En la época en que Batasuna no condenaba la violencia de ETA -cosa que estaba en su perfecto derecho de no hacer, sin que nadie pudiera por ello ilegalizar el partido, aunque se hiciera,- lo argumentaba diciendo que se trataba de una condena inútil. No pretendo explicar este argumento, sino hacer un paralelismo: me parece realmente inútil hablar hoy aquí sobre Sortu. Esta todo dicho, y creo que la decisión está tomada. Pero estoy convencido de que es un partido legal, condene o no la violencia, y que debe ser inscrito como tal en el registro de partidos políticos del Ministerio de Interior.

No es probable que ello ocurra, porque el Gobierno tiene órdenes expresas del Partido Popular a este respecto, y las va a obedecer. Sin embargo, creo que merece la pena señalar algunas cosas:

1.- Hay una extraña bipolaridad en los que argumentan en favor de la ilegalización gran parte de la llamada izquierda abertzale: por una parte sostienen que en realidad es parte de ETA, y por otra, le dan una gran importancia al hecho de la condena del terrorismo como condición sine qua non para la legalización. Esto es muy extraño, porque bien pudiera ser que fuese Batasuna parte de ETA, pero que condenase de boquilla el terrorismo, sólo para poder actuar legalmente, o al revés: podría ser que alguien fuese partidario del uso de la violencia -yo mismo no la descarto en según qué situaciones- y no formase parte de trama terrorista alguna. En realidad, es un sistema conspicuo creado simplemente para impedir la acción política institucional de una parte del electorado que se compone de unas 200.000 personas y que puede decantar el gobierno vasco hacia el nacionalismo español o hacia el vasco, según su presencia o ausencia, su accion o inacción y su voto. Al mantener a ese sector del electorado en la clandestinidad política, se asegura el gobierno prácticamente para siempre el nacionalismo español.

2.- Ser partidario del uso de la violencia para obtener logros políticos es perfectamente legítimo. El estado del bienestar que ahora mismo están desmantelando las dos fuerzas políticas europeas que son homólogas a las que en España mantienen una Ley de Partidos que impide a las formaciones políticas ser legales o no en función de su propuesta programática, fue construido gracias a luchas políticas, sociales y sindicales que incluyeron el uso de la violencia, en ocasiones muy extrema, tanto para forzar cambios como para defender conquistas. No debemos descartar que sea necesario el uso de la violencia de nuevo para defender lo que nos están robando. Otra cosa es que pongamos algunos límites éticos al uso de la violencia -en mi opinión ese límite está en el uso de la violencia física contra las personas- o que valoremos si nos va a resultar útil o no hacer uso de ella.

3.- Es posible que los miembros de la Batasuna histórica, es decir, la heredera directa de HB, fueran parte de ETA y que ello justificase la ilegalización de Batasuna. Sin embargo, hay un problema: para llevar a cabo tal cosa no hacía falta la Ley de Partidos, ya que con el Código Penal simplemente, se habría podido procesar a todos aquellos dirigentes y militantes de Batasuna que formasen parte de ETA, y se habría podido desmantelar el partido, si realmente hubiera quedado demostrado que era una herramienta en manos de ETA. Es curioso que en lugar de actuar contra las personas que cometen supuestamente delitos, se haya actuado contra el partido en que militan, dejando muchas en libertado y sin proceso alguno a centenares de personas a las que consecuentemente habría que haber procesado por pertenencia a ETA, si realmente Batasuna hubiera sido parte de ETA. Haciendo un paralelismo que me parece muy oportuno, se debería ilegalizar el PP, por dos razones: no condenan el soborno a presidentes autonómicos con trajes, y son una estructura en manos de la trama corrupta Gurtel para llevar a cabo estafas de proporciones inconmensurables.

4.- Sin embargo, hace ya varias ediciones de izquierda abertzale que no hay dirigentes históricos en los puestos de responsabilidad de los partidos políticos que ha ido creando y con los que ha intentado presentarse a las elecciones y formar parte del proceso político, sino que sus dirigentes vienen siendo personas nuevas y desconocidas hasta la fecha. No se puede denominar de otra forma que caza de brujas la investigación profunda y detallada que se hace de estas personas para demostrar que una vez fueron miembros de no sé qué asociación, o aparecieron en el puesto quince de no sé qué candidatura. Si aún creyera en que España es un estado de derecho, me preocuparía enormente que aparecieran tantos terroristas en las listas electorales, y que las autoridades se limitasen a no dejarles presentarse a las elecciones y no les procesaran.

5.- La Ley de Partidos no sólo se ha utilizado para acabar con el derecho de los ciudadanos a presentarse a las elecciones sin causa real alguna -¿a cuantos candidatos que se ha impedido presentarse por ser parte de ETA se ha procesado por pertenencia a banda armada? Yo creo que a pocos- sino que también se ha utilizado para impedir que miles y miles de ciudadanos puedan votar, puesto que se ha perseguido sistemáticamente a una parte concreta y determinada del espectro político.

6.- Varios responsables de la izquierda aberzale histórica y de la nueva que se está presentando estos días han manifestado claramente que condenan no sólo el uso de la violencia, sino también la amenaza de su uso para lograr objetivos políticos. Así  mismo, el nuevo partido lo ha plasmado en sus estatutos, y ha manifestado que exigirá a sus candidatos por escrito el rechazo de la violencia. Está claro que han cumplido una condición que nadie tenía derecho a exigirles. Los ideólogos de la democracia recortada que imponen PP y PSOE nos dicen ahora que no es suficiente y que también hay que condenar la violencia anterior. Yo creo que sería más sencillo que acusaran a los nuevos responsables de la izquierda abertzale de pertenencia a banda armada: si logran demostrar las acusaciones, es que tienen razón, y habrá que desmantelar el partido, pero si no logran hacerlo, entonces habrá que permitirles que intervengan en el juego democrático este que nos traemos, condenen o no la violencia.

7.- Por mi parte, exijo al PP que condene la violencia que sus antecesores políticos, de los que son continuación ideológica, cometieron contra un millón de personas -mil veces más víctimas que ETA- a las que asesinaron durante la guerra civil y la dictadura, y que expulsen de sus filas a Manuel Fraga, que es autor intelectual del asesinato de Julián Grimau. Es que si exigimos la condena de la violencia, habrá que exigírsela a todos. Y lo que queda fuera de toda duda es que el Movimiento Nacional fue extremadamente más violento que ETA, y que sus herederos políticos aún no han dicho esta boca es mía.

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