¡Seis años ya!

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DiscoHoy es el sexto aniversario de la proclamación de la III República Española.  Para celebrarlo,  el diario Público regala a sus lectores el disco con la grabación del gran homenaje que en forma de concierto cívico recibieron los luchadores antifranquistas en Rivas Vaciamadrid, de parte de las nuevas instituciones democráticas, en justo reconocimiento a su contribución a la recuperación de la democracia, que no fue completa hasta aquel sorprendente 12 de abril de 2004.

Aún se nos empañan los ojos, y un calambre recorre nuestra espina dorsal, cuando recordamos aquella llamada. “Es la Zarzuela, es la Zarzuela”, decía Esther, nerviosa, “que dicen que quieren hablar con Pepe”. ¿A quién habríamos molestado esta vez, para que nos llamasen de tan arriba?  El alcalde no había llegado aún, y Jacinto no atinaba con los dedos, que se le habían vuelto gordos, y no podía marcar el teléfono del alcalde en su móvil. ¿Pero qué quieren?

–  Es la Zarzuela, es la Zarzuela, decía Esther, y no salía de ahí.

–  ¡Que llamen otro día, que ahora no está!, bramó José Ramón.

En estas llegó Pepe, y según vio la escena se dio cuenta de que pasaba algo extraordinario.

– Es la Zarzuela, es la Zarzuela, dijo Esther.  Quieren hablar contigo.

– Pues pásamelos, dijo Pepe, que no había tenido tiempo de perder los nervios.

Entró en el despacho, cerró la puerta, y el silencio se hizo en la antesala del alcalde.

Pasaron tres interminables minutos durante los que nadie dijo nada, hasta que, por fin, se abrió lentamente la puerta corredera  del alcalde, y salió Pepe, con expresión de sorpresa.

–  Que dicen que vaya. Ahora mismo. Era el propio Rey el que me ha pedido que vaya a la Zarzuela.

La mañana se hizo de goma, el tiempo se tornó largo desde que pocos minutos después de aquella escena saliera un taxi hacia el Palacio de la Zarzuela. Allí no trabajó nadie aquella mañana. Todo era expectación.

Sobre las  12:30 del mediodía, Jacinto, mucho más tranquilo, con esa expresión de sorna habitual en él, y la pipa apagada –nunca fumaba en su puesto de trabajo-  colgando del bigote, se presentó de nuevo en la antesala del alcalde, donde estábamos todos especulando, y nos dijo que le había llamado Pepe, que ya estaba de regreso, y que no podía decir nada por el móvil. Aún conservamos la duda de si Jacinto lo sabía ya todo en ese momento, o estaba como todos, a verlas venir.

A la media hora llegó el alcalde. Pálido, ojeroso, con la corbata al hombro.

–  Vaya embolao, dijo. Y añadió: Su Majestad ha tobilleado.

Nadie entendió nada. Se sentó. Pidió una cerveza. Era 12 de abril, y empezaba a hacer calor.

– Que dice que se va, que esto no es asunto suyo y que hay una señora en Andorra que le interesa mucho más que todo esto. Que si me encargo yo de todo.

– ¿De todo?, preguntó alguien.

– Sí, de todo, es decir, de la proclamación de la República y de la convocatoria en tres meses de elecciones constituyentes.

– Eso no es constitucional, dijo Jacinto según salía hacia su despacho para escribir decretos.

– Pues algo habrá que hacer, Jacinto, ¿o vas a tobillear tú también ahora, como Su Majestad?

El Rey le había dicho a Pepe Masa que se iba a jubilar en Andorra, donde al parecer alguien le esperaba, y que por él, lo mejor era la proclamación de la República. Que su hijo era un gañán  sometido a los antojos de una locutora anoréxica, y que eso ni era un Rey ni era nada; que qué empaque le iba a dar a la monarquía ese Felipito Tacatún. Y que si Pepe Masa estaría dispuesto a presidir un gobierno provisional de transición.

–  Oiga, Majestad, ¿y puedo poner un par de condiciones?

–  A ver, dime, alcalde… respondió campechano el Borbón,  más en Andorra que en España.

– La primera, que el Congreso me vote en el cargo que usted me propone, y la segunda, un plazo de tres meses para convocar unas elecciones constituyentes.

– A mí plim, respondió su Majestad, e hizo llamar al presidente del Gobierno, el cual, tan sorprendido como Masa asintió a todo lo que proponía el Rey, porque el Rey en realidad no proponía nada, sino que informaba de que tomaba las de Villadiego…

Y efectivamente, a las cuatro y media de la tarde, el Rey puso pies en Polvorosa, es decir, en Andorra, después de merendar pollo frío, ensalada y pringles texmex para acompañar.

Así que al día siguiente,  13 de abril, el Congreso de los Diputados, en sesión extraordinaria, votó a Pepe Masa como presidente del Gobierno provisional de transición. La sesión fue un escándalo, porque los diputados del PP no hacían más que taconear en sus escaños y escupir a los ujieres. El congreso mandató al nuevo presidente para que en un plazo de tres meses convocara elecciones constituyentes, y la sesión concluyó con José Masa y el nuevo Gobierno Provisional saliendo del Congreso de los Diputados y participando en una clamorosa explosión de júbilo callejero.

El 14 de abril tuvo lugar un pleno extraordinario en Rivas Vaciamadrid que aceptó la dimisión de Pepe Masa y eligió un nuevo alcalde. José Masa se asomó al balcón de la torre de la Plaza de la Constitución, renombrada en el propio pleno como Plaza de la República, y dirigió un sentido discurso a la gente congregada.  Aquel 14 de abril se proclamó en Rivas Vaciamadrid la III República Española…

Fueron tres meses de locos, con tres claros objetivos: combatir la política de envilecimiento de la  III República emprendida por el PP, a cuyo mando se puso de nuevo José María Aznar, elaborar una nueva ley electoral que garantizase el principio de una persona un voto, y preparar un censo de fosas comunes y enterramientos colectivos de personas asesinadas por el franquismo para devolver los restos a sus familias, y rendirles el merecido homenaje institucional, en sede parlamentaria el mismo día y en el mismo acto en que se eligiese al primer presidente de la III República Española.

El 20 de junio, dos meses después, tuvo lugar el gran concierto de reconocimiento de los luchadores contra el fascismo, que llamamos Recuperando Memoria, y  que fue un gran encuentro entre nuevos y viejos republicanos, entre amigos y amigas de la libertad que colocó de nuevo a Rivas en la capitalidad moral de la III República.

Y el 20 de julio se celebraron conjuntamente las elecciones constituyentes y las primeras elecciones presidenciales de la III República. José Masa, con el 67% de los votos venció a José María Aznar, que apenas obtuvo un 15% y anda desde entonces ladrando su rencor por las esquinas.  Y el nuevo Parlamento…

Pero eso ya es otra historia.

ADVERTENCIA.- Desgraciadamente, esta historia no está basada en hechos reales, aunque esperamos que algún día se proclame, en Rivas o en Eibar, la III República Española. De momento, sólo ha ocurrido en la imaginación de Tania y Ricardo…

NOTA.- Sergio García también recuerda estos días, y luego están todos estos mendas y mendos no se enteraron hace seis años de lo que pasó en Rivas, y ahora van por ahí diciendo no sé qué cosas sobre que esta noche se ha proclamado la república o no sé qué. Beben mucho en la izquierda, creo: Àngels, Hugo Martínez AbarcaDomingo Benito, Javier Mesonero, Antonio Rodríguez, Victor Casco Ruiz, Fernando Jiménez, Kabila, Pedro Mellado , José Vicente Verdú , Los pies en la calle, Viramundeando,  Roberto Cacho, T0ni Barberá,  Imagina Nerea Gálvez, Alvic, Jesús Santos Corral,  Eowyn de Camelot, Ventanas de Falcón, Pedro Mellado, Viul y ceronegativo.

19 Responses to "¡Seis años ya!"
  1. Les deseo pues que tengan mucho exito en su empresa de proclamación de la III Republica española.

    YO, me comprendera, prefiero :

    LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA

  2. txema dice:

    D. Ricardo y Tania con estas cosas no se juega, que me lo he llegado a creer.

    ¡Viva la República!

    Un abrazo

  3. Raven dice:

    Me ha gustado, me ha gustado.

    Feliz 14 de Abril a todos

  4. mitxel dice:

    seamos sinceros, su ex don cero también proclama la república, al igual que don txomin (alias domingo benito) y quizás otros.

    yo, qué quiere que le diga, que fue muy emocionante ver que ustedes se caían del guindo, jubilaban a la brunete (la mediática y la otra) y nos devolvían la libertad.

    aprovecho para pedirles disculpas por el envío de patxi que les hicimos mediante sistema de paquetería urgente.

    mucha suerte a esa república hermana. Le cofirmo que los vascos apoyaremos su reingreso en la CEE. Eso sí, se me pongan a trabajar, que todo no va a lloverles del cielo como la república.

  5. @mitxel: Dudo que se pongan a trabajar Don.

    Si es que les va el PER…. lo llevan en la sangre.

  6. María dice:

    ¡Viva la república!

  7. Vayapordios dice:

    Feliz día a todos!

  8. VTA dice:

    Menos mal que está Ud. para contarlo, porque no nos habíamos enterado…

    La República se proclamará en el Parlamento Nacional -previa aceptación popular en las urnas- no en un balcón de provincias ni en un blog…

  9. Don Ricardo dice:

    @VTA: Se vaya usted a hacer puñetas, so listo.

  10. mitxel dice:

    ya ve don ricardo, ya no le dejan ni hacer anuncios de Ikea.

  11. sukoi-27 dice:

    @Don Ricardo: Espero que la republica española se proclame en españa… Eibar es Euskal Herria!!

  12. Don Ricardo dice:

    @sukoi-27: Nosotros somos como los de Bilbao: proclamamos la República Española donde se nos pone.

  13. sukoi-27 dice:

    @Don Ricardo: Colonizadores!!

  14. Puñalada inglesa a la República

    ÁNGEL VIÑAS
    15/04/2010 – EL PAÍS

    Una nueva investigación aporta datos sobre cómo el BOB, un banco británico, asfixió financieramente al Gobierno legítimo de España. Fue otra de las traiciones que le forzaron a jugar la carta soviética
    En medio de los aniversarios de la proclamación de la II República y del final de la guerra civil merece la pena aportar algún significativo dato nuevo. Franco derrotó a la República gracias a la sustancial y continuada ayuda nazi-fascista. También tuvo de su lado el comportamiento de las democracias. Tradicionalmente se ha encuadrado bajo la no intervención. En realidad, en Inglaterra sobre todo, se intervino contra la República. Uno de los ejemplos más notables de tal hostilidad ha quedado oculto hasta ahora en la oscuridad de los archivos.

    El 4 de abril de 1938, con alevosía, el BOB suspendió las transferencias de fondos

    Los neofranquistas y los anclados en los moldes de la guerra fría siguen ignorando los hechos.

    Como toda buena puñalada que se precie, la inglesa coincidió con un momento de suma gravedad: la crisis militar y política que llevó al cambio de Gobierno en abril de 1938, cuando Prieto salió del Ministerio de Defensa Nacional y Negrín asumió sus responsabilidades. Ríos de tinta se han vertido sobre las implicaciones.

    Fue entonces cuando se produjo una maniobra secreta que ilustra hacia dónde apuntaban los tiros en Londres. Un banco inglés, el British Overseas Bank (BOB), suspendió de golpe las transferencias de divisas que alimentaban la diplomacia y la política exterior republicanas. De la noche a la mañana, embajadas, legaciones, consulados generales y consulados dejaron de percibir los fondos que enviaba el Banco de España desde Barcelona.

    Sin dinero no es posible funcionar. No se cobraron sueldos. No se pagaron alquileres. Los saldos de las cuentas bancarias en el extranjero se agotaron. Los alaridos fueron generales, de Argentina a Suecia, de Filipinas a Moscú. Las finanzas son el nervio de la guerra. La parálisis que indujo el BOB pudo ser mortal. El daño que causó, incalculable. El golpe a la moral, mayúsculo.

    Para explicar la puñalada hay que remontarse a 1912. Desde esta fecha un banco, Frederik Huth & Co., aseguraba la tesorería exterior española. Antes había realizado esporádicamente operaciones confidenciales por cuenta del Ministerio de Estado. No en vano había sido, desde la Guerra de la Independencia, uno de los banqueros de la Casa Real en Londres. En marzo de 1936 lo absorbió el BOB, con el personal especializado que trabajaba a las órdenes de un caballero llamado Louis Ernest Meinertzhagen, pariente lejanísimo de Huth. El amable lector tendrá dificultades en encontrar su nombre en los millares de títulos escritos sobre la guerra civil. Lo que entonces fue una operación secreta permaneció como tal durante más de 70 años.

    En abril de 1938 Meinertzhagen intentó asestar un golpe letal a la diplomacia y a la resistencia republicanas. Lo hizo con frialdad y desprecio, profesionalismo y alevosía total. El día 4 anunció por telegrama que con efectos inmediatos suspendía las transferencias de fondos.

    El BOB había trabado discretos contactos con el Banco de España franquista, en Burgos. Al republicano le dijo que seguía los consejos de sus abogados, inquietos por la dualidad de «legitimidades» entre los dos bancos españoles. La cuestión ya se había planteado en el otoño de 1936 y los sublevados habían sufrido un duro revés. Año y pico más tarde, el BOB la resucitó, aunque la batalla judicial no se resolvió ante los tribunales en lo que quedaba de guerra. Sobre los motivos del BOB cabe especular sólo dentro de ciertos límites.

    Meinertzhagen y el BOB podrían haber actuado de por sí. Podrían haber hecho caso al banco Kleinwort and Sons, detrás del cual se movía Juan March. Existe incluso una tercera posibilidad. En aquella época la Embajada en Londres negociaba a cara de perro con un conjunto de bancos sobre cómo resolver ciertas cuestiones financieras provocadas por la guerra. La Cámara de Comercio, el Tesoro y el Banco de Inglaterra las seguían atentamente. Uno de los adversarios más destacados de la República era otro banquero, antiguo socio de Meinertzhagen en Huth & Co. La idea de la puñalada podría haber emanado de él, o haber sido consecuencia de las negociaciones.

    Son elucubraciones muy poco realistas. Pongamos un ejemplo a guisa de comparación. Un banco londinense, cuando se trató de abrir una cuenta a nombre del Gobierno vasco, se apresuró a confirmar con el Foreign Office si ello estaba en línea con la política gubernamental. La respuesta fue que no era necesaria una autorización. Por lo que se refiere a una eventual maniobra en conexión con las negociaciones cabe descartar al Banco de Inglaterra y, con toda probabilidad, a los dos ministerios mencionados. No cabe descartar, por el contrario, a otros sectores de la Administración, incluidos los servicios especiales que operaban en España y cuyos archivos continúan cerrados a cal y canto.

    Si Meinertzhagen hubiese reaccionado ante una sugerencia externa de tipo más o menos oficial u oficioso, estaríamos ante un caso que ilustraría hasta qué punto llegaba la hostilidad a la República en Londres, ya fuese entre ciertas autoridades o en algunos sectores de la City. Documentar tal conjetura no es fácil. Cuando les parecía necesario, las autoridades británicas aplicaban a los operadores bancarios un tipo de comportamiento perfectamente definido, pero que raras veces sale a la luz en los libros de historia: la llamada «acción voluntaria». Se «aconsejaba» una determinada actuación y los bancos la aceptaban atemperando su conducta a los mejores intereses del Gobierno de Su Majestad.
    El amable lector se preguntará cómo evadió la República las consecuencias de la puñalada. La respuesta es que, a pesar de todos los esfuerzos realizados, tuvo un coste elevado. Muchos diplomáticos no recibieron sueldos durante meses. Las embajadas y consulados se instalaron en la precariedad. Las deserciones y los desplomes de moral aumentaron. La rapidísima actuación de las autoridades republicanas es, sin embargo, ilustrativa. Justifica, a mi entender, el análisis detallado de lo que a todas luces fue una operación extremadamente meditada y conducida con maestría. Confrontados con un desplome del crucial frente exterior, Negrín y el Banco de España no tuvieron otra alternativa que recurrir a los buenos oficios del aparato bancario soviético asentado en Occidente. No podía ser una solución óptima, ya que los rusos no conocían bien la base financiera de la diplomacia republicana.
    ¿Extrajo el BOB alguna recompensa de los vencedores? Si actuó para congraciarse con ellos la respuesta es negativa. Franco no estaba interesado en estrechar las relaciones con el capitalismo británico. Su preferencia era la Alemania nazi. Las esperanzas de la City y de Whitehall en que podrían influir en la orientación del «nuevo Estado» cuando llegase la hora de la reconstrucción española terminaron como el rosario de la aurora. El BOB desapareció de los radares madrileños.

    ¿Qué conclusiones cabe extraer de este episodio? Al menos tres.
    La primera es que la apenas encubierta hostilidad de ciertos círculos influyentes de las potencias democráticas y de algunos representantes del capitalismo británico empujaron a la República, en contra de su voluntad, a jugar la carta soviética. Esta constatación no es nueva en modo alguno. Ya la afirmaron los republicanos, aunque después la olvidaran en las querellas del amargo exilio. Es, no obstante, una conclusión que los autores neofranquistas y quienes no han superado los moldes conceptuales de la guerra fría continúan ignorando.

    La segunda conclusión es que el honor británico no lo salvaron los burócratas de Whitehall ni los banqueros de la City. Lo salvaron, para la historia, los hombres y mujeres que o lucharon en las Brigadas Internacionales o ayudaron de múltiples formas a la República contra la agresión nazi-fascista y la enemistad de algunos de los sectores más conservadores de su propia sociedad.
    La tercera conclusión es que ahora, cuando casi todos los archivos han ido abriéndose, «la evidencia primaria relevante de época», en ellos remansada, termina por imponerse a las mixtificaciones, construcciones ideológicas y puras y simples mentiras. De aquí la importancia crucial de conservar, a toda costa, la que subsiste.
    Ángel Viñas ha dirigido y co-escrito Al servicio de la República. Diplomáticos y guerra civil.

  15. Juan del Encina dice:

    Falta la Ibérica fútbol club bailando el kalinka al final… que tierna escena, con rock usa y todo

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