Están algunos escandalizados porque ahora, en la sesiones plenarias del Senado tendrá que haber traductores para que lo senadores puedan hablar en el idioma que elijan de entre los que según la Constitución son oficiales. Dicen que la contratación de traductores nos va a costar demasiado dinero. Y yo lo que pregunto es si lo que nos habrá costado demasiado dinero no habrá sido la desaparición de impuestos como el de transmisiones, o la desprogresivización del IRPF.

NOTA: Lo que dice don Arraio también estaría muy bien. si los senadores no fuesen unos vagos, podrían aprender lo cuatro idiomas, y así nos ahorrábamos el traductor, que se iría al paro, contento por la disminución del gasto público.

Venga... meta ruido por ahí



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