A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

¿Saben? Llego a casa algo agotado tras un día con más de 600 kilómetros de autopista a mis espaldas, dispuesto a obsequiarles con la esperadísima continuación del aclamado post sobre los orígenes del cine (mi escrito más comentado de las últimas dos semanas) y cuando me siento ante el teclado para escribir o, más bien, retocar los últimos detalles del citado post, resulta que me apetece mucho más escribir sobre un buen número de asuntos de rabiosa actualidad que piden paso en mi agenda habanera. Eso significa que dejo al silencio como arte para otro día en el que no me apetezca referirme a la triste realidad y paso a comentar esos asuntos tan rabiosos y/o actuales.

Pero no hace falta ir muy lejos para vivir un fraude. Este Martes 1 de Diciembre ha entrado en vigor el tratado de Lisboa, texto antidemocrático de facto, instrumento de represión neoliberal para una Europa que se dispone a darle cancha tras ponérselo con calzador, forzando la repetición de un referéndum (Irlanda) allí donde el voto no gustó a las élites o esquivando a los ciudadanos allí donde el anterior tratado fue rechazado por los mismos (Francia y Holanda), elevando a los altares ese nuevo autoritarismo totalitario de corte neocon a la europea sin más pudor que el derivado de la elección a puerta cerrada y en petit comité (a espaldas de los ciudadanos) de unos líderes de bajo perfil: un nuevo presidente presuntamente avezado a mediar en su país de origen y una nueva alta representante para la política exterior común, baronesa para más señas. Martes 1 de Diciembre de 2009: recuerden esta fecha, origen de un nuevo totalitarismo institucional a la europea, muy “civilizado”, defendido con uñas y dientes, eso sí, por todo tipo de personas que se llenan la boca con la palabra democracia veinticinco de cada veinticuatro horas del día, como aquellos reclusos más peligrosos que, ante las preguntas de sus compañeros de prisión, defienden obstinadamente su inocencia ante cualquiera que les pregunte, por muy evidentes que sean sus crímenes.

También hay reclusos falsos, como aquel hombre que fue detenido por violar y matar a su hijastra, puesto en la picota por casi la entera totalidad de Falsimedia en todo tipo de debates, artículos, portadas, tertulias, etc…, incluyendo juicios sumarísimos a todo color que superaron con creces la frontera del sensacionalismo, hombre que finalmente fue puesto en libertad. Las “disculpas” del director de ABC me dan asco, especialmente cuando reitera la idea de presunción que, tras observar esa portada y leer los titulares de la misma, parece una macabra sinrazón o una descarada tomadura de pelo. Es lo que sucede cuando uno se disculpa huyendo hacia delante. De todas formas, estamos ante un problema moral. Cuando el pasado Sábado vi entre los diversos periódicos del kiosko la enorme foto del acusado junto a esos titulares, sin saber nada de los hechos y sin detenerme a conocerlos, pensé que era profundamente impresentable una portada como ésa, y en absoluto me importaba la inocencia o culpabilidad del señalado. Más allá del execrable error cometido por los medios, este tipo de situaciones demuestran el ínfimo calado ético de nuestras sociedades, dispuestas a prestar atención a cualquier asunto que venga precedido por su (a ser posible enorme) grado de morbosidad.

Pero la mayor de las morbosidades está pendiente de un recurso del PP en el Tribunal Constitucional y ha protagonizado un insólito editorial por parte de 12 medios catalanes tan preocupados por la dignidad de Catalunya como despreocupados por la suya. La gran pregunta, pensemos lo que pensemos del Estatut o nos situemos como nos situemos frente a la realidad política catalana y/o española, no es otra que ésta: ¿han descubierto ahora que el Tribunal Constitucional está politizado? Tras todos estos años, tras el trapicheo (bi)partidista que ha puesto al más “alto” tribunal español en una situación con menos futuro entre los “vivos” que la de Pelletier bajo la guillotina que cortó su cabeza en 1792, trapicheo que algunos de esos medios han secundado e incluso apoyado puntualmente. Es más, ¿cómo se explica que algunos medios escritos firmantes de ese editorial y muchos ciudadanos catalanes, conocidos por sus posicionamientos soberanistas, han firmado o apoyado un texto que, por ejemplo, reconoce la figura del Rey como jefe del estado y la Constitución como texto legal de referencia? Perdonen el exabrupto, pero me la suda un editorial burgués hipócrita, interesado en el fondo por aquello que no quiere o no se atreve a contar y que, entre la fauna intelectualoide barcelonesa, ha generado un animado y patético debate sobre los responsables del mismo, siendo el notario López Burniol y un periodista cuyo nombre no recuerdo sus más que probables responsables. Ya lo ven, un periodista y un notario poniendo en jaque a las fuerzas vivas de todo un país. Ni Berlanga y Azcona juntos lo hubieran imaginado mejor.

Desde La Habana me preguntan: ¿algo más? Mi respuesta es que sí, que no terminaría nunca. Por ejemplo, leo en Público sobre Honduras, encabezando un recomendable artículo de Isaac Rosa, unas declaraciones de Carlos Iturgaiz, conocido talibán vasco de la tribu de los Mayor Oreja: a quien hay que aislar es a las dictaduras sátrapas de los Castro o Hugo Chávez, que es quien movía los hilos de Zelaya, y tras leer semejante declaración de principios me quedo frío, la verdad, porque resulta demasiado previsible hasta para Carlos Iturgaiz. Mientras tanto, le dan el balón de oro a Leo Messi, porque es el que mejor aprovecha el juego de Iniesta y, sobre todo, Xavi, justo dos días después del partido que paralizó a medio país, jugado a la misma hora en la que Concha Velasco actuaba en el Auditori Sant Cugat del Vallés en una obra dirigida por Josep Mª Pou. En el preciso instante en el que “bajaban el telón” y el público aplaudía extasiado (no fue mi caso), el director y los responsables de Focus sacaban un pastel al escenario, donde la famosa actriz terminaría celebrando, ¿por sorpresa?, su septuagésimo aniversario. Sus primeras palabras fueron: no sé que ha hecho el Barça… (se giró y Pou le dijo algo)… pues ha ganado, y la sala entera rompió en aplausos, justo lo que no merecen los medios de (in)comunicación masiva, que se llenan la boca hablando de una ONG catalana de gira por África a la que han secuestrado a tres miembros y que, fíjate tú, según Público (otra vez, perdonen tanto Público) cuenta con un presupuesto de 60.000 euros, 25.000 de los cuales están subvencionados por el Ayuntamiento de Barcelona y el resto, por otros municipios catalanes y entidades privadas. ¿Alguien me explica que tiene esto de NG, o sea, de “no gubernamental”?, porque hasta la mismísima cabecera de Mediapro (la que se forrado con el partido del Domingo, incluyendo pases en decenas de salas de cine) la califica así, de ONG, a pesar del inequívoco dato “gubernamental”.

Por cierto, para terminar, en todas partes leo, escucho y veo que “Los Soprano” ya se considera como la mejor serie de la década en curso. No la vi. ¿Tan buena era?

Venga... meta ruido por ahí



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