Ser mamá me hizo ser sandía, y sandía seré hasta que me desalojen de aquí. Verde por fuera, más roja que un tomate por dentro. Y encontré el equilibrio en esta combinación, que para mí es la única.

De toda la vida de Dios, cuando algo está verde por fuera y por dentro, es que está inmaduro. O dicho de otra manera: sólo verde no vale… eso sí, así es como nace y desde ahí evoluciona, no hay otra.

Pero resulta que este año que ya acaba fun-fún, se ha visto revuelto en una increíble, soberbia (de buena) y genial explosión de un cabreo nacional primero y luego internacional en el que la ciudadanía ha mandado a la mierda -al caralloque diría Isis- a una forma de entender la política podrida hasta asquear. Y que esas reflexiones se han hecho (dicen) sin ninguna ideología, que tanta bazofia hay en uno como en otro lado.

Lean, lean donde doña @pintiparada, que además de tener mucha razón, escribe muy bien.Y comenten allí, que cierro aquí, porque soy asín de chulo.

Venga... meta ruido por ahí



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