Pues que los periodistas también somos de clase media, es decir, de esa clase de personas que ocultamos nuestros patrimonios y nuestros ingresos a las arcas públicas mediante el uso de sociedades patrimoniales y otros mecanismos similares. Por ello, Periodista Digital, ha decidido asesorarnos –o sea, qué ideal, ¿no?- acerca de cómo evitar el pago del nuevo e injusto Impuesto de Patrimonio, con el que Zapatero y Rubalcaba quieren estrangular a las clases medias más aún de lo que ya estamos, o sea, es como muy fuerte ¿vale?

Por eso, hay que ir pensando ya –que se nos viene diciembre encima- cómo vamos a evitar el pago del impuesto, porque claro, o sea, al ser de clase media, pues tenemos nuestras obligaciones: que si mandar a Alonso y Loyola a carísimos colegios privados sin sudaquitas ni moritos –al menos sin sudaquitas ni moritos que no sean hijos de diplomáticos-, que si operarnos en selectas clínicas privadas y superfashion, que si la comunidad de la urbanización de superlujo, o sea, que si el IBI –que nos ha salido rana y socialista Gallardón- y tal, o sea, pues no nos da el presupuesto. Y claro, lo que no podemos hacer es pagar el nuevo impuesto además de pagar todos esos gastos que tenemos sólo por ser de clase media. Que no lo somos por gusto, jopetas, o sea ¿no?

Por eso, los periodistas de clase media, o sea, y toda la gente de clase media, aunque no seamos periodistas, agradecemos gestos, o sea, como de Periodista Digital al publicar este artículo que les reseño. En él nos advierten –“¡Cuidado, que 700.000 euros los tienes casi sin enterarte, que eso es calderilla!”-, pero también nos consuelan –“Pero no todo está perdido: hay comunidades verdaderamente de clase media que no van a cobrar el impuesto”-, y nos dan algunos consejos muy útiles, para que no se lleven los políticos lo que es nuestro y se lo den a los perroflautas para que vivan gratis total a nuestra costa. O sea, qué mal ¿no?.

Nos recuerdan cosas que ya veníamos haciendo, o sea, pero que desde que no se cobraba el Impuesto de Patrimonio pues lo mismo nos habíamos relajado un poco: adelgazar nuestros patrimonios a 31 de diciembre lo más posible; vender algunas cosillas en pérdidas para compensar; poner casas, palacios, mansiones, los coches a nombre de diversos miembros de la familia (eso sí, cónyuge o hijos, a ver si nos va a salir un hermano o un sobrino perroflauta y lo dona todo a Cuba o algo, o sea), y que a ser posible vivan en comunidades donde no se cobre el impuesto…

Leedlo, o sea, es super super ideal.

O sea.

¿No?