Qué liberalismo más raro

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Nos equivocamos cuando decimos que la derecha pretende acabar con el estado del bienestar y con el gasto social, porque no es exactamente eso lo que pretenden hacer desregulando los mercados, bajando los impuestos y eliminando la intervención pública en la economía. Lo que buscan es justo lo contrario, y para conseguirlo, ni desregulan el mercado, ni limitan la intervención pública, ni bajan impuestos. Lo que buscan, en realidad, es mantener un estado del bienestar convertido en negocio privado, a partir de un público cautivo, y utilizando como departamentos comerciales a las administraciones públicas competentes para prestar los servicios sociales.

La derecha siempre trabaja unida, incluso desde partidos políticos diferentes y a veces aparentemente enfrentados. Hoy lo hemos visto claramente. Saben bien lo que se juegan, y obran en consecuencia. No de otra manera se debe entender que, desde que el PP ha ganado las elecciones, las administraciones públicas gobernadas por distintas versiones de la derecha española, están mandándole mensajes constantes de  cuál es el camino que debe seguir. No es casual que fuera precisamente María Dolores de Cospedal, la nueva presidenta ahorradora de Castilla la Mancha, la que dijese aquello de que con Rajoy iban a protestar los que no habían protestado nunca, y que las medidas que se iban a tomar iban a provocar fuertes movilizaciones. Aquí y allá –Galicia, Murcia- se intentan negar servicios esenciales, como la atención sanitaria a los parados que han agotado sus prestaciones, se rompe el principio de igualdad de los ciudadanos al acceso a los servicios públicos cuando una comunidad (La Rioja) se niega a atender en sus centros de salud a pacientes procedentes de otra (País Vasco)…

Hoy, la derecha catalana –quizás deberíamos decir la extrema derecha catalana-, ha aclarado un poco más las cosas: “Seríamos partidarios de una póliza básica de obligado seguro para aquellos que tienen un determinado nivel de renta“, ha dicho el Consejero de Salud catalán, un tal Boi Ruiz. Es decir, el gobierno catalán se pone al servicio de las aseguradoras y de los mercaderes de la salud como departamento comercial -¿tienen intereses los responsables políticos catalanes en estos negocios?-, con cientos de miles de clientes cautivos y obligados a comprar los productos ofrecidos, eso sí, sin ninguna garantía de que el servicio sea prestado con calidad, puesto que todo el mundo sabe cómo funciona la sanidad privada: ahorro de costes, aunque ello suponga mal servicio.

Es lo mismo -pero realizado de manera más honesta y clara: “nos quedamos el dinero porque nos da la gana”- que hace Esperanza Aguirre en Madrid con la educación pública: transferir millones de euros a empresas privadas de monjitas ahorradoras que hiperexplotan al personal y adoctrinan a los alumnos cautivos, cuyos padres no les mandan a los colegios públicos, que son víctimas de una campaña terrible de desprestigio y ahogo por parte del propio gobierno que debería mantenerlos. Ahora, cuando Esperanza Aguirre se entere de lo propuesto en Cataluña, supongo que la solidaridad de clase y la identidad de intereses, le impulsará a traerlo a Madrid. A ver cómo lo casa con el espejismo ése de la libertad de elección.

Es increíble: bajo un discurso pseudoliberal se está patrocinando en realidad una terrible forma de intervención pública, como es negarse a cobrar impuestos progresivos –los indirectos suben, incluso, que ya están pensando en unificar los tres tipos del IVA en uno solo, superior incluso al 18% actual- para que la ciudadanía dedique el dinero que debía pagar en impuestos a servicios que se les obliga a contratar. De esta manera se logra la coartada de que el servicio se sigue prestando –cambia el prestador, pero la administración sigue garantizándolo teóricamente, es decir, no se privatiza- pero se minimiza la calidad, y con ella los gastos, y se transfieren enormes cantidades de dinero público a las aseguradoras privadas.

12 Responses to "Qué liberalismo más raro"
  1. mitxel dice:

    me parece interesante esa entrada donde niega que la derecha pretenda acabar con el estado del bienestar, sino privatizarlo. Y estoy de acuerdo con el diagnóstico.
    Lo malo quizás sea que tenga en frente una izquierda ciega que confunda el bienestar con un funcionariado (bajo clero e hidalguía) solo obligado a rendir cuentas ante dios y la historia, una iquierda en que lo público sea igual a bueno aunque funcione mal.
    yo, evidentemente, y sobre todo porque no soy tonto, soy partidario de lo público, y me satisface enormemente ver cuando lo público funciona mejor que lo privado, pero me causa alarma cuando en el público cualquier servicio que te presten diríase que te están haciendo un favor y no, señores, no, lo público es mío, es nuestro, porque lo pagamos y, por lo tanto, no solo tenemos derecho a un buen servicio sino incluso a un buen trato, cuestión que por cierto es norma bastenta generalizada, encontrándose el probema no en la excepción, sino en la defensa incluso dela excepción que hacen esos estómagos agradeciros y traidores a la clase obrera que se hacen llamar comisiones obreras y ugt principalmente.

  2. Don Ricardo dice:

    @mitxel: No he dicho exactamente privatizarlo, sino convertirlo en un negocio, que son cosas distintas.

    Soy partidario de la prestación directa de los servicios públicos por las administraciones públicas,a dmitiendo contratas sólo en servicios auxiliares: la cafetería de un hospital, o el servicio de transporte de un colegio.

    No estoy de acuerdo con que se contraten servicios esenciales con empresas privadas -eso sería la privatización-, pero admito que mediante ese modelo, con un control adecuado por parte de la administración, el servicio podría mantenerse, e incluso conservar la calidad.

    Lo que piensan hacer, porlo que llevamos visto, no es ninguna de esas cosas: es obligar a la gente a contratar servicios sociales esenciales que el estado no controla, ni puede, ni probablemente querrá controlar, porque se van a prestar desde el propio ámbito de la empresa privara.

    Creo, don Mitxel, que hay una diferencia esencial entre privatizar un servicio y convertirlo en un negocio puro y duro.

    Por lo demás, coincido con su comentario.

  3. Gabriel dice:

    De como convertir la crisis en la excusa perfecta…

    Adivinan ustedes a qué se dedicaba este señor, don Boi, antes de ocupar la consejería de Salud en Cataluña?

    Por lo que se ve es vocal en la patronal catalana y lo que es más interesante, ha sido el representante del SECTOR EMPRESARIAL en el servicio catalán de salud.

    http://ca.wikipedia.org/wiki/Boi_Ruiz_i_Garcia

  4. mitxel dice:

    @Don Ricardo: yo es que no soy dado a los matices….

  5. mitxel dice:

    @Don Ricardo: cuidao, que le hostio….

  6. mitxel dice:

    @Don Ricardo: ande cene, que no me gusta pegar a mangarrianes con el estómago vacío

  7. Marcus Welvy dice:

    Pues yo creo que ahí se equivoca (aunque de matices hablamos).

    El plan del tipo este, no olvidemos que es uno de los mejores según el Molt Honorable President, es que los ricos de verdad, los ricos a secas y los no tan ricos dejen de pagar impuestos por la sanidad y se paguen una mutua privada.

    Claro que los ricos de verdad y la mayoría de ricos eso ya lo hacen y les beneficiaría. El problema está en los no tan ricos, que no podrían acceder a la sanidad pública, por ser demasiado ricos, pero tampoco a la privada por no ser suficientemente pobres… Algo al estilo americano, vaya.

    Por cierto, que no deja de ser curioso que ahora que los americanos han aumentado el número de gente que puede usar la sanidad pública (ejem), aquí lo reduzcamos…

  8. @mitxel:

    Esto es suyo me parece interesante esa entrada donde niega que la derecha pretenda acabar con el estado del bienestar, sino privatizarlo. Y estoy de acuerdo con el diagnóstico.

    Le apuesto, Don Mitxel a que terminan con el estado del bienestar, aun y creyendo como usted que no es su intención.

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