Van HalenA veces aparecen políticos que, a diferencia de la mayor parte de sus compañeros, dicen la verdad y no cultivan la mentira. Juan Van Halen, Lorito de Torrelodones, es sin duda uno de ellos. El senador Van Halen ha realizado en la Cámara Alta unas interesantes, viriles y patrióticas aportaciones a la memoria histórica: al parecer los pocos presos que trabajaron en régimen de esclavitud en la construcción del Valle de los Caídos, pidieron ese destino, probablemente, convencidos de la necesidad de purgar su nefanda culpa median los trabajos forzados.

Ante el valiente gesto de Van Halen, he decidido hacer yo también algunas aportaciones. Porque basta  ya de odio e inquina contra ese hombre que salvó a España del comunismo, y que con su sacrificio contuvo la expansión de la hidra roja por Europa. Según unas investigaciones que he hecho yo mismo, puedo comunicarles las siguientes verdades históricas que fueron como las cuento yo y no como las cuentan los historiadores de la antiespaña:

1. Federico García Lorca, el poeta sarasa, solicitó a los falangistas que le dieran matarile, porque sabía que así se ganaría su sitio en todos los manuales de literatura de la Editorial Bruño, e incluso de otras, como Edelvives o SM.

2. Franco pasaba durante la Guerra de Liberación noches y noches en vela, asistido por su querido hermano Nicolás -y naturalmente, por el Señor-, y alimentado sólo con chocolate y picatostes, dando curso a las peticiones que llegaban en masa de presos republicanos que pedían vehementemente –atormentados por la culpa- que se les fusilara.

3. Los desaparecidos en las cunetas no estaban tan en desacuerdo con la suerte que iban a correr como demuestra el hecho de que ellos mismos cavaban sus sepulturas, entonando alegres cánticos, felices por su reconciliación con España y por su inminente encuentro con el Señor.

4.  Don Manuel Azaña murió atormentado y arrepentido por las ofensas que a lo largo de su desgraciada y oscura vida había inflingido a Dios y a España, y de hecho, en sus últimos días, pidió que le asistiese un hombre santo, un cura que le había visitado en el exilio, pero su familia, al servicio de Satanás, se negó en todo momento a tal asistencia, lo que le ha podido causar al pobre alma de don Manuel una estancia de varias décadas en el Purgatorio. Etsa aportación no es mía. La sostiene con mucha seriedad don Federico Jiménez Losantos en “Manuel Azaña, la última salida”.

Pues aquí les dejo estas verdades incuestionables y como puños, para que tengan que contestar a ese pariente amargado que siempre les da la coña en las comidas con el asunto este de la memoria histórica