La izquierda abertzale ha hecho un cambio de estrategia total en su debate. Ya no cabe la violencia. Y, además, decimos que este rechazo no es una cuestión coyuntural, sino estratégica. Eso es lo que mantenemos y vamos a mantener también en los nuevos estatutos. Van a cumplir escrupulosamente la Ley de Partidos, como no puede ser de otra forma. No queremos hacer ninguna jugada.

Txelui Moreno, portavoz de la izquierda abertzale

La izquierda abertzale va a presentar sus estatutos, unos estatutos propios que se atendrán a la legalidad vigente


El compromiso de este nuevo proyecto por las vías exclusivamente políticas y democráticas debe ser firme e inequívoco, no sujeto a variables tácticas o factores coyunturales, y por tanto deberá rechazar el uso de la violencia o la amenaza de su utilización para el logro de objetivos políticos. Ello conlleva el compromiso por el uso exclusivo de la movilización y adhesión popular, la desobediencia civil, la lucha ideológica y la participación política o institucional como instrumentos de acción política, por lo tanto no hay cabida para forma alguna de coacción violenta en la estrategia independentista y socialista de este nuevo proyecto político y organizativo

Rufino Etxebarría, dirigente de Batasuna

El Parlamento Vasco, con los votos de la extrema derecha (PP y UPyD) y sus asimilados (PSE) han aprobado una resolución de clara inspiración mayororejista que pretende cerrar cualquier vía para que “una sucesión frauculenta de Batasuna” pueda estar en la elecciones. En concreto, se pide al Gobierno que “cierre cualquier vía para que los que no condenan ni rechazan la violencia” puedan concurrir a las elecciones autonómicas, forales y municipales de 2011.

El PSE es el partido que gobierna actualmente en el País Vasco, con el apoyo de la extrema derecha representada por el PP gracias a una maniobra golpista: anular sistemáticamente candidaturas que representan a aproximadamente tantos votantes como tiene el PP. De esta manera, y mediante una sistemática y vergonzante caza de brujas destinada a anular candidaturas investigando la identidad y las relaciones de todos y cada uno de sus miembros, no lo olvidemos, se ha alterado la representación parlamentaria, y generando una nueva mayoría tan falsa como antidemocrática que ha conseguido hacerse con el gobierno vasco.

Y ahora, que la izquierda abertzale está dando muestras claras de un cambio de rumbo que pasa por el rechazo de la violencia -un rechazo que se ha producido ya tanto de manera institucional como personal por parte de varios dirigentes-, ahora que está a punto de ocurrir lo que el PP de ninguna manera quisiera que ocurriese -al menos en esta legislatura-, precisamente ahora, el Parlamento Vasco aprueba una petición para que no se permita a la izquierda abertzale que se presente a las elecciones haga lo que haga. Con alto el fuego o sin él, sea verificable, unilateral e incondicional o no lo sea, se rechace o no la violencia; sea como sea y haga lo que haga, PP y PSOE no van a permitir que la izquierda abertzale entre de nuevo en el Parlamento vasco, porque ello supondría el fin de su falsa mayoría parlamentaria, y por ende, del golpe y del chollo.

Así que la respuesta es clara. A la pregunta ¿sordos o golpistas? la respuesta es golpistas.

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