Don Güapo, uno de nuestros comentaristas más fieles y pacientes, me reta a escribir sobre Libia. Dice que es facil cagarse en Dios, pero no lo es escribir sobre Libia. Pues manos a la obra…

1.-Apoyo las revoluciones que se están produciendo en los países árabes, y espero que occidente no consiga lo que busca desesperadamente desde que empezaron: mantener el control de lo que sea que resulte de ellas, deseo que explica su actitud pacata, cambiante, ambivalente y rastrera. Además, deseo que de las revoluciones árabes surjan verdaderas democracias, y hago notar que con la expresión “verdaderas democracias” no quiero decir “democracias occidentales“, sino democracias en las que la participación sea algo real, en las que los partidos políticos y las instituciones no representen a las élites, y en las que la religión quede relegada al ámbito que le corresponde, que es el privado.

3.- Sin embargo, no entiendo por qué se ha tardado tanto en tomar la decisión, y la única explicación que encuentro es que en realidad no se haya querido intervenir antes, porque Occidente no quiere que caiga Gadafi, que es un sátrapa árabe al que ya tenían controlado. Por eso, han esperado a que la revolución sea de hecho un fracaso, y sólo después, cuando ha quedado claro que Gadafi seguirá manteniendo su poder, han iniciado una intervención más simbólica que cualquier otra cosa y que no va a servir en absoluto para evitar la terrible represión que se avecina para las próximas semanas en Libia. Cuando esto ocurra, Occidente se dará unos golpes de pecho, hará unas protestas diplomáticas, y unos meses después, pelillos a la mar, se olvidará todo, y Gadafi levantará de nuevo su jaima en los jardines de los palacios europeos.  Srebrenica demuestra que a occidente los derechos humanos se bufan.

4.- En el improbable caso de que los rebeldes se recuperaran y consiguieran imponerse a las fuerzas gubernamentales, Occidente haría pesar su intervención para controlar la nueva situación. El problema con el que me encuentro, ya ven ustedes, no es resolver si soy partidario o no de la intervención, sino que no me fío de las intenciones reales de quienes están llamados -o mejor, se han llamado a sí mismos- a intervenir.

5.-No entiendo muy bien la intervención, al margen de que la apoye o no ¿Por qué se está bombardeando en este momento Trípoli, una ciudad llena de civiles, que ya tienen suficientes problemas con lo que tienen, en lugar de centrar la presión internacional en las fuerzas militares que se dirigen o ponen sitio al territorio libio controlado por los insurgentes?

7.- La demagogia que está haciendo con este asunto el Partido Popular a través de sus medios afines es miserable, ya que esta intervención, que está amparada por la ONU y la legalidad internacional, y no se basa en una tremenda sarta de mentiras, no tiene nada que ver con la que propiciaron los tres matones de las Azores, que ni estaba amparada por la ONU, ni era legal, y además, se justificó con una espectacular escalada de engaños.

Venga... meta ruido por ahí



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