de masas como a la simple falta de espíritu crítico frente al sistema de unos medios que se alimentan del mismo (a saber qué anunciantes plantearían una queja al medio que financian (¿compran?) si en el mismo se explicasen con pelos y señales las terribles condiciones en las que, según leemos en Diagonal, viven el 98% de las gallinas del estado español). Leyendo al experto de El Periódico no parece que consumir huevos con un código que se inicie con el número 3 sea algo especialmente grave, indigno o simplemente preocupante, mientras que la lectura de un artículo serio, con una crítica surgida de su propio contenido aunque, eso sí, una crítica nacida de la lectura de dicho contenido y no de la propia redacción del mismo (síntoma evidente de buen periodismo y perdónenme los enemigos de la hermenéutica), nos empuja a plantearnos serias dudas respecto a algo tan fundamental como nuestra alimentación y eso, como dije antes, no es moco de… gallina.

23 Responses to "Los huevos (y/de) Falsimedia"
  1. Ñbrevu dice:

    Hace un par de años recibí por correo electrónico un mensaje casi calcado a éste de los huevos, sólo que hablaba de leche.

    Cualquiera de los dos casos me resulta difícil de creer.

  2. fhku dice:

    Según he leído en algún sitio que no recuerdo, hay que desconfiar de las niticias que contengan cifras o gráficos.
    Vamos a ello:

    1º – 42.000 millones de gallinas me sale que aproximadamente hay en españa 1000 gallinas por habitante. Lo dudo, y considerando que sea una errata voy a suponer que en realidad hay en España 42 millones de gallinas, (1 por habitante), que me parece una cifra más razonable.

    2º – Los 928 millones de docenas de huevos que producen las gallinas españolas actualmente, dividido entre los 42 millones de gallinas que supongo que hay, sale a 265 huevos por gallina y año.
    928.000.000×12/42.000.000=265’14….

    Por lo poco que sé de gallinas 265 huevos por gallina y año es una cifra razonable para una ponedora “madura” criada en corral como tradicionalmente se hacía en los pueblos. Ponen un huevo diario las buenas o 2 huevos cada 3 días (excepto en invierno que paran una temporada). De ahí que considero que 265 huevos en 365 días me parece razonable. Esto sería contando que sólo son 42 millones de gallinas y que todas son de corral (baja productividad).

    Y como no sé adonde quiero ir a parar con este rollo, y el fondo del artículo no es la coherencia de las cifras. lo dejo aquí. Sin más.

  3. sukoi-27 dice:

    @Ñbrevu: No lo dude, de joven me gané unas perrillas trabajando los veranos en el Auschwitz de las gallinas…. desconozco los números pero aún me acuerdo del ruido de las patas de las gallinas al romperse cuando las sacábamos para que se las llevaran a …. Yo le compro los huevos a un amigo que las cría en su baserri, me cuestan lo mismo que los de el super y ni comparación.

  4. Si alguien viene a poner en duda el maltrato animal, que se vaya a otro sitio, salvo que lo documente con pruebas. Alucinaría si dichas pruebas apareciesen porque, más allá de “expertos” y estudios sobre la crianza de las gallinas, he constatado in situ lo que sufren en ciertas granjas que prefiero no mentar.

  5. sukoi-27 dice:

    De hecho por lo que yo se, todo alimento elaborado que hoy consumimos, si vieramos las condiciones en que son almacenados , elaborados, manipulados, criados o cultivados…. Posiblemente nos costaría mucho valor consumirlos y ya no te cuento dárselos a nuestros hijos. El tratamiento industrial que se da ha la comida no se diferencia mucho del que se le da a una pieza de automoción, solo que dicha pieza no nos la comemos…

  6. @Ñbrevu: pues empiece a tomarse en serio el origen de lo que come, porque seguramente, en buena medida, no es trigo limpio.

    Y lo de los códigos de los huevos es cierto. Ahora, si de verdad quiere saber qué hay de cierto en el maltrato de las gallinas, muévase un poco. Pero necesita algo más que su sospecha para pasar página de un asunto así. No se crea lo que lea en este post, en este hilo, pero muévase un poco y haga sus averiguaciones.

  7. @sukoi-27: veo que usted tiene una idea crítica con el tema, pero en este post voy más lejos que la mera mecanización, que el mero maltrato animal en los mataderos (y puede que usted vaya por ahí mismo también en sus palabras).

    Digamos que, en cierto modo, estoy afirmando, en base a los artículos leídos sobre el origen del código de los huevos, que comemos productos de animales que han tenido (o tienen) una vida horrible, una existencia de dolor y sufrimiento, una vida entregada en esclavitud para nuestro modo de vida. Un cosa es matar a un animal para comer o robarle lo que produce, y otra muy distinta es maltratarlo permanentemente antes de aprovecharse de él.

    Y espere, que aún espero al típico que saldrá por la miserable tangente determinista que hemos oído tantas veces en el maltrato de los toros, ese han nacido para sufrir, para morir en la plaza, está en su genética, y ante ese tipo de razonamientos, sólo puedo pensar que estamos ante, una de dos, enfermos mentales o malvados y crueles seres humanos. Bueno, cabe la posibilidad de que estén lobotomizados, hipnotizados, que vivan fuera de la realidad. Es más, seguramente van por ahí los tiros, porque me cuesta creer lo otro.

    Pero en fin, está claro que no es usted a quien hay que decirle estas cosas. saludos.

  8. @fhku: pero no piense que se ha ido tanto del tema. Podría haber una errata con las cifras, por supuesto. Desconozco la cifra de puesta de huevos de las gallinas y quién sabe si estamos ante 42 millones en lugar de 42.000 millones. Es más, bien pensado, estoy con usted, porque 42.000 millones me parece una salvajada. Lo único que me parece claro es que el aumento en la producción ha sido enorme, y seguramente estemos ante 42 millones de gallinas. Lo que pasa es que soy profano en la materia y me limito a comparar la forma de tratar un asunto como éste por dos medios completamente distintos, de modo que el fondo del asunto (el código numérico y el maltrato de las gallinas) me parece verosímil. en cuanto a las cifras, numéricamente hablando, no sé qué decir, la verdad. Su cálculo me parece interesante, teniendo en cuenta que usted ha multiplicado por 12 el número de huevos (928 millones). Sea como sea, o las cifras que nos dan son ciertas y es alucinante el número de gallinas que hay o han cometido una errata con las cifras, y en tal caso su cálculo me parece muy razonable.

  9. @Lucien de Peiro: por cierto, ¿he pedido la documentación de algo que no existiría (si pudiese ser documentado)?

    Me he lucido, la verdad.

  10. sukoi-27 dice:

    @Lucien de Peiro: Para mi en este caso, y en otros muchos,lo grave es la mentalidad de instrumentalizarlo todo. Da lo mismo animal, humanos incluidos, vegetal o mineral. Todo es un objeto de explotación y si para comercializar huevos baratos las gallinas tienen una vida miserable, pues adelante, si pa pasar la tarde un toro debe ser torturado, pues ole…. Si para que la fruta tenga mejor aspecto hay que rociarla con parafina, pues se hace… O si para que el Tour sea mas vistoso hay que drogar a todo el pelotón, no se hace en la NBA??
    Lo grabe es la mentalidad que subyace bajo todo esto, en la que solo prima una cosa… el beneficio económico, sin ningún otro objetivo que ganar dinero. Esto aplicado a toda actividad humana, es lo que nos lleva camino del abismo, que antes o después nos encontraremos, no tengo la menor duda.

  11. fhku dice:

    @Lucien de Peiro: De acuerdo Don Lucien. Como ya dije no estaba cuestionando el fondo del artículo, sino que algo no cuadraba en las cifras.
    Sucede en muchas ocasiones que una noticia es reproducida en muchos sitios con las erratas de la fuente original. Cosas de falsimedia.

    Dejo un vídeo , (creo que ya lo enlacé aquí una vez), que retrata de manera muy cruda las prácticas habituales para con los animales en mataderos, espectáculos, granjas, laboratorios…..

    http://video.google.com/videoplay?docid=7576567901991519153#

    @Ñbrevu:
    Si le es difícil de creer vea el vídeo que enlazo. Se replanteará muchas cosas.

  12. @sukoi-27: completamente de acuerdo.

  13. @fhku: sí, sí, nada qué decir.

  14. mitxel dice:

    Es usted grande don Lucien, pero estas entradas le hacen especialmente grande. Y me disculpará que hasta ahora no la haya visto y, por tanto, no haya podido dejarle un comentario, es que apenas ha estado colgada en portada una hora (que se de por aludido quien deba).

    Y mire, me parece importante. Por varias cosas, en primer lugar porque no tenía ni repajolera idea del numerito 3 del que a partir de ahora huirè como de la peste.

    En segundo lugar, porque en estas fechas de babas y turrones está claro que la magnífica sopa de pescado que h preparado para mañana por fuerza no la he pagado solamente yo, sino alguien que mañana quizás no tenga para cenar. Y es bueno recordar que vivimso sobre la explitación de nuestro semejantes, es bueno recordarlo y bueno no ser tan felices, tan felizmente tontos de baba.

    Es bueno saber que esas gallinas tan capaces como nosotros de sentir el dolor físico no tienen para nosostros ni el valor de los objetos inanimados e inútiles que coleccionamos en cajoens y armarios. Es bueno saber que quizás e cambio climático sea una bendición que mande tomar por el saco el planeta y toda la inocente maldad de las democráticas sociedades en que nos ha tocado vivir.
    Es bueno saberlo don lucien.

    (yo me desplazo trescientos kilómetros a buscar unos huevos camperos, pero reconozco que lo hago porque el sabor de los que me venden me produce vómito. Hoy tengo otra razón).

    Gracias don lucien.

    Y, a pesar de todo, pase usted una buena nochebuena y unas buenas vacaciones en compañía de la gente que quiere y le quiere.
    Que el 2010 nos sea pródigo en sus escritos.

  15. lo que cuenta don Lucién en relación al método de cría “3” es total y absolutamente cierto y lo sé de primerísima mano por mi especialidad universitaria que he cursado.

    No es una leyenda urbana, es la cruda realidad.

  16. @mitxel: me alegra saber que considera bueno saber algunas cosas, cosas que un servidor sabe desde hace sólo unas semanas, aunque hace tiempo que no albego dudas sobre el maltrato animal. Lo que pasa es que de los huevos no sabía nada. Hay que huir del 3 para empezar, por supuesto, pero también del 2 y, si es posible, del 1. Lo que pasa es que si todos fuéramos a por el 0 no habrían huevos ni para compartir tortillas entre un vecindario.

    Frente a mi domicilio, cruzando mi calle (que no es mía pero así la siento cuando recibo una carta en la que aparece su nombre bajo el mío) hay una tienda de productos ecológicos. Es muy triste que los alimentos naturales, los que deberíamos tener como normales deban llamrse ecológicos, en lugar de lamar aliementos basura o trampa a los demás, que son mayoría. Pues en ese comercio venden huevos y son del 0. En mi entorno hay de todo y muchos conocidos míos compran del 3. Algunos se están poniendo las pilas y han encontrado hasta del 1. Cualquier gesto en la buena dirección es imprescindible, que duda cabe.

    Y fíjese, con cierto sarcasmo, aunque coonvencido, estuve a punto de titular este hilo del siguiente modo:

    Y luego criticamos la tauromaquia

    En serio lo digo: el maltrato de los toros, siendo execrable (por supuesto) sólo es la punta del iceberg de un sistema de trato animal para la alimentación/ocio absolutamente despreciable.

    Tambié le deseo lo mejor estos días. Aunque estas fechas se hayan convertido en un tiempo de excesos consumistas, no tengo dudas de que muchísimas gente sabe apreciar lo bueno que tienen, que algo hay aunque me cueste reconocerlo.

    ¡Saludos cordiales!

  17. @rafa hortaleza: agradezco su aportación. Creo que es necesario denunciar estas cosas, que son muy importantes. Está en juego nuestra salud, nuestro futuro y, si nos ponemos un poco profundos (pero sin perder la sensatez) el futuro del mundo, porque la explotación de la naturaleza es algo imperdonable, algo que va contra nosotros mismos, algo contra lo que debemos luchar en la medida de nuestras posibilidades.

  18. Ñbrevu dice:

    Perdón, lo que me resultaba difícil de creer era lo de la numeración (más concretamente, que esa numeración estuviera al alcance de cualquiera que la quisiera mirar). En el caso de la leche creo recordar que hasta tuvieron que sacar un comunicado desmintiendo el bulo, aunque no era exactamente lo mismo.

    Que los animales viven peor que los presos del corredor de la muerte es algo de lo que, por desgracia, soy consciente desde hace mucho.

  19. Imanpas dice:

    Según el Instituto de Estudios del Huevo (¡¡existe!!), las cifras son de 42 millones de gallinas y 928 millones de docenas en 2007.

    Curiosamente, en 1990 había 49 millones de gallinas y 931 millones de docenas. Un dato más interesante es el de 1970: 42 millones de gallinas (las mismas) y sólo 662 millones de docenas. Los panes y los peces.

    Por cierto, la Wikipedia dice al respecto del código 3:

    “Si es un 3 “criadas en jaulas”: Las gallinas están dentro de jaulas diseñadas especialmente para facilitar la recogida de los huevos, evitando que se ensucien con el estiércol. Tienen acceso continuo al agua y a una alimentación equilibrada. Estas instalaciones facilitan el control sanitario y la limpieza.”

    Del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino se puede obtener un censo de ponedoras según el tipo de explotación. Según esos datos, en mayo de 2009 teníamos:

    – Categoría “0”: 3,7% de explotaciones y 0,2% de las aves
    – Categoría “1”: 11% de explotaciones y 1,2% de las aves
    – Categoría “2”: 16,4% de explotaciones y 1,5% de aves
    – Categoría “3”: 64,7% de explotaciones y 97% de aves

    (Las porcentajes no suman 100% por existir explotaciones “sin datos”)

    Conclusión: el mercado está copado por los huevos de categoría “3”, un consumidor no informado (la mayoría, y sin que se les pueda culpar de ello) está prácticamente condenado a comprar huevos “3”.

  20. fhku dice:

    Enlazo un cortometraje que muestra brevemente el asunto de los huevos:
    http://www.medializa.com/huevocero/

  21. Yo también puedo constatar las condiciones en las granjas de gallinas. Más que nada porque pasé toda mi infancia viviendo en un pueblo y he visitado esas granjas en más de una ocasión. Da bastante impresión ver el hacinamiento de los pobres animalejos en esas jaulas indecentes.
    Aunqe le agradezco la información, porque no tenía ni idea del significado de esos códigos en los huevos jeje. Un saludo.

  22. ADN contra fraude, un juego de niños

    Dos alumnos de secundaria de EEUU aplican la nueva tecnología del código de barras genético para destapar engaños en las tiendas de alimentación de Nueva York

    Nuño Domínguez – Público

    Dos estudiantes de un instituto de enseñanza secundaria de Nueva York han destapado hasta 11 productos alimentarios que no contienen lo que dice su etiqueta. De paso, han descubierto una posible nueva especie de cucaracha que vivía en las calles de la ciudad sin que nadie supiera de su existencia. Investigadores de la Universidad Rockefeller y del Museo Americano de Historia Natural accedieron a donar su tiempo y material para que los jóvenes les enviaran muestras de comida, polvo, insectos y cualquier otra cosa que pudieran encontrar en los apartamentos y calles de la Gran Manzana. Las muestras fueron analizadas con una reciente tecnología que extrae el código de barras genético de una especie a partir de un solo gen. Creada en 2003, esta herramienta ha originado el proyecto internacional Barcode of Life (Código de Barras de la Vida), que pretende crear un catálogo con todas las especies del planeta.

    En Nueva York, el lector del código de barras genético se usó para rastrear más de 200 muestras de plumas, comida para perros, latas de anchoas y hasta excrementos de caballo recogidos en Central Park. Detectó 95 especies diferentes, aunque algunas de ellas no deberían estar ahí.

    El análisis de los alimentos desveló que, de los 66 productos estudiados, 11 eran fraudulentos. El DNI genético de un queso de cabra reveló que el producto estaba hecho con leche de vaca. El selecto caviar de esturión resultó ser de un pez espátula del río Misisipi, y la aleta de tiburón era perca del Nilo. Hasta una comida gourmet para perros supuestamente hecha con venado desveló ser simple carne de vaca.

    “No sabemos cómo ocurre, pero la mayoría de las veces se sustituye un producto caro por otro más barato, lo que indica que se saca provecho de ello”, comenta Matt Cost, uno de los dos estudiantes que recogieron las muestras.

    Pescado que engaña
    El año pasado, un proyecto similar sacudió a los restaurantes de Manhattan. El análisis detectó que hasta un cuarto de los productos no se correspondían con lo que sus vendedores decían que era. Lo que se vendía como atún era tilapia, un pescado mucho más barato. En otros casos, los productos contenían trazas de especies amenazadas.

    “Hasta entonces nadie había analizado el ADN del pescado que venden los restaurantes locales”, comenta Mark Stoeckle, el investigador de la Universidad Rockefeller que ha coordinado el proyecto. El trabajo causó cierto revuelo mediático y demostró lo difícil que es para un consumidor saber si su vendedor habitual le engaña. Según Stoeckle, la única manera de averiguarlo es un test genético.

    “Este estudio demuestra a las autoridades lo fácil que es comprobar el origen de un producto, desenmascarar fraudes y proteger la salud de los consumidores”, dice Stoeckle, quien añade que el Departamento de Agricultura de EEUU estudia usar los códigos de barras para analizar pescado y que en Australia ya se usa esta técnica para vigilar que los productos importados no contengan especies invasoras.

    “El análisis del código de barras va a tener muchas aplicaciones en el análisis de alimentos y otros controles”, explica Paul Hebert, investigador de la Universidad de Guelph en Canadá y padre del código de barras de ADN. “También se usará en técnicas forenses y conservación de especies protegidas”, detalla.

    La tecnología permite analizar un producto y saber en un día si cumple con la normativa vigente, explica la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, Annie Machordom. Detalla que ya hay en el mercado test genéticos capaces de detectar la marca de muchas especies, desde el pollo hasta el ser humano.

    Otra de las utilidades del código de barras es detectar nuevas especies allí donde se encuentren. En Nueva York, los estudiantes hallaron una cucaracha cuyo código de barras parece indicar que es una especie desconocida hasta ahora. Aunque es pronto para cantar victoria, el ADN del insecto varía mucho respecto al de la cucaracha americana que abunda en Nueva

    Especies invasoras
    Los estudiantes también hallaron un ciempiés doméstico cuyo lugar de origen está en Europa, así como una mosca que se considera una especie invasora y cuyos restos se encontraron en una caja de pasas empaquetada en Texas.

    Los estudiantes enviaron sus 217 muestras al museo para ser analizadas. Allí se secuencia el gen que contiene el código de barras, con lo que se obtiene una palabra formada por unas 650 letras de ADN. La secuencia se puede introducir en el buscador del proyecto Código de Barras de la Vida, que lo compara con el de otras 65.000 especies.

    Este proyecto nació en Canadá en 2003, donde Hebert descubrió que una porción del gen CO1 funciona como un identificador casi infalible. La secuencia está presente en todas las células animales y muestra variaciones relacionadas con su recorrido evolutivo. Desde entonces, el proyecto ha ido acaparando códigos a una velocidad vertiginosa. Si en 2007 su base de datos atesoraba 31.000 especies, ahora tiene más del doble, gracias en parte a la colaboración de 170 instituciones científicas en más de 50 países, incluida España. Su objetivo es alcanzar el medio millón en cinco años. “Espero que tengamos el código de todas las especies conocidas en 2025, lo que supondría unos cinco millones de códigos”, explica Hebert.

    Este DNI genético permite obtener los códigos de barras de muchos animales de la misma especie para ver cómo varían. Después se puede comparar con el de otras especies y averiguar su parentesco en el árbol de la evolución, explica Machordom. “Con esta técnica puedes medir la riqueza biológica que hay en un mililitro de agua de mar”, señala.

    Su equipo ha usado el código de barras para estudiar fauna marina. La técnica les ha ayudado a identificar hasta 20 especies nuevas de crustáceos en las aguas del océano Pacífico. “Siempre que profundizas en un lugar determinado, encuentras cosas nuevas en las que no se había reparado”, comenta la investigadora.

    Los defensores del código de barras señalan que es un rápido y eficiente complemento para la forma tradicional de describir especies, que se basa en características morfológicas. Por ahora se han descrito un millón y medio, lo que supone sólo el 10% del total, según algunos cálculos.

    Sólo unas horas
    Al estar basado sólo en un gen, el código de barras puede obtenerse en unas siete horas, explica Machordom. Su precio baja constantemente. Ahora ronda los cuatro euros y el objetivo es que cueste menos de uno, añade Stoeckle. Según los estudios de Hebert, el método es fiable en el 98% de los casos, lo que divide a la comunidad científica entre partidarios de la nueva herramienta y críticos que prefieren el sistema tradicional.

    Hebert señaló en uno de sus estudios que pronto habrá un lector de códigos de barras del tamaño de un móvil. El aparato podría extraer el ADN, analizarlo e identificar una especie en cuestión de minutos. Explica que en cinco años llegarán los primeros modelos y que en 2020 serán totalmente portátiles.

    Stoeckle opina que el aparato aún tardará unos años en hacerse realidad, pero añade que el gran paso no será tener lista la tecnología, sino que haya demanda suficiente por parte del mercado para que sea rentable desarrollarla.

    Por ahora, los análisis de ADN se llevan a cabo en un laboratorio, aunque Stoeckle quiere cambiarlo con su próximo proyecto con estudiantes. Esta vez se analizará ADN de plantas, especialmente las que se procesan y envasan para consumo humano. Los estudiantes ya no tendrán que enviar las muestras al museo, pues Stoeckle quiere usar los aparatos de secuenciación en el mismo lugar en el que se tomen las muestras. “Estos proyectos son muy interesantes porque permiten a los estudiantes usar el ADN como una linterna que ilumina lo que hay a su alrededor”, concluye.

    Cinco ejemplos de ‘gato por liebre’ genético

    Falso caviar

    El caviar es un alimento muy cotizado, pero sólo aquel que procede de las huevas de esturión es considerado auténtico. Todo lo demás son sucedáneos o huevas de otros pescados a las que se da color negro para que parezca caviar. El estudio desveló que el de un comercio estaba hecho con una especie de EEUU, el pez espátula del río Misisipi.

    Misma familia, distinta especie

    Los estudiantes recogieron muestras a la venta de una especie de pez rojo muy cotizada en gastronomía, el huachinango (‘Lutjanus campechanus’). Encontraron peces etiquetados con este nombre cuyo ADN correspondía en realidad a otra especie diferente de la misma familia, el pargo malabárico (‘Lutjanus malabaricus’).

    Sopa de aleta de perca

    El análisis de las muestras recogidas por los estudiantes también cubrió productos secos y envasados hechos con carne de tiburón. En este caso, lo que se vendía bajo la denominación de tiburón seco, cuya aleta se utiliza para preparar una sopa que es una delicia de la gastronomía china, era en realidad perca del Nilo, un pez muy común.

    Delicias de vaca

    Los fraudes en el contenido de los alimentos no se limitan a aquellos destinados a consumo humano. Los estudiantes analizaron unas galletas ‘gourmet’ para perros que en teoría estaban fabricadas con carne de ciervo. Sin embargo, los análisis revelaron que la supuesta delicia de cérvido era en realidad un filete común de vaca.

    Pez gato incorrecto

    El último ejemplo de los fraudes hallados por el estudio está relacionado con filetes de pez gato congelados. Según el etiquetado del producto, los filetes debían de ser de pez gato amarillo (‘Pelteobagrus fulvidraco’). Sin embargo, el pescado utilizado era de otra especie diferente, ya que se trataba de pez gato andador (‘Clarias batrachus’).

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