El pasado día 3 de marzo, el Tribunal Supremo ratificó en sentencia firme y contra la que no cabe recurso que el asentamiento de la Ciudad del Fútbol de las Rozas es ilegal, y anuló el acuerdo suscrito por el Ayuntamiento, presidido por Bonifacio de Santiago, y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Todo comienza en el año 1999, cuando Izquierda Unida de Las Rozas decide denunciar la cesión de los terrenos a la RFEF por considerar que éstos eran demaniales, es decir,públicos y para uso público. Once años después y tras haberse agotado todos los recursos interpuestos por Bonifacio de Santiago y la Federación de Fútbol, el Tribunal Supremo confirmó la sospechas de IU y considera que la actividad en esos terrenos no está al servicio de los vecinos pese a ser su suelo de carácter público. Además el Tribunal condenó tanto al Ayuntamiento como a la RFEF a pagar las costas del juicio, una medida que no suele aplicarse contra las administraciones públicas al considerarse que siempre actúan de buena fe, movidas por el interés de los ciudadanos.

Lean la historia completa en Mataborricos, la revista de la Las Rozas y Comarca. Por cosas como estas, y por la estupidez nacional que se instala estos días en nuestras calles y plazas, y que convierten en un auténtico infierno algo anteriormente agradable como tomarse un café y dos docenas de churros en cualquier cafetería, es por lo que yo voy -a falta de las selecciones nacionales vasca, catalana y gallega- con Rusia. ¿Juega Rusia este mundial, por cierto?

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