EFE 2880820Es la moda. Últimamente a todo el mundo le ha dado por hablar de pactos de estado. Al tostón que nos dieron semanas atrás con el pacto de estado sobre educación, se suma ahora un pacto de estado que nos propone nada menos que don Artur Mas -que por lo que yo sé, no quiere al estado para nada que no sea exprimirle- y con cara de buena persona -que mira que le tiene que resultar complicado eso a don Artur- dice que es necesario un gran pacto global para hacer frente a la situación económica. Y si uno se descuida, le embaucan. Pero hay que ponerse a pensar un poco en lo más básico. Y lo más básico es que no es posible un pacto de estado, porque hay dos modelos económicos diferentes, y ambos modelos no pueden juntarse, porque son como el agua y el aceite.

Claro que hay dos derechas, la amable, que es la que sorprendentemente representa Mas, y la borrica -lamento el calificativo, no me sale otro-, que es la que representan Rajoy y su centro moderado. Con la primera, al menos se pueden mantener las formas. Con la segunda, no, porque no compartimos con ella ni el amor por la democracia, amor del que carecen como vienen demostrando desde que luchan activamente contra ella.

¿Qué acuerdo global, que no sea garantizar que evitaremos las bofetadas con ellos, se puede alcanzar con el partido político que ha entregado el 95 por ciento de la enseñanza concertada madrileña a las monjas, con el partido político que ha saqueado, más que privatizado, la sanidad pública madrileña, con el partido político que se asienta sobre un lodazal de corrupción de tal magnitud que hay que interpretarlo necesariamente como algo construido y pensado para fortalecer una de sus posiciones políticas que es la hacer inviable lo público? ¿A qué acuerdo de estado se puede llegar con quien abrió la espita de la ilegalización de partidos políticos en nuestro país? ¿Qué pacto de estado se puede alcanzar con un partido que en buena parte de los asuntos actúa a dictado de una potencia extranjera como es el Vaticano? ¿Qué se puede negociar con un partido político cuyo presidente va por las universidades norteamericanas pidiendo en inglés chicano -y barato y chabacano, como es él mismo- a los empresarios extranjeros que no inviertan en España, porque no es un país de fiar? ¿Se puede pactar algo, es decir, se puede confiar en un partido político que durante años sostuvo que el mayor atentado terrorista que se ha cometido nunca en España fue cometido con ayuda de las fuerzas de seguridad del estado y la complicidad del PSOE?

En fin, en todo este asunto de los pactos de estado, sólo falta que el PSOE  y el gobierno se aclaren, y lamentablemente, hay cada vez más señales de que lo han hecho: o se está con quienes quieren desmantelar lo público, trocearlo y convertirlo simple y llanamente en negocios privados con clientela cautiva, como han hecho y están haciendo en la comunidad de Madrid, o se está con quienes pensamos que lo público y sus servicios son instrumento necesario para salir de la crisis y para garantizar la igualdad, y por lo tanto hay que recuperarlos y financiarlos, manteniendo y recuperando los impuestos, y las cotizacione sociales y fortaleciendo al estado.

Agua y aceite.

El buque insignia me ha copiado el post. Esto es indignante.