A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Las hordas estupidizadas por Falsimedia, aturdidas y extasiadas ante un celebrado evasor de impuestos, lo esperaban desde hacía mucho tiempo, dos años, según cuentan las crónicas, y el Domingo, tras una larga e interminable espera, este señor resucitó cual mesías y volvió a subirse a lo más alto del podio en ese circo del capitalismo exacerbado y desmedidamente consumista especializado en quemar combustible para enriquecer a unos cuantos chorizos conseguidores y aprovechateguis, más conocido como Formula 1, en el circuito situado en uno de esos petroestados de oriente medio aliados del imperio que sirven de ejemplo a administraciones consagradas al despotismo y la corrupción, petroestados caracterizados por su desprecio por ciertos derechos humanos.

Desde La Habana me preguntan: ¿cómo se vive en medio de tanta bobería? Mi respuesta es que no se vive; se sobrevive. La marea roja domina (y más que dominará) nuestra realidad mediática y, por tanto, social. Por fin somos un país de rojos, rematadamente estúpidos y bobos, pero rojos, si es que no lo éramos ya. Sintamos el orgullo de ser españoles, celebremos nuestra españolidad, ¡arriba España y la madre que la parió!…, que muy a gusto se quedó.

Venga... meta ruido por ahí