Gabriellegiffords1

Al final, van a tener razón los nacionalistas, y las naciones tienen su hecho diferencial. Cada una el suyo. Si tal cosa es cierta, y es algo que siempre me he negado a creer, el hecho diferencial de los americanos es el de ser infinitamente bobos. Y esto no es antiamericanismo -que también, porque además  son unos criminales, y yo estoy en contra del crimen-: es el triste reconocimiento de una verdad que salta a la vista y que no hay más remedio que tener en cuenta, si se quiere entender el mundo actual.

A aquellos de ustedes que han viajado a Estados Unidos no les cuento nada nuevo si les explico que cuando van en el avión les pasan un cuestionario en el que además de preguntarles cosas absurdas como si llevan caracoles en el equipaje, se interesan por los motivos de su viaje, y entre los que pretenden descartar expresamente está el asesinato del presidente o la comisión de actos terroristas. Por preguntar que no quede, supongo que pensaría el que diseñó el perspicaz cuestionario. Como por advertir: una de las cosas que más me sorprendió de mi expedición a las derruidas Torres Gemelas fue un cartelito de iconos que había en el ascensor, que prohibía expresamente entra con armas pesadas o con bombas. Se olvidaron de poner el iconito de “prohibido estrellar aviones”, y pasó lo que pasó. Son bobos hasta para ser bobos, porque no llegan ni a tontos.

Ahora, nos enteramos por El País que EEUU va a poder pinchar nuestras comunicaciones a través de Twitter, incluidas aquellas que se desarrollen entre ciudadanos europeos fuera de los EEUU. Soy consciente de la gravedad del hecho, pero prefiero tomarlo a broma, porque a fin de cuentas, me la pela lo que los bobos esos sepan sobre lo que pienso, y bien mirado, deseo que sepan que pienso que son bobos.

Sin embargo, he tomado una decisión y lo planteo para que me sigan: incluyamos entre las palabras de nuestros tweets cortos algunas de las que pueden romper los nervios de los vigilantes, o incluso bloquear sus ordenadore: bomba atómica viva corea matar al presidente

Venga... meta ruido por ahí