Pírome en pos de un merecido descanso en estos alegres días en los que realmente vivimos sin Dios, a consecuencia de su óbito en la cruz. Tres días tres que cada año se acaban el Domingo de Resurección, pero que cada año deseamos que éste sea el que no resucite, no tanto porque odiemos a DIos, que le odiamos, en razón de nuestro satanismos militante, como por hacer realidad de una vez por todas el cuplé aquél que decía: “ni en dioses, reyes, ni tribunos…” En fin. No creo que sea este año. En cualquier caso, traten de pasar estos días en que no podré iluminarles con mis consejos y análisis con tranquilidad y sin hacer tonterías, porque a la semana siguiente, regreso.

El Señor (Satán) esté con ustedes.

Venga... meta ruido por ahí



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