Puno1Bueno, pues  sólo unas primeras impresiones extraídas de la vivencia directa de la huelga, pegado casi toda la jornada al twitter, constituido en violento piquete 2.0, y obteniendo información lo más directa posible de los compañeros presentes en los piquetes analógicos que extendían la democracia por el suelo patrio, garantizando el derecho de los trabajadores que querían secundar la huelga a hacerlo, y lo menos filtrada posible por los medios de comunicación, que hablan a sueldo de su amo.

Pero hay más impresiones que nos llevan a pensar que la huelga ha sido un éxito. La EMT prácticamente no ha funcionado, y el Metro ha respetado los servicios mínimos, pero los vagones iban vacíos. Los autobuses interurbanos  han funcionado irregularmente, y sin embargo, no ha habido mayores problemas de tráfico en Madrid. Eso es, sin duda, que la gente no estaba intentando ir a trabajar. Los periódicos han salido escuálidos, y he tenido que recorrer cerca de 10 kioskos para conseguir El País y Público (ejemplar, el diario Público, como siempre, y basura el otro, como últimamente), y los contenedores de basura no han sido recogidos en ninguna ciudad.

HuelgaLos datos de demanda energética, que tanto se han manejado durante el día son bastante claros: la curva de demanda es prácticamente igual que la del domingo pasado, y en algunos momentos del día, hay incluso menos demanda. Obsérvese en el gráfico de hoy, la notable diferencia entre la linea verde (la previsión de demanda) y la línea amarilla (la demanda real). Una huelga que consigue reducir la actividad a la de un domingo, es, sin duda, un éxito.  Aún de madrugada se sabía que la huelga iba a ser total en ciertos sectores como la industria, que ha parado al cien por cien, la construcción, que ha parado al cien por cien, el transporte de mercancía, los mercados centrales de las ciudades…

Y la última sensación, las manifestaciones de la tarde, que han sido masivas, de las más masivas que se han visto nunca en nuestras ciudades. Masivas e importantes, porque en ellas es en donde han podido expresar su rechazo a la reforma laboral del Gobierno y de la oposición los muchos trabajadores que no se han atrevido a hacer huelga porque los empresarios  les han amenazado y les han coaccionado. Yo he hecho dos huelgas generales trabajando para la empresa privada, y en ambos casos mis jefes me presionaron hasta la extenuación para evitar –con poco éxito, todo hay que decirlo- mi participación en ellas. En ambos casos, por cierto, acabé en el paro meses después, así que los sinvergüenzas de la patronal no se andan con chiquitas. Amenazan y despiden (si no te atropellan antes). No hay razones para pensar que hayan cambiado las cosas, cuando ahora la patronal la preside un delincuente, ladrón y defraudador (presunto, todo ello).

Y hablando de presiones empresariales, esta huelga, durante la que tanto se ha especulado con la violencia de los piquetes informativos sindicales, pasará a la historia como la de los violentísimos y siniestros pistoleros empresariales.  Siete compañeros en huelga han sido atropellados por violentos piquetes empresariales motorizados, y alguno de ellos ha acabado hospitalizado, e incluso varias horas en coma, mientras el Gobierno no ha dudado en utilizar a la Policía durante el día de hoy para tareas tan variadas como robar bicicletas, emplearse con armas de fuego contra los trabajadores, apalear a los sindicalistas o mover vehículos en huelga.

Anecdótico, pero revelador:  Esquierolaje y pistolerismo armado comandado por ZP y su gobierno de capataces.

Venga... meta ruido por ahí



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