Creo que pasaron ya aquellos tiempos en los cuales podíamos ver a través de nuestros televisores telebasura de calidad. Mariñas, Patiño, Lozano, Karmele, incluso la estirada de Mercedes Milá diciendo en antena que Gran Hermano es una investigación sociológica, son grandes profesionales de la comunicación, la televisión y el periodismo, y sus programas están más cercanos a El Hombre y la Tierra, a Vivir cada día o a Informe Semanal que a Generación Ni Ni. Vender exclusivas sobre mi trasplante de riñón o mi vida amorosa es una forma digna de ganarse la vida, en comparación con la forma en que se la ganan quienes producen, dirigen y trabajan en Generación Ni Ni, que, a juzgar por el video que pueden ustedes ver más arriba, es un realitchou sobre predelincuentes y delincuentes en acción. Quizás me esté haciendo viejo, quizás me esté haciendo conservador, no sé, pero ante cosas como la vista más arriba, me siento como un marciano. Si yo fuese presidente de La Sexta, ordenaría quitar ese programa de la parrilla y presentaría denuncias contra algunos de sus participantes. La Sexta tiene algunos buenos programas que se dedican a criticar la telebasura, Público lleva todos los días en su contraportada la imprescindible sección de Visto/dicho/oído, que se dedica a poner en evidencia la telebasura ¿Cómo es posible que produzcan y mantengan telemierda?

Rebeca Ruiz, una bloguera imprescindible, recientemente agregada a I Love IU -y de la que hablarémos otro día, por otras interesantes iniciativas que tiene en marcha- publica hoy una carta abierta a Emilio Aragón, presidente de La Sexta, sobre este tema, y nos propone que le escribamos todos, que ni consintamos, ni encubramos casos claros, evidentes y probados de maltrato de género, como el que aparece en el video de arriba.

Venga... meta ruido por ahí