Hace tiempo escribí muy enfadada sobre este lenguaje que considero anticuado y nada útil para los que creemos que otro mundo es posible, pero sin actitudes caducas o reminiscencias a tótems que hoy en día no sabrían por donde empezar con la que tenemos liada. Que no quiere decir que desprecie lo que hicieron, ni mucho menos. Sin sus luchas y sacrificios no estaríamos echando de menos estos derechos que ahora nos están quitando. No quiero resultar irrespetuosa, no soy tan cínica.

Pero no sabemos evolucionar. Hay una izquierda del sXXI que está gritando por ser escuchada. Que para mí es la única opción posible que reivindicará de nuevo los espacios sociales que estamos perdiendo: derecho al trabajo, a una vivienda, a una protección social, a la educación… No hay que crearlos, si no recuperarlos. Hay un histórico de experiencia que nos ayuda a aprender de los errores, ya que nos ponemos.

Entonces ahí va la primera diferencia: Recuperar frente a crear.

Pero hay otra a mi entender: Ahora sabemos que no vale con que ganemos en nuestra ciudad, nuestro estado. Si no lo tenemos todos, la batalla está sin ganar. Conciencia de ciudadanía global frente a conciencia de clase.

Leónidas y yo les recomendamos que lean este interesante artículo de Pintiparada sobre las mesas de convergencia y la izquierda. Y ya puestos, lean éste también. Sólo un matiz: la conciencia de ciudadanía no es alternativa a la de clase, sino complementaria. Y comentan allí.

Venga... meta ruido por ahí