Plaza de Cataluña, Madrid, una bella y luminosa tarde de sábado. 571.428 alegres ciudadanos y ciudadanas se manifiestan con globos de colores exigiendo que en los colegios españoles no se puedan mezclar niños andaluces y extremeños con niños procedentes de las comunidades de la zona norte de la península. ¿Se imaginan ustedes lo que diría la prensa internacional sobre el carácter racista de los españoles. ¡Medio millón de españoles, casi seiscientas mil personas pidiendo, exigiendo la segregación en las escuelas en función de la procedencia geográfica de los estudiantes!

Sin embargo, a Israel, ese estado terrorista que no tiene derecho a existir, se le permite todo. El otro día, 100.000 ridículos askenazis de esos, con burka patillero y el uniforme completo de cretino, porque los uniformes religiosos -judios, musulmanes y cristianos- son de cretinos, llenaron las calles de Tel Aviv exigiendo la separación en las escuelas de los niños askenazis y sefardíes. 100.000 ciudadanos israelíes es el equivalente proporcional a 571.428 ciudadanos españoles, y su existencia, el único hecho de que hayan podido celebrar una manifestación masiva de esas características sin que los antidisturbios la hayan emprendido a porrazos con toda esa gentuza es motivo suficiente para calificar no sólo al estado de Israel, sino a la propia sociedad israelí quetolera tales demostraciones, de racistas.

Y lo que digo yo es: ¿cuándo los estados democráticos occidentales se van a decidir a destruir el estado de Israel, que no tiene derecho a existir? ¿Vamos a dejar en esa tarea solos a los expulsados de su propia tierra muchotiempomás? Espero ansioso, y me pregunto para qué tenemos ejércitos profesionales, además de para defender los intereses estadounidenses por el mundo.

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