En riguroso estreno mundial, traigo a estas páginas mi debut internacional como barítono bajo. Observen mis amplios registros, la sutil coloratura que adorna mi canto, y mi dicción tan cristalina como bella y elegante, transparente, cálida y discreta. Se trata de mi sentida interpretación de Марш студентов, el himno de la Fundación Pushkin, en la que estudio la bella lengua de Lenin, que mañana será interpretada en la Embajada rusa por el coro de la Fundación, del que soy, como puede comprobarse por mis habilidades musicales, parte esencial y alma misma. Escúchenlo con atención y comprueben por favor, si me he dejado en alguna parte la vergüenza, porque no consigo localizarla.

Lo que les dejo dicho.

Venga... meta ruido por ahí