Una de las cosas que no ven, o no quieren ver, los dirigentes actuales de IU es que fuera de IU hay mucha izquierda y muy diversa. De que hay muchas izquierdas. Se han agarrado al mantra de la refundación –que básicamente es la expansión del PCE, como si fuera una esponja, para ocupar todo el espacio de IU- y viven en la ilusión de que han hecho una invitación a toda la izquierda, y que quien no atiende esa llamada se comporta con deslealtad. Y esto no es así, por varios motivos. El principal de ellos es que IU es sólo una pequeña parte de la izquierda alternativa que se encuentra al margen del neoliberalismo y que se considera anticapitalista. Por este motivo, IU no tiene legitimidad ni representatividad suficiente para convocar un proceso de refundación global de la izquierda, que necesariamente debe ser compartido. No vale decir, como parece dijeron ayer desde Zaragoza: “es que yo os convoqué para que vinieseis conmigo, y no quisisteis, ahora no tenéis derecho a reuniros sin mi”.

En los últimos días se han presentado dos de esos proyectos: Equo, una fundación que pretende articular en su entorno a la izquierda verde, y Espacio Plural, un foro político que pretende buscar formas de colaboración de diferentes izquierdas de carácter más o menos nacionalista, con inspiración plural, federal, republicana y laica. Toda esta izquierda ni está ni ha estado nunca en IU, y a ella se suma, desde la distacia, muchas personas que bien seguimos en IU, bien no están ya, que creen que IU debería mirar con respeto lo que ocurre fuera, lo que ocurre en sus lindes, y dejar atrás las actitudes tradicionales –heredadas del PCE- de querer decir quién es y quién no es de izquierdas, y de querer liderar todo lo que en un sentido amplio es la izquierda alternativa.

Porque como bien dijo ayer Cayo Lara, “que nadie piense que la izquierda se divide, con la que está cayendo”. Más bien, se ensancha.

Venga... meta ruido por ahí



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