Anabotella 300x224El Partido Popular es un partido deshonesto que se presenta a las elecciones habitualmente con vocación de engaño. Es lo que hicieron en mayo, en Madrid, cuando presentaron a las elecciones a un candidato con experiencia, carismático, con prestigio, no demasiado bien visto por los sectores ultras del PP, a sabiendas de que apenas unos meses después, dejaría la alcaldía para incorporarse al gobierno que, más que previsiblemente formaría Mariano Rajoy.

Alberto Ruiz Gallardón ha sido la cara de cartel electoral para la verdadera candidata del PP a la Alcaldía de Madrid, una candidata impresentable por sus manifestaciones homófobas, por su escasa sensibilidad social -fue concejala de Servicios sociales y trasladó la sede de la concejalía al depauperado barrio de Salamanca-, y por su escasa sensibilidad ambiental -es una de las más conocidas negacionistas del cambio climático-. Claro que quizás sean mejor estas pequeñas contradicciones que la coherencia, que en el Partido Popular es realmente peligrosa, ya que cuando se ponen coherentes, nombran ministro de Defensa a un alto directivo de una empresa que se dedicaba, entre otras cosas a vender bombas de racimo a Gadafi, o ministro de economía a uno de los responsables de la quiebra de Lehman Brothers.

En fin, volvemos al tema de esta pequeña anotación: ¿No hubiera sido mucho más honesto que Alberto Ruiz Gallardón no se hubiera presentado a las elecciones -incluso podía haber apoyado activamente a la candidata ultra- y hubiese permitido que los madrileños decidamos si queremos una alcaldesa ultra que piensa, entre otras cosas que un barco puede ser culpable de algo, que hay trituradoras de niños en los hospitales públicos, que las mujeres deben recibir los malos tratos sin rechistar o que la suciedad en las calles es culpa de los mendigos.

No sé ustedes: yo quiero elecciones para decidir.