Y no se crean, que no me refiero al órdago de Aguirre de que si la huelga del Metro se prolonga, serán militares los que conduzcan los trenes. No. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, -apoyado por el PSOE y por el PP- ha dicho claramente -todo lo claramente que se puede decir algo en la lengua de los monos(ílabos) que si España, Grecia y Portugal no hacen frente a severos programas de recortes (se entiende que sociales, porque a los bancos no se les va a tocar una peseta), se están jugando la democracia, ya que podrían ser objeto de golpes de estado militares o de revueltas populares. Realmente sorprendente e indignante la amenaza en sí, como el hecho de que se compare un golpe de estado con una revuelta popular. El golpe de estado es, lisa y llanamente un crimen y una traición, mientras que la revuelta popular es casi una obligación moral si las cosas siguen como van: violación de convenios colectivos, destrucción de derecho ssociales por decreto, privatización del estado del bienestar y persecución indisimulada de la disidencia política

Está clara la apuesta: la derecha piensa de nuevo en que puede ser el necesario acudir a la dictadura militar para imponer sus intereses y mantener la rapiña. ¿Qué va a hacer la izquierda?

Via: El Periscopio de Rosa María Artal.

Venga... meta ruido por ahí



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