Que la política es la gestión de unos intereses que en un 10 por ciento son generales y en un 90 por ciento son de clase es algo tan evidente que debería dar vergüenza a nadie negarlo. Estos días, está quedando claro, con las manifestaciones del ministro de Economía, el tal Montorito, al que ahora se le ha ocurrido pedir responsabilidad penal a los malos gestores y a los que despilfarren. Cosa que está muy bien, tanto como comprometerse a sacar los colores a las malas personas.

¿Qué son la mala gestión y el despilfarro? En opinión de Montoro y sus secuaces, una administración que se endeuda para prestar los servicios de estado social y democrático de derecho, está despilfarrando. Como los impuestos sólo se pueden usar para tapar agujeros, como quiere hacer Rajoy, como el endeudamiento es imposible, porque los bancos han decidido ser juez y partey quedarse con los fondos públicos que gestionan en lugar de prestarlo, y como el déficit público ha sido decoarado inconstitucional por orden de Merkel, pues resulta que cualquier gobernante que pretenda mantener el estado del bienestar se convierte, automáticamente en un mal gestor, ya que necesariamente va a gastar lo que ni tiene ni puede conseguir.

Pero eso es si nos circunscribimos a los límites conceptuales que nos quiere imponer la derecha, cosa que no debemos hacer, porque entonces habrán ganado definitivamente la batalla. La mala gestión y el despilfarro son otra cosa. La mala gestión es la que hace que un alumno de un instituto de Valencia sea sancionado por denunciar que se tienen que llevar las mantas a clase porque en los centros públicos no hay calefacción, mientras en los colegios de monjitas todo va de perlas, la mala gestión es la que genera listas de espera inauditas para tratamientos importantes, mientras se privatizan servicios importantes de sanidad. Despilfarro es abrir aeropuertos que no se usan, enterrar kilómetros de carreteras para mayor gloria de alcaldes ministrables, o mantener a una familia de vagos defraudadores porque lo ató así en su día el caudillo. Despilfarro es destinar un sólo céntimo de dinero público a subvencionar colegios privados. Despilfarro es subvencionar con un sólo euro a la Iglesia Católica ( o a cualquier otra), y despilfarro es prestar el dinero público a empresas y administraciones a traves de bancos privados en lugar de usar una banca pública para ello.

Por eso, hay que aclarar un poco lo que quiere decir montorito con lo de la responsabilidad penal para los malos gestores y los defraudadores. No se refiere a que Fabra vaya a la cárcel por inaugurar el Aeropuerto de Castellón, en el que hasta la fecha no se ha visto un avion. Lo que quiere decir es que va a mandar a la cárcel a los que se empeñen en prestar servicios públicos, sobre todo si son de caracter social.

Y el Duce de Extremadura, encima, quiere que sea retroactivo.