Eduardo Madina es un tipo al que respeto bastante. Ser víctima de ETA, y a la vez haber recibido todo tipo de imprecaciones de parte de la derecha radical, de la no tan radical y de la extrema, le convierte a mis ojos en un tipo al que hay que escuchar. Ayer, en una tertulia radiofónica le oí quejarse de que algunos insistamos en que PSOE y PP son lo mismo. Como ya digo que es un tipo que respeto, me hizo pensar: ¿Y si no son lo mismo? ¿Qué queremos decir cuando decimos que son lo mismo?

Es evidente que hay diferencias, y muchas, y serias, entre PSOE y PP. Hay que ser muy zote para no darse cuenta de ello. La principal es la base social de unos y de otros: a un lado los caciques, los que quieren ser caciques, los que creen que son caciques y los subnormales de clase media, y al otro lado los oprimidos. Y no estoy siendo maniqueo, ni simplista: sé perfectamente que los oprimidos se pueden institucionalizar y corromper: incluso que se pueden convertir en los malos. Pero también hay diferencias en cuanto a políticas sociales, en cuanto a actitudes, y sin duda en cuanto a posición ideológica. Sin embargo, PSOE y PP representan hoy lo mismo: el mantenimiento del status quo de un sistema político, social y económico insostenible e injusto y la falta absoluta de voluntad de cambiar las cosas de raíz.

El PSOE se caracteriza por mantener con el PP un acuerdo permanente que proporciona estabilidad a un sistema que está corrupto de la base a la corona, en el sentido más literal de la palabra; el PSOE no cuestiona en absoluto el régimen surgido de la transición que lamina de cualquier esperanza de vida digna a grandes capas sociales, y en especial a los jóvenes, a los estudiantes y a los trabajadores. Y esa alianza, que es sólida en España, lo es mucho más en el ámbito europeo, donde el Partido Socialista Europeo, en el que se enmarca el PSOE, es parte activa y entusiasta de la pérdida de soberanía -en el sentido de poder democrático- de los estados hacia entidades no democráticas. La ubicación del partido llamado socialdemócrata en la derecha económica no es algo accidental o peculiar de España, sino que es un camino que han aceptado al menos los partidos socialistas europeos.

Hay gestos además, en los nuevos dirigentes socialistas españoles -que son los de siempre- que vienen a ilustrar además la indecencia política y moral que les caracteriza y ante la que deberían reaccionar aquellos socialistas que han apoyado a Carmen Chacón. La utilización de la necesidad de renovar el concordato por parte de quien durante años ha controlado el gobierno y el partido es algo de una miseria moral que asusta, y es una auténtica declaración de cuáles son hoy los principios del PSOE: caciquismo, demagogia, hipocresía, mentira y todo vale.

Estoy convencido de que en caso de haber ganado Carmen Chacón la secretaría general del PSOE, nada de esto dejaría de ser cierto, pero creo que habría cierta esperanza. El hecho de que así Intereconomía, como El País y los sectores más oscuros del felipeguerrismo se hayan pronunciado por Rubalcaba nos dice que había algo en el otro lado a lo que temían…

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