A Blanco nunca le gustó el nombramiento de Gómez. Cuentan que aguantó estoicamente porque tocaba apoyar: lo había decidido su señorito. En otras palabras se sentó a esperar ver pasar el cadáver de su enemigo. Y desde hace unos meses añadió su propio combustible: intoxicó a los medios con sus encuestas. Primero se señalaba que TG no era conocido y después demostraba que Trinidad Jiménez era el caballo ganador. La airada reacción pública del secretario general del PSM, contra el ministro gallego, tiene su razón de ser en estas maniobras .

El problema es variopinto, al menos desde mi perspectiva. Porque estoy de acuerdo en que Tomás Gómez no es un buen candidato (y su paso de la política municipal a la autonómica me ha decepcionado profundamente). Pero tampoco creo que lo sea Trinidad Jiménez. Y si las encuestas reflejan poco nivel de conocimiento lo que el partido debería hacer es mejorar este aspecto. Uno se queda con la sensación del poco apoyo recibido desde la cúpula de Ferraz (Blanco es el vicesecretario general del PSOE). Más bien -como han demostrado los hechos- sólo ha encontrado chinas en el camino. Aparte de las que se ha plantado el propio Gómez (su no asistencia a los actos por las víctimas del 11-M, el pacto contra natura con Aguirre para el reparto de cargos en Caja Madrid, la abstención en los presupuestos de la CAM facilitando la privatización del Canal de Isabel II sin levantar polvareda, etc.).

Lean completa esta magnífica entrada de don Adrián Vogel en El Mundano. Hay algunos matices, por mi parte, pero ni merece la pena relacionarlos. Y los comentarios los hacen allí.

Venga... meta ruido por ahí