Huevos a la irlandesa

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Era allá por el pleistoceno, yo me aprestaba a comenzar mi tercer o cuarto trabajo de mi curriculum laboral, el primero que me pagaban, cuando decidí alquilar un piso en el barrio del Antiguo de Donostia, muy cerquita de la comandancia de la Guardia Civil, en previsión de que así sería mejor, pues los traslados suelen ser harto engorrosos y los vascos tenemos la inveterada costumbre de resultar heridos en las reyertas que se producen en el interior de los furgones, por no hablarles a ustedes de lo que se ahorra en combustible y emisiones de ceodós.

Pero no sólo eso, sino que todavía joven e imberbe, guapo como un sansebastián antes de ser asaeteado por los ocupantes romanos, pensé que dado lo magro del salario, no estaría mal buscarse más inquilinos para el apartamento, a fin de compartir gastos y lo que se terciase.

Y encontré dos irlandesitas preciosas que habían venido a la ciudad para enseñarnos inglés a los aborígenes, ya que el euskera no se utiliza demasiado en el mundo de los negocios, aparte de las apuestas en el frontón.

Fue verme y las irlandesas cayeron rendidas por lo coqueto del piso, además de la situación, con unas vistas impresionantes sobre la bahía, el monte Igeldo, la isla Santa Clara y la mismísima comandancia de la Benemérita. Y nos pusimos a vivir juntos, los tres. La verdad, a mí aquellas chicas (¿qué habrá sido de ellas?) me enseñaron muchas cosas, pero en cuestión de lenguas no precisamente el inglés, y hasta aquí puedo leer, que yo soy un caballero. Je suis un chevalier.

Yo las llevaba de juerga, las inicié en el patxaran, les conté que el único vasco fiable era yo mismo, las aparté del mal camino y, un buen día, por la ruta del pintxos y magreos como quien no quiere la cosa, me soltaron a bocajarro:

– Don Mitxel, las irlandesas también sabemos cocinar.
– Ahivalahostia, primera noticia.
– Pues sí, y esta noche le vamos a hacer unos huevos a la irlandesa.

Yo, claro, pensaba que era una de las muchas indirectas de aquellos seres rubicundos y rojizos a la vez, simpatizantes del IRA pero también del romano Papa, y me decía a mí mismo, bien henchido, “claro, estas también han estado reprimidas, pero encima sin válvulas de escape, sin Biarritz al lado y sin transición con cine de autor (Pajares y Esteso)”.

Total, que llegados a casa, yo cada vez más henchido, les cuento lo que pasó:

Sacaron unas rebanadas de pan de molde (Bimbo, claro), las untaron de margarina por ambos lados y les hicieron un hueco en el medio de unos cuatro centímetros de diámetro.

Pusieron una sartén limpia (la limpiarían ellas) y antiadherente sobre el fuego, la dejaron calentar y echaron en ella la primera rebanada, dejándola tostar por un lado junto al cacho que habían sacado del medio. Una vez tostada le dieron la vuelta y, con precisión, cascaron un huevo y depositaron la yema en el agujero del pan mientras la clara se esparcía alrededor sobre la rebanada.

Yo, que para entonces ya llevaba mejor lo de mi hinchazón, no perdía detalle mientras ví cómo la irlandesita del delantal (la del bikini rodeaba mi cintura con los brazos apoyando la barbilla en mi hombro en gesto maternal) recogía la rebanada de pan con la espumadera y de un golpe seco y certero le daba la vuelta con el huevo encima sin que la yema se saliera de su lugar, en una operación que a fin de cuentas es la única complicación de esta receta.

Una vez hecho el huevo y tostada la rebanada por el otro lado, sin dejar que cuaje la yema, me lo sirvió en un plato, indicándome que con el cuchillo fuera cortando trozos de la periferia del pan para hundirlos con el tenedoren la yema central.

Fue delicioso –eso y el postre- y, a partir de entonces, pobre porque colonizado por los españoles, cada vez que tenía visita en casa les recompensaba con mis huevos a la irlandesa, con lo cual quedaba muy bien y me ahorraba una pasta gansa.

Tras muchos años de olvido, la receta se la he hecho hoy a mis hijas, que nunca la habían probado, y el plato les ha resultado sencillamente delicioso por mucho que no sean aficionadas al huevo frito, sino a viandas más elaboradas a las que las tengo acostumbradas. Y me ha parecido que no estaría mal explicarles a ustedes cómo se fríe un huevo, aunque confieso que yo los prefiero en una sartén con aceite de oliva bien caliente, y un poquito de trufa en rodajas por encima, con su puntillita y su golpe de aceite donde untar bien la hogaza que hacemos aquí al lado todos los lunes, en el mismo caserío, y que seguiremos haciendo en tanto en cuanto no se declare inconstitucional.

Les contaré además que en un vano intento porque mis hijas no me pidieran repetir el plato -es un coñazo hacerlo huevo por huevo- les puse de entrante unos cogollos de Tudela partidos por la mitad y aliñados con aceite de oliva, sal y vinagre de Módena, para luego untarlos con queso por el otro lado, es decir, por la parte plana de los cogollos partidos en dos, lo que sin duda apreciarán en la artística foto que les he sacado junto al gramófono que me acompaña siempre con su música para mejor relajarme en la cocina y que creo es el último regalo que me han hecho, pues soy un ser al que todo el mundo olvida, salvo los sucesivos ministros del Interior .

Les recuerdo para terminar que don Arnaldo Otegi sigue preso y que el rancho de hoy habrá sido el que habrá sido, no hecho con amor como estos humildes huevos tan sospechosamente irlandeses, sino con toda la sinrazón y el odio de los amos de esta puta barraca llamada España.

Buen provecho a casi todos.

43 Responses to "Huevos a la irlandesa"
  1. iñaki dice:

    Es una vergüenza que hasta los presuntos gourmets vascos insistan en la ñoñería del vinagre de Módena. Claro que, tratándose de un presunto donostiarra, las ñoñerías están a la orden del día.
    El vinagre de vino, señor mío, y si puede ser de Jerez, mejor.

    • Don Ricardo dice:

      Y que es don Mitxel, don Iñaki, que ya sabe usted lo que sabe de cocina el pobre…

      En fin, miremos para otro lado…

      Y tioene usted razón: donde esté un recio vinagre seco y castellano, imperial. en botella de plástico, perfecto para escabechar, que se quiten las cosas esas contranatura…

      • César Calderón dice:

        No vea usted lo que se sufre en la ciudad de la furia ( aka Buenos Aires) con esto de los vinagres, es complicadísimo encontrar uno de cierta calidad.

        La tontuna ce los “acetos balsámicos” ha conseguido que me sea casi imposible comer mi plato favorito, una buena ensalada, y que me tenga que estar dando ora al Bife, ora al Chinchulín, ora a la entraña, ora al vacío. Un desastre

        • Don Ricardo dice:

          Mire, don ´Cesar: me escabeché el otro día unos trozos de atún bien ricos, con vinagre de Louit, del de toda la vida, en botella de plástico, del que usbaan de pequeños nuestras madres nazis para despiojarnos, que me salió de rechupete… Todavía me queda un trozo.

          ¡Viva la vinagre! Aue así lo dicen en Valladolid, como la Esgueva…

          • César Calderón dice:

            Mataría los últimos ejemplares una especie en vias de extinción por una botella de Louit ( de las pequeñas)

    • mitxel dice:

      eso se lo dice usté a mi señora, que le gusta el de módena y punto pelota. Y a mí me vuelve a llamar presunto y directamente le doy dos hostias.

    • De vino de Jere…. ???? amos no me joa.-….!!! pero en Jeré hacen vino ?….

      Es ke me estornillo…!!!!

      PD: No se me cabree hombre, es ke me lo ha puesto a juevo y no me podiu resistí…

  2. César Calderón dice:

    El texto es excelente, lo de los huevos falsarios y la grosería de vinagre de módena, de carcel. Más les valdría a las Irlandesas haber bajado hasta el Juantxo a por unos bocatas de tortilla.

    • mitxel dice:

      le repito a usté también lo de mi señora y, si insiste, lo de las hostias, que yo tengo un brazo muy largo que abarca el atlántico y más.

      Y el vinagre de toda la vida, es el de sidra, cojones, a no seer que se sea un espñolazo o un señorito de jerez como don Bertín o don Iñaki.

  3. Red dice:

    Buena receta, aunque lo de las irlandesas seguro que es una fanfarronada y la vio en la tele, pero bueno…

    El caso es que he de aplaudir su renovada apuesta por la cocina sin maizena… renovarse o morir.

    Un saludo

    • mitxel dice:

      Lo de las irlandesas es tan auténtico que soy incapaz de hacer estos huevos sin una buena erección.
      So chisgarabís, y así haga la receta y se le pequen los huevos a la sartén, y no me refiero a los huevos a la irlandesa sino a los güevos suyos.

  4. Pep-itu dice:

    No me extraña que este Vd. en la lista de sospechosos habituales de Interior.

    Tiene delito. . . aceite de Modena usado en la cocina de un vasco! (bueno, eso a falta de demostrar el Adn y el pedigree) Tiene que haber algun articulo en la ley Antimalgusto, que se le pueda aplicar inmediatamente, y sin habeas corpus.

    Aun va a tener suerte de que Otegi siga secuestrado por los vecinos, ya que como lea su receta, le manda a los chicos de la gasolina. . . y con razon.

  5. reyes montiel dice:

    Fíjese si se me ha nublado la vista que he hecho el comentario donde no debía:

    “Pufff. Qué hambre! A mi ya me da igual incluso lo del vinagre de módena

    • mitxel dice:

      no me extraña que le hayan elegido a usté presidenta. Es que donde haya clase e inteligencia….

      • Don Ricardo dice:

        Es usted un pelota. ¿pero usted qué busca? ¿Ser jefe de EQUO rn las colonias vascongadas, o qué?

        Sepa en todo caso que es una presidenta de paja. Mando yo, realmente…

        • mitxel dice:

          calle, calle, son mangarrián, y vaya a comer a esos restaurantes de camioneros con sus lectores de ASM

          • Don Ricardo dice:

            Esta noche ceno con uno que también es amigo suyo, por cierto…

          • reyes montiel dice:

            Usted no el haga ni caso, Don Mitxel que es que se pone muy celoso. Total pa ´na

          • Don Ricardo dice:

            Pues también es de doña Reyes el amiguito con el que ceno esta noche.

          • iñaki dice:

            1) Oiga, un respeto para los restaurantes de camioneros.
            2) El vinagre de “El Encierro” (y de Jerez los domingos)
            3) Sepan los “Equologistas” y el aspirante a dirigentillo guipuzcoano que cada vez que se echa vinagre de Módena en una ensalada se mata un pobre bicho (un gatito para ser más exacto)
            4) Si don Mitxel es el único vasco que deja envejecer la sidra, creyendo que así tendrá una botella de sidra de crianza, que luego no presuma de usar vinagre de sidra…

  6. mitxel dice:

    oiga, don iñaki, además de respetar mucho a los restaurantes, he de informarle que de aspirante a dirigente gipuzkoano de Equo ná de ná. Aquí donde me ve, ¡Presidente consorte!

  7. mitxel dice:

    con mucha sorte además

  8. Indio dice:

    Con esta receta el ministro del interior en turno ya puede legítimamente ordenar su detención.

  9. Red dice:

    Don mitxel, le interesará saber que he hecho la receta para cenar hoy, y me ha quedado mucho mejor de lo que usted podría imaginarse en sus fantasías gastronómicas más locas, porque esto de la cocina es un arte, y el que tiene arte lo tiene y ya está. Salude de mi parte a sus irlandesas.

  10. sukoi-27 dice:

    jajajajajaja……pedazo de cocina la irlandesa….jajajajaja……hay don mitxel, que cosas tiene usted……donde esten las salchichas de marca blanca con pasta o arroz y tomate frito!! Eterno menú del piso de estudiantes en Deusto…eso si a un paso de Luzarra…pa el poteo….
    Esta?? La barraca es esa…no se equivoquen….

    • mitxel dice:

      ¿está usté con la condicional?
      oiga, en el piso de estudiantes comíamos hígado de cerdo, que el carnicero reservaba para nosotros y para el perro de una vecina. Como se lo cuento. Por 12 pesetas nos ponía un kilo.

  11. Nynaeve dice:

    Y yo porqué seguiré mirando los posts de cocina de ASM, con el hambre que tengo…

    Ea! voy a estropear ese pan de molde que hago yo, con esos huevos que me trae la vecina de la vaquería… a ver qué tal está… mmmm ….

    Muxu!

  12. Lucas dice:

    Tengo una historia culinaria con huevos, pero me parece algo procaz comentarla a través de esta respetable página, D Ricardo, a no ser que cuente con su permiso.

  13. Flyper dice:

    Vaya, pensaba que los huevos a la irlandesa se presentaban cortados. Una parte se regaba con Guinness y la otra con Carling.

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