Hoy vamos a estudiar, queridos alumnos, cómo actúa un piquete violento. Y vamos a verlo con un caso real. Se trata de la actuación de uno de los peligrósisimos y violentísimos piquetes policiales que el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero -“el poder no me cambiará“- puso a disposición de la patronal presidida por el presunto delincuente defraudador y chorizo Díaz Ferrán el pasado 29 de septiembre, con ocasión de la huelga general. Veréis: resulta que, según parece, en los medios valencianos se ha contado mucho el caso de un violento piquete sindical que, por lo que se ve, cerró a leches -que es como los sindicalistas cierran las cosas, a leches-  una cafetería cuyos trabajadores, probablemente sin presión alguna por parte de sus jefes, ejercían su derecho al trabajo.

En el video que hay sobre estas líneas, vemos cómo la cafetería, que está en una céntrica calle valenciana, no sólo está abierta sin mayores problemas, a pesar de la fuerte presencia sindical por la zona, sino que hay unas señoras tomándose un refrigerio en la terraza que el comercio tiene en la calle.  En el entorno, una manifestación de trabajadores en huelga trataba de no caer en las provocaciones de los violentos policías pistoleros, que, probablemente, siguiendo órdenes del delegado del Gobierno de ZP -“el poder no me cambiará“- les presionaba y trataba de causar una situación violenta. Como los manifestantes no picaron el anzuelo, sencillamente los pistoleros, empezaron a pegar a la gente y cargaron violentamente, provocando el caos… y cercenando el derecho de los trabajadores de la cafetería a trabajar, así como el de las señoras de la terraza a tomarse su horchata.

Ved, queridos alumnos, el video; leed con atención los letreros para entender bien lo que ocurrió, y aprended bien cómo organizan la CEOE y su despreciable capataz ZP -“el poder no me cambiará“- unos eficientes piquetes violentos que lo mismo cierran a guantazos un comercio cuyos trabajadores no quieren secundar la huelga, como le atragantan la horchata a un cliente de dicha cafetería.

Esto que se ve en el video no es una excepción, no son unos policías que se pusieron nerviosos por una situación de descontrol. Es la muestra clara de las órdenes que el Gobierno de ZP -“el poder no me cambiará“- había dado a la policía el 29 S: provocar el caos y el descontrol para dar la imagen de que la huelga general era una convocatoria violenta.

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