Es curioso cómo la derecha eurpoea (incluyendo a la socialdemocracia en todas sus alas y partidos) interpreta rde manera absolutamente flexible las libertades. Pongamos por ejemplo que un brillante director de recursos humanos de una multinacional cualquiera presiona, avasalla y amenaza a los sindicatos en uno de los países en los que su empresa está instalada, y consigue que cedan en sus posiciones salariales y rebajen sus condiciones de trabajo, y que como consecunecia de ello, en otro país en el que los sindicatos son más firmes y no ceden, se cierra una de las fábricas de la empresa, que, milagrosamente, se abre en el primer país. Entonces, las protestas sindicales se acallan con el argumento de que la libertad de movimiento de capitales y tal. Esa libertad es sagrada para la derecha. En cambio, la libertad de movimientos de las personas no lo es tanto. Y no hablo de la inmigración y de las expulsiones masivas de inmigrantes que de una u otra forma, más o menos disimuladamente, hacen todos los gobiernos europeos. No. Hablo de que Portugal está expulsando estos días de su territorio a ciudadanos españoles que acuden a participar en manifestaciones perfectamente legales y democráticas contra la OTAN, cuya cúpula se reune estos días en Lisboa. Ayer, cinco estudiantes de la Carlos III que llegaron en avión fueron expulsados y hoy se ha impedido a un autobús del Movimiento de Objeción de Conciencia que entre en Portugal.

¿Es posible que un estado europeo y supuestamente democrático viole la ley y coarte los derechos de las personas de esa manera y nadie diga nada?

Venga... meta ruido por ahí



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