Rubalcaba ha viajado esta mañana a Afganistán a decirles a nuestros muchachos, los soldados y guardias civiles allí desplegados, un par de cositas, a saber:

1.- Que todos los españoles estamos orgullosos de ellos, y que lo que están haciendo en Afganistan es muy importante para el bienestar (el nuestro) y la libertad (la nuestra), y que son unos buenos chicos.

2.- Que los “asesinos” de tres soldados españoles en Afganistán hace unos meses pagarán caros sus crímenes.

1.- Yo no estoy en absoluto orgulloso de ellos. Es que no sé qué están haciendo en Afganistán, porque los resultados son cuando menos cuestionables, ya que periódicamente sabemos de la muerte de tres de ellos; o de la de un clan afgano completo que se encontraba celebrando una boda; o que estamos manteniendo con nuestro ejército y uno de los gobiernos más corruptos del mundo (más incluso que el de Esperanza Aguirre); o que se permite en ciertas zonas de Afganistán leyes peculiares que permiten a los maridos pegar a sus esposas, porque es que es la tradición. Vamos, que motivos de orgullo no nos están dando muchos, la verdad, porque ni seguridad ni libertad en Afganistán.

3.- Es difícil considerar cómo se pueden considerar asesinatos las muertes de soldados armados hasta los dientes en una misión de ocupación de un país extranjero. Rubalcaba, que es un genio de las palabras y de la manipulación probablemente podrá hacerlo. A mí no se me ocurre cómo, la verdad.

Dicho todo lo cual, no entiendo por qué Rubalcaba, en lugar de irse a hacer la pelota a unos tipos que cobran por sojuzgar a otros, con o sin mandato de la ONU, no se acerca a los tajos, a las fábricas, a los talleres, a hablar con los trabajadores a los que sus empresarios extrangulan aprovechándose de la crisis para decirles que estamos orgullosos de ellos, porque son ellos con su trabajo los que realmente levantan este país, o por qué no se acerca a las universidades, institutos y colegios para agradecer a profesores, maestros -hay que recordar siempre a los maestros- y estudiantes su hacer cotidiano en favor del conocimiento y la cultura, que también contribuyen a levantar el país, y a garantizar la libertad: o por qué no se pasa por los hospitales para dar ánimos a los pacientes y hacer un agradecimiento general a los pofesionales de la salud por su labor en pro de nuestra seguridad; o por qué no se pasa por las oficinas de desempleo, a hablar con los parados a los que acaba de robar su ayuda para decirles que España les agradece lo que han hecho hasta ahora, y que les vamos a ayudar para que pronto puedan seguir levantando España…

Venga... meta ruido por ahí