Que para pretender pasar por un error informático lo que todo el mundo sabe que ha sido el intento de amedrentar y acosar a quien no da trugua a la corrupción, se trata de un ordenador muy tonto, muy humano, que tropieza dos veces en la misma piedra, porque el auto contiene dos veces y no una la cifra de 1.000.000 de euros. Aquí lo tienen ustedes. Que no cuela, quiero decir. Como tampoco cuela que quien se haya equivocado sea el funcionario que escribió el auto. No, nadie se equivoca dos veces en una cosa tan grande. El ordenador escribió lo que tecleó el escribiente, y éste tecleó lo que le mandó la juez, que luego estampó, sin vergüenza ni decoro, su firma en el auto, seguro que pensando “se va a enterar éste“. La reacción cívica y mediática le ha obligado a echarse atrás y ahora echa balones fuera y trata de evitar la responsabilidad, pero los hechos cantan con voz de vicetiple..

Venga... meta ruido por ahí



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