Entre las joyas de la política y la sociedad española que estos días se dedican a dar órdenes y consejos al flamante einvisible presidente del gobierno in pectore don Mariano Rajoy, se encuentra el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Antonio Rouco Valera. Como siempre, ha estado bastante ocurrente, el hombre; es lo que tiene que Dios hable por boca de uno: que siempre acierta.

Dice Monseñor que quienes estudian en secundaria y bachillerato la religión y la moral católicas son “héroes”, porque claro, al no ser obligatorio sustituir la religión con otra asignatura, pues los alumnos que no están directamente inspirados por el Espíritu Santo, deciden que es mejor dedicar esa hora a leer novelas, pelotear en el patio, irse de cañas, pelar la pava, preparar crepes suzette o cualquier otra cosa más productiva que estudiar ciencias ocultas.

Para entendernos: quiere Rouco ajustar las cuentas con la sociedad española, y devolver la religión obligatoria a la escuela, aprovechando que España vuelve a estar en orden. Yo estoy que trino, y como pase eso, yo impediré, haciendo uso de la violencia si hace falta, que ningún catequista abusador en potencia se acerque a mi retoño, don Artur. Pero el caso es que me ha entrado curiosidad por saber qué es lo que enseñarán a nuestros hijos en el cole, en horas lectivas que podrían usarse para que aprendieran, por ejemplo, cristalografía, las leyes de Mendel o lenguas vivas o muertas. Así que he buscado un poco por internet a ver qué dicen estos católicos. Y aquí una pequeña relación de ello:

Es posible que, si por ejemplo, el profesor de religión de nuestros hijos fuera don Javier Martínez, Arzobispo de Granada, les enseñara a los retoños que, en caso de que su madre hubiese abortado alguna vez, su padre tendría “licencia absoluta, sin límites, para abusar del cuerpo” de su madre. Eso es lo que dice don Javier en esta homilía que, para que no se pierda en el olvido, la Archidiócesis de Granada tiene la amabilidad de mantener publicada, sin vergüenza ni pudor alguno, en su página web. Ya me ocupé yo mismo de esto hace un par de años.

Se ve que es un caso aislado, porque don Aquilino Polaino, director del departamento de Psicología Aplicada de la Universidad San Pablo CEU, de la Asociación Católica de Propagandistas, y antiguo asesor del PP, piensa cosas distintas. Si don Aquilino fuese profesor de religión y moral católica de nuestros pobres hijos, les enseñaría que la homosexualidad es una enfermedad, y que los homosexuales tienen fobia social, son más promiscuos que los heterosexuales, y que intentar curarlos es una “actidud humanitaria”. La verdad es que sería un honor contar entre los profesores de nuestros hijos con un especialista católico de esta magnitud, coautor además del estudio que impulsó al PP a llevar al Tribunal Constitucional el matrimonio civil igualitario.

Sobre el Sida, también enseñarían a nuestros hijos cosas realmente rompedoras y avanzadas. Por ejemplo, si el arzobispo de Bruselas, André Leonard se ocupase de la formación moral de las criaturas, les diría que el SIDA es un acto de justicia. Es sin duda, un interesante y atrevido punto de vista.

Y no les canso más. Un último ejemplo. Si fuese profesor de nuestros hijos el padre Gabriel Amorth, exorcista jefe del Vaticano, que acarrea sobre sus espaldas una abultadísima experiencia científica de más de 70.000 exorcismos, los niños aprenderían que el yoga es el trabajo del diablo, y que mientras quienes lo practican piensan que están relajando su mente y su cuerpo, en realidad están abriendo la puerta de su mente al diablo, algo que, por cierto, también ocurre leyendo Harry Poter.

A mí, la verdad, es que esto último e extraña, porque siendo yo satanista, algo sabría…

Pero bueno, doctores tiene la Iglesia…

Me ha hecho de documentalista para este post doña Silvia. Gracias.

Venga... meta ruido por ahí