A Sueldo de La HabanaPor don Lucien de Peiro

Leo en Gara el siguiente párrafo:

La Audiencia Nacional española ha absuelto a Martxelo Otamendi, Xabier Oleaga, Txema Auzmendi, Iñaki Uria y Joan Mari Torrealdai, que fueron juzgados en la causa contra “Egunkaria” pese a que la propia Fiscalía había pedido el archivo del proceso. El fallo pone en cuestión el cierre del diario en euskara y afirma que los procesados y el periódico “no tenían la más mínima relación con ETA”.

Lo primero que es imperativo hacer en una situación como ésta es acudir a las hemerotecas. Hay mucho donde elegir pero, para empezar, me quedo con esta breve recopilación encontrada en menéame que paso a copiar entera porque no tiene ningún desperdicio:

Genoveva Gastaminza:
“Egunkaria nació en diciembre de 1990 al más puro estilo de funcionamiento de la izquierda aberzale, impulsado desde la revista Argia, que se adelantó en esta iniciativa -un sueño pendiente del nacionalismo- al PNV (…) El protagonista fue Joxemi Zumalabe, directivo de Argia (…). La muerte de Zumalabe a los 42 años lo ha convertido en un icono ideológico y cultural de este mundo, hasta el punto de dar nombre a la fundación dedicada a la investigación sobre la desobediencia civil impulsada desde KAS, hoy investigada judicialmente”. EL PAÍS, 21-2-03.

Paco Llera:
“Es sobradamente conocido que la red terrorista y sus mallas subculturales tienen tocada buena parte de nuestro tejido institucional y social, por no hablar de nuestra textura moral, mientras que el nacionalismo gobernante se dedica, irresponsablemente, a obstaculizar sistemáticamente su desentrañamiento y a encabezar movidas como la presente (cierre de Egunkaria)”, EL PAÍS 8-3-03.

Fernando Fernández Savater:
(Carta de contestación al grupo de escritores euskaldunes que publicó un artículo de protesta por el cierre del periódico “Euskaldunon Egunkaria”, en el que no fue mencionado Savater). “A muchos nos hubiera gustado que, puestos ya a sonrojarse sin sonrojo, los firmantes hubieran expresado vergüenza propia por no haber hecho pública una queja como la de ahora ante tantas manipulaciones educativas, tele programas infantiles, maniqueos, korrikas, kili-kilis o bertsos escandalosos (de los que, sin duda, algo sabe Joserra Garzia) que, a lo largo de los años, han ido cimentando la falsa asimilación entre euskera y nacionalismo radical”. EL PAÍS 5-3-03.

Carlos Iturgaitz:
“Tapadera de ETA disfrazada de periódico”. EL CORREO-EL DIARIO VASCO 8-3-03.

Miguel Ángel Rodríguez:

“No han cerrado un periódico”. LA RAZÓN 24-2-03.

José María Aznar:

“La lucha contra el terrorismo se debe realizar en todos los frentes que dan cobijo a la banda. Lo de menos son las banderas de conveniencia que pueda usar”. 21-2-03.

– La Vanguardia:
“El Informe de la Guardia Civil sobre la trama de editoriales y fundaciones culturales que estarían detrás de la financiación de ETA contiene una carga contra el Ejecutivo vasco. (…) ‘La cultura euskaldun está en parte controlada por organizaciones afines a la izquierda aberzale que, como AEK, han recibido cantidades millonarias para el desarrollo de la lengua y cultura vascas’. (…) El informe añade que ‘algunas empresas del entramado están a la cabeza de las subvenciones concedidas por el Ejecutivo vasco’(…) y la revista Egunkaria, incluida en la trama”. LA VANGUARDIA, 18-10-01.

José María Michavila:
“Egunkaria es un instrumento de la acción terrorista”. LA RAZÓN.

Germán Yanke:
“A Marcelo Otamendi (Martxelo, dice él en un idioma raro, que no es vascuence) le conozco hace tiempo. (…) Habrá quien crea todavía que estamos hablando de periodismo. El inocente soy yo, quienes sigan haciéndolo son patanes o malintencionados. Otamendi ha demostrado que no es sino un desgraciado agente de la dictadura etarra y, como sabe el juez Del Olmo, el custodio, en Egunkaria, de sus operaciones financieras. Está tan en el ajo terrorista que, sumiso y evasivo, sabe a quién acudir, como si siguiese leyendo el manual del terrorista: al amigo, a Ibarretxe, el que les financiaba”. LIBERTAD DIGITAL 3-3-03.

Iñaki Ezkerra:
“Por tener ese nombre lírico que, más que euskaldún, suena a dramón del neorrealismo italiano, a grito en blanco y negro de la Magnani: “¡Martxelo, no te vayas!, ¡Martxelo, vuelve!” LA RAZÓN 6-3-03.

Ángel Acebes:
“Lo que han hecho estos presuntos terroristas imputados en un procedimiento por colaboración o pertenencia a ETA en el ‘caso Egunkaria’ es aplicar el manual de la organización terrorista que contempla denunciar falsas torturas. 26-2-03.

José Antonio Zarzalejos:
“Cuando los vascos leemos versiones políticamente correctas sobre la libertad de expresión con ocasión de la clausura judicial de ‘Egunkaria’, se nos hiela la sangre. ¿Es posible que los compatriotas de fuera del País Vasco sigan sin entender que la expresión última de ETA es el asesinato pero que para llegar a él la banda se ha instalado en instancias que aparentan respetabilidad? Quiero suponer que no se conocen los contenidos del clausurado diario”. Director de ABC, 23-2-03.

Los medios alternativos no han perdido ni un segundo en informar de la cuestión, del fallo de la audiencia Nacional pero, ¿y los medios masivos? Hacia mediodía de hoy, Martes 13 de Abril, no había ni en la portada del sitio de ABC ni de El Mundo una sola referencia a la noticia que ayer saltó a la palestra. Hay que adentrarse en la página electrónica de ambos periódicos para encontrar la noticia. En El País, por el contrario, se han atrevido a publicar una editorial, aunque bien escondida al pie de su página electrónica. Es un texto que no tiene desperdicio, y llama poderosamente la atención cuando precisamente hoy Martes dedican gran espacio y protagonismo informativo a la manifestación de apoyo al juez Baltasar Garzón, padrino de una doctrina que lleva su nombre, doctrina que permitió en su momento excesos como el cierre de Egunkaria. El famoso y garzoniano “Todo es ETA” ha sufrido un serio revés gracias, quién lo iba a decir, la Audiencia Nacional. Leamos algo de esa editorial de El País, concretamente el último párrafo, que para ellos cierra el círculo, por no decir que lo cuadra:

No menos importante es lo que dice la sentencia sobre una de las medidas más gravosas adoptadas en el inicio del proceso contra Egunkaria, como es su cierre provisional. El cierre temporal de una empresa de comunicación no tiene cobertura constitucional directa. Tampoco está contemplada en los supuestos de terrorismo, y el juez instructor que la adoptó contra esta publicación, Juan del Olmo, nunca tuvo indicios de que fuera una organización criminal. El varapalo al juez es tremendo, pero a nadie se le ha ocurrido ni debiera ocurrírsele acusarle de prevaricación. Por su rigor y la calidad de sus argumentos, la sentencia aporta, en cambio, una enorme credibilidad a la Audiencia Nacional. Que, a fin de cuentas, es el mismo tribunal que en estos años ha dejado fuera de la ley, a partir de la labor instructora de sus jueces, y en especial Baltasar Garzón, a las organizaciones del entorno civil de ETA.

Han quedado retratados, y no sólo por la hemeroteca antecitada, que les ha dejado con el culo al aire, sino por la gloriosa coincidencia de la manifestación a favor de Garzón de hoy mismo a la que tanta atención andan prestando. Eso sí, barren para casa y huyen hacia adelante (la última frase es de juzgado de guardia). En el fondo están diciendo “vaya, nos equivocamos, pero la persecución y los éxitos contra ETA justifican pequeños errores o desviaciones”. Ya saben, estamos ante los inefables daños colaterales, tan manidos entre genocidas, impostores o intoxicadores. No se percibe ni un gramo de reflexión, ni un espacio para prestar atención o recordar otros sumarios de la mismísima Audiencia Nacional en los que se ha perseguido y encarcelado a personas que nada tienen que ver con ETA, sumarios para los que se podrían elaborar sentencias o conclusiones como las que en este caso se han adoptado y que resume Escolar en una precisa recopilación que lo dice todo y que merece ser copiada aquí, para los que no tengan tiempo de leerse toda la sentencia:

Las acusaciones dan por supuesto que E.T.A. ha tenido que intervenir en la gestación, nacimiento y gestión del periódico en euskera Euskaldunon Egunkaria y, más allá de esto, que como la lengua vasca es un instrumento primordial para E.T.A. en su estrategia, y Egunkaria es el único diario íntegramente editado en lengua vasca, tuvo que nacer porque E.T.A. lo quiso, siendo sus gestores y cuadros directivos miembros o colaboradores de la banda terrorista.

La estrecha y errónea visión según la cual todo lo que tenga que ver con el euskera y la cultura en esa lengua tiene que estar fomentado y/o controlado por E.T.A. conduce, en el proceso penal, a una errónea valoración de datos y hechos y a la inconsistencia de la imputación.

(…) Obviamente, los que se oponían al primer trazado de la autovía de Leizarán no son por ello de E.T.A., como no lo son los que hablan y escriben en euskera, lo que conservan y fomentan la cultura autóctona vasca o los que son contrarios a las drogas o a las torturas.

(…) En definitiva las acusaciones no han probado que los procesados tengan la más mínima relación con E.T.A., lo que por sí determina la absolución con todos los pronunciamientos favorables.

Pero, más allá de esto, tampoco se ha acreditado ni directa ni indirectamente que el periódico Euskaldunon Egunkaria haya defendido los postulados de la banda terrorista, haya publicado un solo artículo a favor del terrorismo o de los terroristas ni que su línea editorial tuviese siquiera un sesgo político determinado, esto último, además, no sería delictivo.

Por el contrario, incluso los miembros de la Guardia Civil que comparecieron como peritos reconocieron que no se había investigado si la línea del periódico era o no de apoyo a E.T.A., lo que hace incomprensible la imputación.

El cierre temporal de un medio de comunicación impreso de periodicidad diaria como medida cautelar es de difícil encaje en nuestro ordenamiento jurídico.

La suspensión provisional no tiene cobertura constitucional directa, pues en la Constitución solo se regula el secuestro como injerencia de los poderes públicos en la actividad de publicaciones y otros medios de información, medida que exige una resolución judicial motivada, protegiendo así los derechos relacionados con la libertad de expresión e información (art. 20.5 y 20.2 CE) y prohíbe todo tipo de censura previa.

Por último, en la valoración de las declaraciones de los procesados tiene especial relevancia que las denuncias de estos sobre malos tratos y torturas sufridos durante la detención incomunicada –que fueron relatadas con detalle en la vista oral y antes ante el instructor y objeto de denuncia en los tribunales- son compatibles con lo expuesto en los informes médico-forenses emitidos tras ser reconocidos en el centro de detención, si bien el Tribunal no puede llegar a conclusiones jurídico penalmente relevantes sobre el particular salvo constatar que no hubo un control judicial suficiente y eficiente de las condiciones de la incomunicación.

Desde La Habana me preguntan, ¿acaso tienes algo bueno que decir de vuestro recalcitrante Tribunal de Orden Público? Mi respuesta es que lo cortés no quita lo valiente. La Audiencia Nacional es el brazo judicial del aparato represor del estado español y eso no lo cambia una sentencia, ni el clarísimo reconocimiento implícito en relación a las torturas, tal y como acabamos de leer en el último párrafo. Estamos ante un organismo profundamente recalcitrante de tonalidades inequívocamente fascistas que, no obstante, ha elaborado en esta ocasión una sentencia más que correcta aunque, esto hay que decirlo, hasta un bebé la hubiera elaborado, porque dicho tribunal no han hecho más que emplear el sentido común más elemental. Otros sumarios en la misma casa siguen destacando como ejemplos de ignominia y no parece que, de momento, vayan a ser corregidos. De momento, a día de hoy, nos quedaremos con la cara de tontos que se les ha quedado a unos cuantos y la nula vergüenza de los medios masivos de contaminación, que han ignorado el asunto, han pasado de puntillas por el mismo o simplemente lo han tratado con toneladas de hipocresía. Ahora, siete años después, ¿quién indemniza a los damnificados por el atropello de aquel cierre injustificado?